Blogia
José Luis Pantoja Vallejo

Tradiciones loperanas

¡RECUPEREMOS EL TRAJE TÍPICO DE LOPERA!

¡RECUPEREMOS EL TRAJE TÍPICO DE LOPERA!

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hace ya algunos años tuve la fortuna de que cayó en mis manos una fotografía de los años 20 del pasado siglo XX, propiedad de la loperana Carmen Castillo Lara. La instantánea recoge a dos loperanas Josefa Rivilla y Pilar Lara ataviadas con el traje típico de Lopera. Aquello me causó gran sorpresa a la vez que me animó a intentar recuperar esta indumentaria que forma parte de las tradiciones y la idiosincrasia de nuestro pueblo. Pronto me puse en contacto con mis queridas y admiradas Ángela Uceda Díaz y Pepita Uceda Santiago, a las cuales les enseñé la fotografía y a los pocos días me sorprendieron con la realización del traje típico de Lopera a dos muñecos, que pasaron a formar parte de la colección que se conserva en su maravilloso Museo de cuadros de Arte Naïf, muñecas, artesanía del plástico, repostería, etc. Con este primer logro casi se colmaban mis aspiraciones puesto que ya quedaría para siempre el recuerdo del traje típico de Lopera en aquellas vitrinas del museo de Ángela Uceda.

         Aquí no acaba la historia puesto que esta primavera, un buen día paseando por la popular calle de la Magdalena, fui abordado por la inquieta loperana Dolores Ruiz Sanz, la cual me dijo que estaban preparando una carroza para la Romería de San Isidro y me preguntó que si tenía alguna idea para poderla plasmar en la carroza de este año. Por inspiración me vino a la cabeza y le conté lo del traje típico de Lopera, lo cual causó gran sorpresa, a la vez que alegría a Dolores y al día siguiente fueron varias mujeres a la biblioteca y les reproduje una copia de la fotografía, además le indiqué que fueran a visitar a Ángela y Pepita Uceda, que a buen seguro les darían todos los pormenores del traje y de cómo se podría hacer la carroza. Dicho y hecho, un nutrido grupo de loperanas  y otras adoptivas de Porcuna y Villa del Río se pusieron manos a la obra y, el día de la Romería de San Isidro, dieron un toque sensacional a la Romería con el estreno del traje típico de Lopera, que causó gran impacto entre el vecindario, pues casi nadie sabía de que iban vestidas las buenas mozas y mozos. Cuando iban muy graciosas repartiendo nísperos con sus canastillas entre todos los que se acercaron a contemplar las carrozas y les decían que iban vestidas del traje típico de Lopera, nadie quedó indiferente y creo personalmente que agradó a todo el mundo.

A partir de aquí me atrevería a apuntar desde mi humilde condición como Cronista Oficial de Lopera, que sería muy importante que después de este maravilloso paso dado por este grupo de mujeres compuesto por Carmen Moreno, Encarnación Ruano, Dolores, Carmen y Alfonsi Ruiz, Encarnación Pérez y María de la Cabeza García, que estuvieron acompañadas por Miguel Vidal y Diego Manchado y los niños Marcos Pérez, Maria Teresa Ruiz e Isabel Maria Manchado, sería una pena que quedara todo en el olvido y no se recuperara para siempre el traje típico de Lopera, el cual se podría utilizar para algunas ocasiones muy puntuales como las ofrendas florales a la Virgen de la Cabeza, San Isidro Labrador, día del patrón de Lopera, San Roque, en los Cristos, Día de Jesús y en el día de la Patrona de Lopera, la Inmaculada Concepción, Recepciones oficiales a autoridades que nos visiten, Congresos, Intercambios culturales con otras localidades,  Día de la Vendimia, etc. El traje se compone de:

 

·        Pañuelo para la cabeza de color beis de seda.

·        Camisa color beis con encajes en los puños y en el canesú o cuello.

·        Corpiño de color negro

·        Delantal color negro, adornado con dos franjas color beis, una pequeña y otra más grande.

·        Falda color beis, adornada con dos franjas color negro, una pequeña y otra más grande

·        Pololos color beis con encajes

·        Medias de color beis y zapatos de época color beis.

 

Estoy seguro que la idea puede cuajar y sin duda tendría más resonancia si se comenzara por realizar el traje a las nuevas generaciones de loperanas, sería una manera de concienciarlas de la importancia del mismo de cara al futuro, y con la idea puesta de que nunca más se volviera a perder. Seguro que las siete magníficas loperanas capitaneadas por nuestra entrañable Ángela Uceda ayudarían  a todas las que quisieran realizar el traje de nueva factura.

 ¡Ánimo y seguro que lo conseguiremos poniendo cada uno de nuestra parte!

 

Gracias y hasta siempre.

Carnicería Juan Manuel "Trigo". Cuatro décadas de carniceros y salchicheros en Lopera

Carnicería Juan Manuel "Trigo". Cuatro décadas de carniceros y salchicheros en Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Corría el año 1967 cuando Isabel Trigo Galán, fundadora de la empresa, vendía pollos y gallinas de corral en un puesto que tenía junto con su nuera Antonia Melero Torres en el Mercado de Abastos de Lopera. Los pollos los traían en una furgoneta Eduardo Polomo Trigo y Joaquín Uceda desde diversos puntos de la Provincia de Jaén y Córdoba. El negocio fue prosperando y tras unos años pasaron a la venta de carne de cerdo, que la familia criaba en el domicilio familiar de la calle La Verja. Cada vez que era día de matanza la familia Palomo Trigo pasaba un auténtico calvario, pues no era extraño que la manada de cerdos se les escapara de la corraleja, dispersándose por toda la Verja; acto seguido el vecino Juan Valenzuela “Rubio Municipal” daba la voz de alarma y todos los miembros de la familia, incluida la chiquillería, se disponían prestos, raudos y con un garrote en las manos a salir corriendo en busca de los cochinos para poderlos meter de nuevo en las cochiqueras. Múltiples son las vivencias que tienen el orgullo de poder contar esta familia de carniceros  en torno a las lumbres de las calderas, pelando a mano los cerdos con una rasqueta o pelaera, troceando y descarnando las piezas, pelando cebollas, limpiando tripas, amasando a mano la masa de los chorizos y morcillas, etc. Las ventas tenían sus días más señalados para la Feria de “Los Cristos” y las Navidades, que era cuando regresaban los emigrantes y se llevaban los productos de la matanza para todo el año. Tras el fallecimiento de Eduardo Palomo, tomó el testigo su hijo Juan Manuel Palomo Melero, al cual “echó los dientes” en el negocio familiar y a la edad de 15 años ya mataba cerdos en casas de las familias que le avisaban, un oficio que le enseñó su amigo Juan Huertas “El Perruno”, al cual le está muy agradecido. Juan Manuel hizo hace unos años una apuesta de futuro con la modernización de las instalaciones en las que se ubica su negocio, teniendo en la actualidad dos puestos de despacho: el tradicional en el mercado de abastos y otro nuevo en la calle San Cristóbal, que es donde tiene el obrador. Desde aquí a diario se despacha al público y se fabrican chorizos, morcillas, pinchos morunos, hamburguesas y salchichas frescas, con las más modernas tecnologías del mercado, sin perder el sabor casero, artesanal y tradicional que avalan a esta empresa con una antigüedad de más de 40 años, que aún siguen atando los embutidos a mano . Uno de los valores que conforma la esencia de esta empresa y que lleva a gala, es el trato directo con el cliente, ofreciendo siempre la máxima calidad al mejor precio.  Juan Manuel comenta que a pesar de las duras competencias que hay en el mercado, él se siente orgulloso de su clientela, pues siempre le han sido fieles en las compras en su “Carnicería Juan Manuel”. También nos comentó que le encanta que le dijeran “Trigo” por muchos años, ya que le viene a la memoria su abuela por la que sentía pasión. Este carnicero ha sido, junto a otros loperanos, Socio Fundador de la Asociación de Comerciantes “Castillo de Lopera”, con la que se pretende impulsar al comercio tradicional, ubicado en el Mercado de Abastos de Lopera.  

La lluvia no impidió la celebración de “Echar el Mayo Perigallo”.

La lluvia no impidió la celebración de “Echar el Mayo Perigallo”.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Ver más fotos: 1, 2

Los niños y mayores protagonistas de la vieja tradición de “Echar el Mayo Perigallo”. En la plaza Julio Romero de Torres del popular Barrio San Cristóbal y en la calle del Pilar de Lopera se vivió de cerca en días distintos la rancia tradición de “echar el mayo perigallo”. En esta recuperación de las tradiciones populares colaboró la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Lopera, que está llevando a cabo una recuperación de antiguas tradiciones que forman parte de la idiosincrasia de Lopera. La vieja costumbre de “echar el Mayo Perigallo”,  consiste básicamente en tener una atención o detalle con una persona sea cual sea su edad (niños, jóvenes y mayores) de obsequiarle con un mayo, que es un armazón de madera, con forma de baldaquino, al cual se adorna sus cuatro columnas con flores silvestres del campo (manzanillas, margaritones) y de rosas, asimismo cuenta el mayo con dos plantas en las cuales van inserta sendas tartas de bizcocho y en los laterales penden roscos de anís y vino recubiertos con azúcar. Cuando se echa el mayo, se cantan cancioncillas, que han sido recuperadas de las personas más ancianas de la localidad. La más popular dice así: “Este mayo perigallo / lo han hecho de chocolate / para que los envidiosos / lo vean y no lo caten. En el recorrido procesional del mayo  por todo el barrio, participan los niños, padres, y abuelos, que van cantando las viejas canciones mientras el vecindario sale a ver el mayo. Finaliza la fiesta con la degustación de los roscos y tartas de los participantes. Una entrañable fiesta, muy en consonancia con el mes de las flores y que se ha recuperado en Lopera durante el mes de mayo.

La artesanía con las varetas de olivo sigue viva en Lopera de la mano de Juan Manuel Bellido Bueno

La artesanía con las varetas de olivo sigue viva en Lopera de la mano de Juan Manuel Bellido Bueno

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Del olivar todo se puede aprovechar. La artesanía con varetas de olivo sigue viva en Lopera de la mano de Juan Manuel Bellido Bueno. En los meses estivales cuando hay más vareta el loperano Juan Manuel Bellido Bueno de 78 años comienza a recogerla para realizar de una manera paciente con ellas verdaderas obras de arte. Con unas manos prodigiosas Juan Manuel va entrelazando las varetas de los olivos y crea con una gran perfección jarrones, canastas, cestos y hasta se atreve con la realización de una jaula con su perdiz. Este loperano ha encontrado en las varetas del olivo a su gran aliado para mantenerse vivo y de paso para crear obras de arte en miniatura. Su gran ilusión es enseñarlas a sus paisanos y disfruta regalándolas. Juan Manuel dispone desde hace unos años de un lugar privilegiado donde se puede contemplar su obra, la capilla del castillo de la Orden de Calatrava de Lopera, ya que cedió parte de su obra al ayuntamiento de Lopera.

Una estampa costumbrista: la quema de ramón. Una labor agrícola venida a menos en Lopera

Una estampa costumbrista: la quema de ramón. Una labor agrícola venida a menos en Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Terminada la recolección de la aceituna en los "tajos", se procede a la corta. Las ramas cortadas al olivo, el ramón, se quema entre las claras de los olivos, o las camas, como se las denomina también. Este trabajo hay que hacerlo con sumo cuidado, teniendo en cuenta el viento que sopla para evitar que se puedan prender los olivos circundantes con la hoguera que se forma. Ésta  es una  labor agrícola venida a menos en nuestra provincia que sirve para eliminar las ramas procedentes de la corta, no así los palos, que se venden, convenientemente cortados, o se emplean para el fuego doméstico. A continuación recogemos una entrevista al agricultor Lucas Vallejos Casado, uno de los últimos agricultores que siguen quemando ramón en Lopera en el pago "El Caño"y que nos habla sobre los pormenores de esta vieja labor venida a menos en los últimos años.

¿Cuándo comienza la quema de ramón y que duración tiene? 

Comienza cuando finaliza la campaña de la aceituna y se inicia la poda del olivo. Suele variar en función de la duración de la campaña de la aceituna. Normalmente suele comenzar a mediados de febrero en adelante y tiene una duración entre 20 y 30 días, aportando un buen número de jornales en el campo. 

¿Qué sistemas se siguen en la actualidad para la quema de ramón? 

Actualmente se sigue quemando el ramón de la manera tradicional a base alimentar el fuego con ramón de manera manual a través de un jornalero, o bien haciendo un claro grande en medio de una camada del olivar, a continuación varios hombres acordonan el ramón para que posteriormente el tractor con unas pinzas lo lleve al claro mencionado donde se le prenderá fuego, el cual dura varios días.  

¿Porque se está perdiendo la quema de ramón? 

En las zonas de sierra se ha prohibido esta actividad para evitar posibles incendios al estar próximos el olivar al monte. Concretamente en la campiña se sigue quemando ramón en menos cantidades que hace unos años principalmente porque se tiende a ir picando o moliendo el mismo para evitar erosiones del terreno y aportar nutriente orgánicos formando una cubierta vegetal, que es una de las normas que se están imponiendo desde la Comunidad Económica Europea.  

¿Qué motivos hay para que se tenga que quemar el ramón? 

Primero si no se quemara no se podría andar, ni labrar, ni hacer nada de las labores, ni tratamientos fitosanitarios que se hacen en el olivar. En segundo lugar para evitar la reproducción del barrenillo, plaga que sería catastrófica sino se quemara dicho ramón. 

¿Qué alternativas hay a la quema de ramón? 

En la actualidad se está imponiendo la maquinaria agrícola y en concreto en muchas fincas se ha adquirido una picadora (bien de martillo o de alimentación). La de martillo no necesita trabajadores, sólo se basta con acordonar el ramón en la “cama” y el tractor hace el resto; en cambio la de alimentación  necesita a dos trabadores para que  introduzcan el ramón en la máquina, lo muelen y bien se deja en el propio campo como corteza vegetal o también se puede recolectar para transformarlo en biomasa.

 

La Semana Santa Loperana de hace cincuenta años a través de sus Programas de Actos

La Semana Santa Loperana de hace cincuenta años a través de sus Programas de Actos

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hace unos años llegaron hasta mi poder algunos de los programas  de mano de finales de la década de los años 50 del siglo XX, que se llegaron ha editar con los actos programados por la parroquia con motivo de la celebración de la Semana Santa en nuestra localidad. Aunque son muy breves, si que aportan una gran cantidad de datos que nos van a servir para poder recordar como se celebraba en esta década la Semana Santa en Lopera. En concreto he podido recopilar un total de 3 programas (editados dos de ellos en la Imprenta “La Española” de Andújar y uno en Graficas “San Benito” de Porcuna). El más antiguo data del año 1956, que curiosamente fue editado por la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno y por tanto sólo recoge los actos en los que participaba esta cofradía. Los mismos tenían su comienzo el jueves Santo a partir de las 5 de la tarde, con la asistencia a los Santos Oficios en la Iglesia Parroquial. A las 8,30 de la tarde estaba programada una reunión de la cofradía para la entrega de cirios a todos los hermanos en casa del Hermano Mayor, que en aquel año fue Francisco Coca Pérez. A las 9,45 se trasladaba la cofradía en pleno con su banda de cornetas y tambores (la cofradía disponía de una banda propia) a la Ermita de Jesús para la procesión del señor de la Columna, que salía a las 10 de la noche, en el trascurso de esta procesión se celebraba un solemne Vía Crucis. El Viernes Santo, la cofradía de Ntro. Padre Jesús, se reunía a las 8 de la mañana en casa del primer consiliario, que en este año fue Juan Criado Martínez, donde se invitaba a los cofrades a la típica copa de aguardiente y a las 8,45 se trasladaba la cofradía a la Ermita para la solemne procesión de Ntro. Padre Jesús Nazareno que salía a las 9 de la mañana. Por último a  las 9 de la noche, reunión en casa del segundo consiliario, que en este año fue Tomás Del Pino González y a las 9,45 horas traslado de la cofradía a la Ermita para la procesión del Santo Entierro, que salía a las 10 de la noche. Finalizaba el programa con una serie de normas y recordatorias para los cofrades que eran las siguientes:

 ·        Se ruega la puntual asistencia de todos los cofrades, advirtiendo a todo el que tome cera la obligación que tiene de asistir a todas las procesiones.

·        Las devotas que deseen asistir a las procesiones deberán de hacerlo en filas de a seis, detrás de la imagen, tanto las que vayan cumpliendo promesa como las demás.

·        El domingo primero de abril, se hará la entrega de cirios y pagos de cuotas, en el domicilio del Hermano Mayor para el próximo año de 1957, Francisco Moreno de la Torre. Los dos siguientes programas datan de los años 1957 y 1959 y los mismos recogen la Programación de todos los actos de Semana Santa que fueron los siguientes: 

Domingo de Ramos

 ·        A partir de las 10 de la mañana en la Parroquia, bendición de los ramos, a continuación Procesión y la Santa Misa. 

Lunes y Martes Santo

 ·        A las 7 de la mañana confesiones de mujeres en Jesús.

·        A las 9 de la mañana confesiones de mujeres en la parroquia.

·        A las 8,30 de la tarde, Vía Crucis predicado. 

Miércoles Santo

 ·        A las 7 de la mañana confesiones de hombres en Jesús

·        A las 9 de la mañana confesiones mujeres en la parroquia

·        Durante todo el día, hasta las 12 de la noche, en el Santo Cristo.

·        A las 8,30 de la tarde, Vía Crucis predicado. 

Jueves Santo

 ·        Durante toda la mañana confesiones para hombres.

·        A las 6 de la tarde, Oficios del Jueves Santo (Lavatorio, Sermón del Mandato, Santa Misa y Procesión del Santísimo)

·        A las 9,30 de la noche Hora Santa.

·        A las 10 de la noche, procesión de Jesús en la Columna, durante la misma se predicará el Vía Crucis.

·        A las 12 de la noche, comienzo de la Vigilia de Adoración. 

Viernes Santo

 ·        A las 9 de la mañana, Procesión de Ntro. Padre Jesús Nazareno.

·        A las 3 de la tarde, Sermón de las Siete Palabras.

·        A las 4 de la tarde, Santos Oficios del Viernes Santo.

·        A las 5 de la tarde, Procesión del Santísimo Cristo de la Vera Cruz.

·        A las 10 de la noche, Procesión del Santo Entierro. 

Sábado Santo

 ·        A las 12 de la noche, Procesión de Ntra. Sra. de la Soledad

·        A las 12,30 Vigilia Pascual. 

Finaliza el programa con unas notas para las procesiones y normas para el ayuno: 

NOTAS

 1.     Se ruega el máximo silencio y recogimiento.

2.     Todos los hombres deberán ir a continuación de las mujeres en filas y por ningún motivo podrán mezclarse con ellas.

3.     Para la buena organización queda prohibida la asistencia de niños y niñas a las procesiones.

4.     No deberá estacionarse nadie en las aceras, a fin de no interrumpir el orden de la procesión. 

NORMAS SOBRE EL AYUNO

 1.     La Sagrada Comunión se puede recibir por la tarde del Jueves y Viernes Santo y en la noche del Sábado.

2.     Se podrán tomar alimentos sólidos hasta tres horas antes de comulgar. Igualmente hasta tres horas antes podrán tomarse bebidas alcohólicas.

3.     Se podrán tomar alimentos líquidos hasta una hora antes de comulgar.

4.     El agua natural y las medicinas se pueden tomar a cualquier hora antes de comulgar, porque no quebrantan el ayuno (Nueva Ley sobre el Ayuno Eucarístico del 25 de Marzo de 1957) Toda la predicación de éstos días estará a cargo del Rvdo. Sr. D. Miguel Luque Pardo.  Como complemento también he recopilado un pequeño folleto editado por la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno en el año 1957.

En el mismo se recogen las Obligaciones de los Cofrades de Ntro. Padre Jesús de Lopera agrupados en seis puntos: 

1.     Asistencia personal a todos los actos, sean religiosos o de cualquier índole, que organice la cofradía. 

·        Misas solemnes (Fiesta del día de Jesús, Oficios de Jueves y Viernes Santo)

·        Procesiones (Jueves y Viernes Santo, Día de Jesús y siempre que la imagen tenga que salir a la calle)

·        Novena de Jesús. 

2.     La asistencia a todos los actos será personal, a no ser que causa mayor lo impida, lo que será justificado.

3.     Asistencia a todas las reuniones de la Cofradía y a las que la Junta Directiva convoque.

4.     Satisfacer la cuota que se tiene fijada o cualquier modificación que acuerde la Junta.

5.     Obligación de todo cofrade de hacerse su túnica para las procesiones de Semana Santa, según consta en los antiguos estatutos de la Cofradía. Se entiende que esta obligación  será para el año venidero.

6.     Se exige a todo cofrade conducta moral intachable como corresponde a todo “Hermano de Jesús” (Lopera, abril de 1957) 

Hasta aquí mi pequeña contribución a la historia de la Semana Santa Loperana.

Lopera cierra el Carnaval con la tradición del Domingo de Piñata.

Lopera cierra el Carnaval con la tradición del Domingo de Piñata.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Una rancia tradición para poner el punto y final al carnaval loperano. La Concejalía de Cultura del ayuntamiento de Lopera apostó este año por recuperar la vieja tradición del domingo de piñata con el que se pone fin a las carnestolendas. Para ello convocó a grandes y pequeños en la plaza de la constitución para jugar al corro, cantar antiguas canciones del carnaval, saltar a la comba y romper los porrones y cántaros con la piñata ( en torno a las cuatro  palmeras de la plaza se puso una cuerda y en la misma se colgaron cántaros y porrones y por tocas los niños (provistos de cascos) se les taparon los ojos con pañuelos y con un palo se intentó acertar a romper el cántaro, que va lleno de chucherías y el cual es movido por otro joven de un extremo a otro, ante la algarabía de todos los asistentes). También se hicieron corros y se lanzaron unos a otros porrones y botijas, el juego termina cuando se falla en la recepción por parte de algún participante y se rompe el botijo o cántaro. Una tarde agradable que sirvió para unir a las viejas y nuevas generaciones en torno a la tradición del domingo de piñata

El Arte naïf de la decoración de tejas de Dolores Gutierrez Canales

El Arte naïf de la decoración de tejas de Dolores Gutierrez Canales

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

En nuestra querida Lopera no cesan de proliferar personas que se dedican en sus ratos libres a la decoración de las tejas. Un arte este que cuenta con un nutrido grupo de mujeres en Lopera. Una de ellas Dolores Gutiérrez Canales, la popular "Loles" nos ha permitido que hoy fotografiemos sus tejas dedicadas a Ntro. Padre Jesús, La Virgen de la Cabeza y otras que ya si dispone a realizar. La ilusión de esta entrañable Loperana es regalarselas a sus familiares y amigos. Ahora tiene un nuevo reto realizar una en honor al Patrón de Lopera San Roque. Aqui la dejamos con sus tejas y pinturas y la animamos a que siga por mucho tiempo haciéndolas, pues es una manera de sentirse útil y viva.

Apuntes para la Historia de Tejidos Alcalá “Los Cerezos”. El último adiós al comercio tradicional de tejidos en Lopera.

Apuntes para la Historia de Tejidos Alcalá “Los Cerezos”. El último adiós al comercio tradicional de tejidos en Lopera.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Enclavada en una de las esquinas de la popular Plaza del Triunfo, junto al antiguo Pósito de almacenaje de grano y ante la atenta mirada de la imagen de la Virgen del Triunfo traída hasta Lopera por miembros de la Orden de Calatrava, encontramos la tienda de tejidos con más solera de la localidad, “Tejidos Alcalá”, todo un referente del comercio loperano, que actualmente se encuentra regentada por Martín Alcalá Alcalá, el cual representa a la segunda generación de comerciantes de la familia Alcalá que se han dedicado en Lopera a la venta al por menor de todo tipo de tejidos y será el propio Martín Alcalá (con su jubilación) el que pondrá punto y final (a finales de octubre de 2007) a cerca de 75 años de comercio en Lopera. Los inicios de esta entrañable tienda de tejidos habría que situarlos en 1933 en plena Segunda República, cuando los Hermanos Pedro y Bartolomé Alcalá Gutiérrez deciden cambiar el primitivo comercio que fundara sus antepasados Pedro Alcalá Valenzuela y Josefa García Párragas a principios del sigo XX, dedicado a la venta de calzados bajo el nombre de “Los Cerezos”, por un comercio dedicado por completo a la venta de todo tipo de tejidos, bajo el nombre de “Tejidos Alcalá”.  Las telas que vendían les eran transportadas hasta la puerta de su comercio, liadas en faldos de arpillera y en cajas de madera, por los cosarios de la época (Francisco Teruel y José Garrido) procedentes de los almacenes de Sevilla, Barcelona, Sabadell, Tarrasa etc. En la postguerra, las ventas se vinieron abajo y los Hermanos Pedro Y Bartolomé Alcalá tuvieron que fiar a su clientela los tejidos, mantas, pellizas, refajos, saquitos, pantalones etc que se retiraban de su tienda. Para cobrar lo fiado tenían que esperar a que el sindicato pagara a las familias con hijos “el subsidio de menores” o bien recurrir al sistema de la “perra”, consistente  en que el cliente iba entregando periódicamente al comerciante una cantidad de dinero, según sus posibilidades, hasta zanjar la deuda, para ello se iban anotando todas las entregas en una libreta. Otro sistema de atraer a la clientela fueron las famosas rifas, así por cada 25 pesetas de compra que se efectuaba en “Tejidos Alcalá”, se regalaba un boleto numerado, que coincidiendo con el último sorteo del mes de la fecha verificado en la Delegación Provincial de Ciegos de Jaén, se obsequiaba con un maravilloso lote a base de pantalones de tergal, saquitos, sábanas de franela y algún que otro corte de vestidos, para estrenarlos en la Semana Santa o en la feria de los Cristos. 

CAMBIO DE GENERACIÓN

 

A partir de 1968, se hizo cargo del comercio, el actual y último dueño, Martín Alcalá Alcalá, el cual nos comenta que la vida de la tienda muy a pesar suyo tiene los días contados, pues sus hijos José Manuel y Pilar, están estudiando y no les gusta la tienda, además de que en los últimos años pasa el comercio por momentos difíciles, pues según Martín Alcalá, “los mercadillos de los martes y viernes que se llevan a cabo en la localidad, están limando poco a poco la vida de la tienda, pues la gente sólo valora el precio final que se ofrece en el mercadillo y no se fija para nada de la buena calidad y género que ofrece su comercio”. A pesar de la competencia de los mercadillos, a “Tejidos Alcalá” aún siguen acudiendo sobre todo personas mayores para comprar el ajuar de sus hijos: una buena mantelería, surtido de sábanas y toallas, colchas, enagüillas, pues saben que en este comercio no le van a meter “gato por libre”, pues siempre tiene el cliente la posibilidad de devolver lo que ha adquirido.

 EL ÚLTIMO ADIOS. SU CIERRE  

A finales de octubre, y tras una larga y dilatada vida, con motivo de la jubilación de Martín Alcalá Alcalá, se producirá su cierre definitivo, hasta entonces los loperanos pueden aún pasar y contemplar su entrañable mostrador (realizado por José Alcalá García) por donde han pasado los billetes de Negrín, las rubias pesetas y hasta los euros. Sus viejas y descoloridas estanterías vencidas por el paso de los años y  el peso de las telas etc. En sus paredes quedarán para siempre guardados los precios, medidas y tertulias al calor de un buen brasero de “ascuas” de picón de barretas de olivo.

El loperano Manuel Carrasco rememora la vieja tradición de vender higos chumbos.

El loperano Manuel Carrasco rememora la vieja tradición de vender higos chumbos.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El polifacético Manuel Carrasco Pérez "Yerros" rememoró en días pasados en su calle del Pilar, la vieja y rancia tradición del vendedor ambulante de higos chumbos. Para ello se desplazó para recoger higos chumbos en las pocas chumberas que quedan en el término municipal de Lopera sitas en el Camino de la Arenas, los 4 caminos y en la Granja de Periqui. Después de pincharse mil veces, peló con navaja en mano los higos chumbos y los repartió entre el vecindario. Una estampa la del vendedor de higos chumbos muy relacionada con la Feria de los Cristos y que en estos días se ha recuperado por este entrañable e inquieto loperano para que fuera conocida por las nuevas generaciones.

Alfombras y cadenetas de papel de múltiples colores para el paso de Ntro. Padre Jesús Nazareno

Alfombras  y cadenetas de papel de múltiples colores para el paso de Ntro. Padre Jesús Nazareno

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Si deseas ver más fotos pincha aqui: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15 y 16

Costumbre Popular en torno al día de Jesús. Un total de diez calles engalanaron y decoraron los loperanos con las típicas cadenetas y alfombras realizadas con papeles de seda de múltiples colores y con pintura como ofrenda al paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Durante toda la madrugada del 13 al 14 de septiembre todo el vecindario por donde transcurre la procesión de Jesús, se afanó en la decoración de sus calles con alfombras de papeles de seda y de pinturas de múltiples colores manteniendo viva esta entrañable tradición que ha ido pasando de generación en generación y que sirve de colofón para cerrar el Calendario del Ciclo Festivo Estival. Como en años anteriores, la Concejalía Cultura del Ayuntamiento de Lopera, colaboró con la celebración de esta típica fiesta, entregando a cada una de las calles que se adornaron con un bono para canjearlo por material para la decoración o para una invitación para el vecindario. Este año destacó en su decoración la calle San Roque, Hospitalico, Doctor Marañón, Real, Nueva, Sor Ángela y sobre todo la entrada a la ermita de Jesús con una alfombra de múltiples colores, realizada por la Fraternidad Juvenil Franciscana “Sor Ángela de la Cruz”. Dos  momentos son los más esperados de la procesión uno se vivió en la calle del Pilar, cuando Juan López “el Cantica”, volvió a lanzar desde su balcón las seis salvas con su escopeta al paso de la imagen por su puerta, una estampa que se repite año tras año, desde hace varias generaciones. El otro momento álgido de la misma se vivió en la calle Doctor Marañón donde el joven, Antonio Ángel Peña Sanz, interpretó al órgano el Himno de Ntro. Padre Jesús Nazareno “El Abuelo”, una tradición que lleva repitiéndose desde hace varios años. Tras la celebración de la litúrgica oficiada por el párroco de la localidad, Luis Velasco de la Coba, partió la procesión de Jesús Nazareno desde la parroquia hasta su ermita. La imagen que data del año 1939 y es obra del imaginero Gabriel Borras, fue portada por un numeroso grupo de hermanos de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno y lucía sus mejores galas con la túnica de terciopelo color guinda y bordada en oro, obra de Vicente García, que fue sufragada por todo el pueblo hace ahora 102 años a través de una colecta popular. También portaba la imagen la cruz de plata donada por Miguel López e Isabel Ruiz, tras salir ileso el primero de la Guerra de Cuba. A la llegada de la imagen a su ermita acompañada de una representación de las cofradías, autoridades civiles y religiosas, la Asociación Musical “Pedro Morales” y de todo el pueblo en general, se quemó una bonita colección de fuegos artificiales, que sirvió de colofón a una fiesta muy arraigada en Lopera y que es seguida cada año por numerosas personas de toda la Comarca de Andújar.

 

Muestra de Farolas de sandías por San Roque, Patrón de Lopera

Muestra de Farolas de sandías por San Roque, Patrón de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Los niños protagonistas con farolas de sandías en honor a San Roque, Patrón de Lopera.  Enmarcado en las Fiestas Patronales tuvo lugar en el Jardín Municipal del Paseo de Colón una muestra de farolas de sandías en la que participaron una treintena de niños. Acompañados de sus padres y abuelos los niños fueron desfilando por la plataforma del jardín enseñando sus respectivas farolas de sandías al numeroso público que se congregó en torno a este entrañable acto. La organización de la muestra, la Cofradía de San Roque, hizo un pequeño regalo a los participantes consistente en globos y chucherías. Esta vieja tradición de hacer farolas de sandías se remonta al menos al siglo XVI, cuando eran utilizadas en tiempos del dominico loperano, Fray Francisco de la Cruz García Chiquero, considerado el Primer Mártir de la Inquisición americana, muriendo en Perú en la hoguera en el año 1578, tras un largo proceso inquisitorial. Hoy en pleno siglo XXI, la Cofradía de San Roque ha tomado el testigo y le ha dado un nuevo impulso a esta rancia tradición. Así en los días previos a las Fiestas Patronales en honor a San Roque, las madres y abuelas de los más pequeños de la localidad, se afanan por realizar farolas de sandías o melones que luego servirán para alumbrar en la procesión del patrón el día 16 de agosto. La preparación de las luminarias o farolas de sandía o melón son muy sencillas y consisten en vaciar la pulpa de la sandía, acto seguido y con suma delicadeza y tranquilidad se le van haciendo en la piel exterior de la sandía unas incisiones con una navaja representando elementos decorativos como escaleras, estrellas, sol, luna, macetas e incluso las caras de imágenes religiosas como San Roque, que se alternan con el escudo de la villa de Lopera. A continuación en la parte inferior y lo más centrado posible se le hace a la sandía un orificio pequeño y se introduce en el mismo una vela, y a través de las incisiones que se le han realizado servirán para que traspase la luz de la vela cuando esta se encienda, produciendo un carácter un tanto esotérico en la oscuridad de la noche loperana. Se finaliza la luminaria o farola haciéndole en la parte superior de la embocadura dos orificios, uno a cada lado, en los cuales se les atarán una cuerda o cinta de unos cincuenta centímetros de largo que se utilizará  para llevar la farola manualmente. El momento más esperado por los pequeños se vive en la Muestra de las Farolas del día 13 y en la noche del 16 de agosto, cuando van alumbrando cientos de farolas de sandías o melones en la procesión de San Roque por las calles de la localidad, una tradición que ha sabido mantenerse de padres a hijos durante más de cuatro siglos.

Varios loperanos mantienen viva la tradición de los melonares.

Varios loperanos mantienen viva la tradición de los melonares.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El vino, los galgos y los melones señas de identidad de Lopera. La tradición del vino, como los galgos tienen su futuro garantizado, sin embargo el melonar tiene sus días contados. Hoy el uso progresivo de abonos químicos y herbicidas ha provocado que la siembra de esta fruta típica veraniega en Lopera se encuentre actualmente en vías de extinción, sin embargo aún quedan los últimos meloneros,  que siguen manteniendo contra viento y marea una tradición que si nadie lo remedia de aquí a unos años formara parte de la historia. A la salida del pueblo dirección a Arjonilla y junto al viejo transformador y la Granja de la Esperanza se siguen cultivando varias parcelas dedicadas al melonar en Lopera. Las mismas son cultivadas por cuatro loperanos (uno de ellos octogenario) que pasan sus ratos libres mimando sus melonares, estos agricultores Roque Navarrete, Manuel Cruz, Crescencio Hidalgo y Florencio Heredia siguen aferrados a la tierra y a cosechar melones. Como ellos mismos dicen de esta manera se sienten bien y útiles y de paso ya tienen asegurado tanto su familia como sus amistades el postre del verano, pues no hay nada mejor que un buen cachurro (pan, aceite de oliva, tomate, bacalao) con una buena tajada de melón. A la caída de la tarde acuden a diario al melonar para darle con la mano hierro una pasada a las matas de melones para que se refresquen con el polvo y de camino cogen los melones que han madurado. La forma tradicional de cómo se siembran y cultivan los melones en Lopera nos la contaron estos meloneros. Se comienza preparando la tierra para que este bien labrada y a continuación coge una cuerda larga y cada dos varas (un metro y sesenta y siete centímetros) le pone una mota de color para marcar los hoyos. Esta cuerda a su vez tiene tres estacas que le sirven para clavarlas en el suelo. Una de las estacas la clava en uno de los extremos de la cuerda y en el otro extremo lleva las dos restantes, una sirve de “guindaleta” y estaba a dos varas de la otra estaca que sirve para marcar la camada.  A continuación se hace una maestra con la cuerda y en cada mota de color da una cavada con la azada con el fin de ir marcando los distintos puntos de siembra. Posteriormente en cada cavada va depositando un poco de estiércol y de 6 a 10  pipas de melón (cuantas más pipas se echan, más fuerte sale la mata). A los 10 días suele nacer la mata de melón y comienza este melonero a “apolcarla” (cavar alrededor de la mata, allanar la tierra y taparle las grietas que con el sol suelen salir) y comienza a quitarle pies a la mata hasta dejarla con un solo pie. A los pocos días comienza a darle plana (arado con forma de cuchilla para quitar las malas hierbas que va tirado por un mulo). Cuando la mata empieza a echar los ramales, le echa la “palaílla” (la cabeza de la mata del melón) en la parte de atrás de la mata, después le echa una palada de tierra. Por último con la mano hierro le da polvo al melonar para refrescar las matas y le va haciendo más grande la cabeza.  Para el 18 de julio nacen los primeros melones llamados “avispados” o “mauros” que desprenden un olor genuino. Otros tipos de melones que también crían estos loperanos son los “cobrizos”, “coronilla”, “arrugado negro”, “de pana o de invierno”, “melón blanco”, “blanco con listas” y el “negro” que se suelen recoger más tarde. Dejamos a este puñado de hombres que siguen aferrados a la tierra y que han encontrado en el melonar sus vacaciones veraniegas.

Alberto Muñoz Hidalgo, una institución en el arte de podar la viña en Lopera se jubila.

Alberto Muñoz Hidalgo, una institución en el arte de podar la viña en Lopera se jubila.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hace unos meses se jubilaba Alberto Muñoz Hidalgo, un loperano, formado y curtido en el campo, el cual pertenecía a la última generación de podadores de viñas. A este buen hombre le enseñó a podar las parras su padre Manuel Muñoz Torres, cuando apenas contaba con 13 años y fue en la viña de “los Cerezos”, que como otras muchas en la actualidad se encuentran plantadas de olivos.  También quedó impreso en su memoria como le pagaron 35 pesetas por estar podando de sol a sol. Según nos comentó Alberto Muñoz, el oficio de podador tiene un misterio hasta que se aprende y requiere un par de años de aprendizaje para no dañar la cepa. Alberto quiso recordar en este recorrido por su dilatada vida en la viña como en cierta ocasión un aprendiz, quiso hacerle a la cepa un realce y le cortó todas las yemas que tenía el tallo en la parte de arriba y le dejó sólo las yemas de la parte de abajo, entonces se le acercó el capataz y le preguntó ¿Qué es lo que pretendes hacer? A lo que contestó el aprendiz: pues un realce, y acto seguido el capataz le contestó con tono burlesco: yo diría que más bien se trata de un rebaje. Alberto recuerda con nostalgia los tres meses que suele durar la poda, pues se inicia en diciembre y se prolonga hasta primeros de febrero. Según nuestro maestro de poda, un buen podador puede podar al día hasta 400 cepas. Recuerdos imborrables para nuestro podador cuando había en Lopera casi 500 hectáreas de viñedo de la variedad Pedro Ximénez, que daban trabajo a más de 100 podadores durante 40 días y ahora todo ha quedado reducido a unos 38 hectáreas en las que trabajan 5 podadores durante unos 35 días.Según Alberto Muñoz hay varios tipos de poda, aunque la que mejor conoce y practica es la llamada “poda al casco”, que consiste en cortar todos los sarmientos hasta dejar la cabeza de la parra completamente redonda. Otro tipo de poda es el de “varilla” que consiste en dejar a la cepa con varios brazos o guías. Nuestro maestro se vale fundamentalmente para podar (hace unos meses realizó su última campaña de poda), de unas tijeras de dos manos que estén bien afiladas con piedra de asperón. Como curiosidades, quiso Alberto recordar algunas técnicas que ya no se utilizan en la poda de las vides: una consistía en que cuando se podaba una parra, a continuación iba un operario detrás dándole a los cortes con una brocha impregnada con sulfato de hierro, para que el corte no fuese dañado por el frío o el calor. El sulfato de hierro también se utilizaba como remedio a una enfermedad llamada “loca” que sufren las cepas, que hacen que parte de la parra se seque y no produzca. Otra técnica antigua para que la parra diera más fruto era “hacer un palomo”, que consiste en coger un sarmiento largo desde la cabeza de la cepa y con el mismo hacer una especie de arco hasta meterlo en la tierra con el misterio de que la punta del sarmiento tiene que quedar a la intemperie. A nuestro podador le ha gustado desde siempre más la vid que el olivo, pues personalmente cree que es más rentable la uva, ya que mantener una viña tiene menos coste que el olivar. Y apunta como única salida al viñedo loperano, el crear una Cooperativa vitivinícola y recuperar la “Mención de Vinos de la Tierra” para los mostos de Lopera. Mientras ese deseo de futuro llega, nuestro podador ha cumplido fielmente con su trabajo y ha contribuido durante muchos años para que Lopera siga siendo “santo y seña” de los vinos de Jaén. Gracias amigo Alberto y tienes más que ganado  un merecido descanso después de pasar toda tu vida en los Pagos de las Cuarenta y de las Niñas Muertas mimando en las frías mañanas de invierno las cepas para que en primavera se vuelvan a poblar de verdes ramas y fruto, para que a mediados de agosto se vuelvan a recolectar y tras pasar por el lagar se transforme en ese  líquido que hizo suspirar a los dioses.

El Centro de Día para Personas Mayores de Lopera mantiene viva la tradición del Mayo Perigallo

El Centro de Día para Personas Mayores de Lopera mantiene viva la tradición del Mayo Perigallo

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Un nutrido grupo de socias del Centro de Día para Personas Mayores de Lopera, volvió a revivir un año más la rancia tradición de "echar el Mayo Perigallo". Tras decorar el mayo con los típicos roscos blancos y las tartas, realizaron una pequeña procesión llevando a hombros al mayo por los aledaños del centro. Una vez finalizada la procesión las socias dieron buena cuenta degustando los roscos y las tartas del mayo al son de alguna cancioncilla dedicadas a esta vieja tradición loperana.

Paseo Triunfal del Santísimo entre juncias, flores y olor a incienso en Lopera

Paseo Triunfal del Santísimo entre juncias, flores y olor a incienso en Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Bajo una mañana espléndida, los loperanos se vuelcan con la procesión del Corpus. La tradicional  procesión del Corpus Christi partió a las 11,30 horas de la parroquia tras la santa misa y estuvo acompañada de las autoridades religiosas, una representación de cada una de las cofradías de pasión y gloria, medio centenar de niños de primera comunión, junto a sus padres, la Asociación Musical “Pedro Morales” y el pueblo en general. El Santísimo fue portado bajo palio en manos del párroco de la localidad Manuel Alfonso Pérez Galán, por las calles de la localidad repletas de juncia, macetas, flores, banderas y colgaduras y todo el vecindario que buscaba la sombra para ver pasar la santa custodia. A lo largo del recorrido se montaron un total de 12 altares muy bien decorados, destacando el montado en la C/ Avda. de Andalucía (con una imagen del Sagrado Corazón de Jesús) donde el párroco fue depositado la Santa Custodia y por turnos, los niños de primera comunión fueron ofreciendo al Santísimo cestos repletos de pétalos de flores las niñas y los niños ramos de flores. Uno de los momentos más intensos de la procesión se vivió a su paso por la calle Corpus, que dada su estrechez une más al Santísimo con los acompañantes en la procesión.  Un profundo olor a juncia y flores, se entremezcla con el incienso, en una tradición muy arraigada en Lopera. Tras la finalización de la procesión los padres hicieron como marca la tradición a los más pequeños los típicos látigos o zurriagos con los restos de las juncias.

Finaliza el mes del Rosario en la Ermita de San Roque, Patrón de Lopera.

Finaliza el mes del Rosario en la Ermita de San Roque, Patrón de Lopera.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

A lo largo del mes de mayo la Ermita de San Roque, Patrón de Lopera ha acogido el rezo del santo Rosario y posteriormente el ejercicio de las flores a la Virgen de Fátima. Al mismo han acudido una media de 40 personas y 15 niños. Como actividades paralelas los más pequeños realizaron un mayo perigallo y la procesión de la Virgen Niña por los aledaños de la ermita. Se finalizó con una fiesta en la que participaron tantos grandes como pequeños y se culminó el mes de María con la degustación de las tartas del mayo.

Anécdotas y canciones en torno al Vino Dulce de Lopera

Anécdotas y canciones en torno  al Vino Dulce de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

En este pequeño trabajo nos haremos eco de algunas curiosidades y anécdotas que se han ido generando a través de los más de 60 años de historia del vino dulce en la villa de Lopera, que de paso hay que resaltar que fue y es el único pueblo de la provincia de Jaén donde se han elaborado y se siguen elaborando vinos dulces.

         Comenzaremos nuestra andadura con una tradición un tanto peculiar que se impuso en los años 30 del siglo XX, que era que había madres- sin duda con buena fe y por ignorancia- que a los niños llorones, después de la papilla, les mojaban el chupete repetidas veces en Vino Dulce Pedro Ximénez, para que los niños durmiesen  “sin dar un ruido”. Y supongo que lo conseguirían como ustedes supondrán el “por que” de la medicina. Pues aún así los niños crecían sanos y alegres, muy sonrientes, hacían sus palmitas y hasta salían andando antes del tiempo.

         Otra tradición un tanto extraña era que cuando una persona estaba ya moribunda se le solía dar una copita de vino dulce, con un significado un tanto irónico como era el pensar que este vino serviría para endulzar el mal trago que se le venía encima y de paso para alegrar el viaje que le esperaba al moribundo.

         En torno a las Paseras de uvas Pedro Ximénez, también se vivieron algunas anécdotas dignas de mencionar, como aquella que sucedió una noche del mes de septiembre, cuando un grupo de jóvenes muchachas decidieron ir a hurtar uvas pasas, con tan mala fortuna que fueron sorprendidas “in fraganti” por el guarda de la pasera, el cual a voces les decía con un tono irónico: “muchachas si uvas me queréis robar antes me tenéis que calentar”. Curiosamente las capachetas  de las paseras fueron utilizadas por miembros del ejército republicano como improvisadas camas en la batalla de Lopera en plena Guerra Civil Española.

         En uno de los despachos de vino que había en Lopera ubicado en el Llanete de Orgaz, que pertenecía a las Bodegas Valenzuela, se vendía el vino blanco a 30 céntimos el litro y si te echaban un chorreón de dulce para que tuviera mejor paladar entonces valía 35 céntimos. Acto seguido el dependiente llamado Felipe Lara, hacía girar una manivela de una caja registradora y te daba un ticket, cuando juntabas 10 ticket, los podías canjear por un litro de vino gratis (era una manera de incentivar la venta de vino).

         Las ventas de vino dulce en la localidad no eran muy grandes al valer el litro de vino dulce el doble que el vino blanco y se solían limitar a las que se hacían cuando había una boda, que se compraba vino dulce para las mujeres, también se vendía el vino dulce para decir misa y para abrir las ganas de comer.

         En cuanto a las rotulaciones que se solían hacer en las botas de vino dulce destacó una que se suele aún decir en la localidad que decía así:

“tengan en cuenta señores 

que el que bebe de este vino 

el mejor de los mejores 

no se va con Tomas del Pino” (era el enterrador) 

Otra curiosa anécdota ocurrió en las Bodegas de Alfonso Sotomayor, que existían en el Castillo de Lopera. Su dueño Alfonso Sotomayor Valenzuela, tenía la costumbre de que a todos los buenos clientes que se acercaban al despacho del castillo para comprar vino en garrafas, les invitaba a una copa de vino dulce.

     Así decía a Manuel Clemente Cámara, que atendía el despacho de vinos, una vez que terminaba de llenar todas las garrafas:

 Manuel invita a este señor a una copa de vino dulce, que tiene el alimento de un huevo frito”.

    

Otra muy curiosa ocurrió cuando en cierta ocasión vinieron a Lopera unos representantes de muebles para mantener una reunión con los miembros de la Cooperativa Loperana del Mueble (COLOMU). Tras finalizar la misma fueron a visitar las Bodegas del Castillo y se interesaron por el edificio que albergaba las mejores soleras, es decir la tercia baja. Entonces, Juan Clemente se las enseñó gustosamente y les ofreció de beber de la popular “sacristía” (cachón de varias medias que contenían vino viejo y Pedro Ximénez dulce). Tras probar aquel delicioso manjar uno de ellos se sacó el pañuelo del bolsillo y lo roció de vino dulce, diciendo que era para conservar el extraordinario olor que desprendía, que a su juicio:

 resucitaba a los propios muertos” 

 

         Por último nos haremos eco de una canción que se compuso a los vendedores de vino dulce de Lopera, los cuales solían bautizar más de lo normal el vino con agua. Con la misma se pretendió dar publicidad a las bodegas y de camino resaltar lo importante que era el comprar el vino en la bodega si no querías que te metieran “gato por liebre”.

 “Señores voy a contarles

la verdad en breve tiempo

de todos los vendedores de vino dulce

que habitan en este pueblo.

Primero comenzaré con los taberneros

que bautizan el vino dulce

con capeche bueno

y también lo bautizan

con agua del tiempo.

y así se emborrachan los hombres tan prestos.

Cobran la copa muy cara

ellos se cuidan muy bien

todo sale del borracho

y de todo el que va a beber.

Cuando se emborrachan

del Pedro Ximénez

pierden el sentio

entonces el tabernero

hace el buen avío.

La pluma se gasta

de tanto sumar    

y lo que les piden

le  tienen que dar.

Por suerte amigo mío

en las Bodegas Valenzuela

puedes encontrar muchos toneles

repletos de dulce Pedro Ximénez.

Sin capeche, y sin nada de agua

y por sólo una peseta y 45 céntimos 

te sirven un buen litro

y derechito para la casa.  

Ochenta Aniversario del providencial hallazgo de una Imagen de Nuestra Señora de la Cabeza en la Villa de Lopera (1927-2007). El Tesoro de Lopera.

Ochenta Aniversario del providencial hallazgo de una Imagen de Nuestra Señora de la Cabeza en la Villa de Lopera (1927-2007). El Tesoro de Lopera.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

En nuestro afán por descubrir nuevos datos sobre la devoción a la Reina de Sierra Morena en la villa de Lopera, en esta ocasión nos haremos eco de los por­menores que encierran a una imagen de Nuestra Señora que apareció circunstancialmente en la localidad en el año 1927, cuando se realizaban las obras de cimentación de una casa en la popular Plaza del Triunfo, número 5, junto al edificio de la Casa de la Tercia o Pósito, lugar de almacenaje de grano en la Edad Moderna, que data del siglo XVII. Antes de adentramos en el hallazgo de la imagen, en el pueblo se cuenta por las personas mayores una historia que viene a enlazar con el providencial hallaz­go de la virgen y que de una manera resumida viene a decir lo siguiente: Que en uno de los sa­queos que sufrió el Castillo-Fortaleza de la villa por parte del Alcaide de Andújar, Pedro de Escavias en el año 1466, los moradores del Castillo enterraron cerca del adarve un valioso tesoro. Esta leyenda mitad verídica, mitad fantasía, ha ido pa­sando de padres a hijos y fruto de mi curiosidad por el tema, he descubierto unos datos muy interesantes relacionados con el supuesto tesoro y con la mencionada ima­gen y que ahora aprovecho para dar a conocer. Todo arranca de una entrañable conversación que mantuve en casa de la loperana, Carmen Cor­pas Candelario de 93 años, en la misma, me comentó que sus padres le habían contado que un médico que había en Lopera llamado, Rafael Valcárcel Barrio (1844-1908) decidió a finales del siglo XIX emprender una excavación en las pro­ximidades del Castillo a fin de encontrar el supuesto tesoro de la vieja leyenda. En las excavaciones llegaron a participar varios hombres y las mismas se iniciaron haciendo un gran túnel desde la mitad de la calle Sagasta (a la altura de la casa donde vivía la mencionada, Carmen Corpas)  hasta el epicentro de la Plaza del Triunfo, donde hasta no hace mucho estuvo ubicada la imagen de la Virgen del Triunfo, que según testimonios de los mayores fue traída a la población por miembros de la Orden de Calatrava. Lo realmente cu­rioso de la historia, es que el mencionado médico se apoyaba para dirigir las ex­cavaciones en sus dotes de hipnotizador, pues todos los días hipnotizaba a su cria­da, Domitila Aviño y esta iba indicando a los trabajadores donde creía ver el te­soro y junto a él una Virgen. Así transcurrieron algunos meses y sólo se llegó a encontrar varías vasijas de barro y alguna que otra moneda. Finalmente se decidió cerrar el túnel de la excavación, al poco tiempo murieron tanto el médico como su criada, sin haber obtenido algún indicio sobre el tesoro. Sin embargo si que­dó para la historia de Lopera, una canción que le compusieron a la mencionada Domitila Aviño y que decía así:  

“En Lopera hay un tesoro

que lo ha visto Domitila

alhajas de plata y oro

y una Pura Concebida.

Están trabajando

de noche y de día

por ver si se encuentran

a la Virgen María.” 

Dando un salto en el tiempo, llegamos al año 1927, en el cual va a ocurrir un hecho determinante para que se encuentre la imagen que se apuntaba en la canción, si bien y como veremos no ocurrió lo mismo con el ansiado tesoro. Así el que fuera Secre­tario del Ayuntamiento de Lopera, Martín Alcalá García, decidió realizar en una vieja posada de su propiedad, sita en la Plaza del Triunfo número 5, que estuvo regenta­da por el matrimonio compuesto por Ildefonso Carmona Lara y Manuela Acevedo Cruz, una casa de nueva factura para sus sobrinos Pedro y Bartolomé Alcalá Gutiérrez. Cuando los albañiles estaban realizando los cimientos de la misma y muy próximos al edificio de la Tercia o Pósito, apareció una imagen de Nuestra Señora de la Cabeza, realizada primorosamente en terracota. Esto causó gran revuelo en el pueblo, pues como se apuntaba en la canción, justo al lado de la imagen debería estar el teso­ro, sin embargo, por el momento no disponemos de ningún dato de que se hubiese en­contrado, por tanto nos encontramos con esta incógnita aún por despejar. Aquí aca­ba lo que hasta ahora he podido hilvanar de esta curiosa historia loperana.

Propietarios y Descripción de la Imagen de Nuestra Señora de la Cabeza encontrada en Lopera en el año 1927                                     

La imagen encontrada en los cimientos de la casa en la Plaza del Triunfo, número 5 fue regalada por sus dueños los hermanos Alcalá Gutiérrez a su tía, la polifacética, Elisa Alcalá Marín (1874-1962), una mujer con grandes dotes de sensibilidad, de hecho fue la pri­mera mujer de Lopera que consiguió superar unas oposiciones a Telegrafista, aunque nunca llegó a ejercer. Gran poetisa y Directora durante dos décadas del Grupo de Teatro “Cuadro Artístico de Lopera”. Elisa Alcalá Marín custodió la imagen hasta la llegada de la Contienda Civil, poco antes de su estallido y ante las dificultades que se avecinaban en la villa, decidió entregar la Virgen a la familia Valcárcel García, que curiosamente son familia del médico que primitivamente buscaba el tesoro de Lopera. La Virgen pasó la Guerra Civil en Madrid, aquí estuvo en un baúl envuelta entre ropas de cama para que no sufriera deterioro. Tras finali­zar la guerra volvió a Lopera con la familia Valcárcel García y fue cuando se decidió por parte de la misma realizarle una peana de madera para que se pudiera mantener de pie. La peana fue realizada por el carpintero local, Serafín Huertas Chueco y la misma se ha mantenido hasta nuestros días. Hoy tras 80 años, la virgen sigue en Lopera custodiada y mimada en el domicilio de los herederos de María Valcárcel García. 

                 En cuanto a su descripción, la imagen posee las siguientes dimensiones 15,5 centímetros de altura, por 10 centímetros de anchura y 5,5 centímetros de volumen. La imagen con la peana tiene una altura de 22 centímetros. La Virgen está realizada en terracota y tiene forma triangular, simbolizando un acercamiento hacia el cielo. Su estado de conservación es muy bueno, sin embargo hay que destacar que desgraciadamente no se ha conservado la cabeza del niño, que nos hubiera servido para compararla con la de la Virgen. No podemos afirmar si se trata de una imagen única o pertenece a una serie de devoción popular, que bien pudo ser encargada por una familia de Lopera a imita­ción de la que se veneraba en Andújar. Sin lugar a dudas nos llama poderosa­mente la atención el rostro de la virgen, que pese a su reducido tamaño tiene una gran expresividad y está trabajado de forma muy grácil la parte frontal con ras­gos muy dulces. El mismo está rodeado de un rostrillo que simula al antiguo que tenía la virgen en plata. En cuanto al manto se presenta en perfecto movimiento sus pliegues y está decorado con elementos florales y vegetales en estofado azul y oro, que sigue los modelos de las vírgenes más antiguas de España (Guadalupe, Montserrat, Covadonga, Virgen de la Cabeza etc.) En cuanto a la corona que posee la imagen es imperial y está dorada. También hay que resaltar que se ha conserva­do el tocado del niño y que la imagen se presenta sin mano.  

                 Por todo lo anteriormente expuesto podemos decir que esta virgen se aproxima a los modelos barrocos que se realizaban en el siglo XVIII, aunque un futuro estudio podría concretar más so­bre su cronología. En definitiva afortunadamente la Virgen sigue con nosotros y el tesoro ¿quien sabrá sí finalmente se encontró o aún sigue sepultado esperando que alguien de con su paradero?.

Sólo se celebraron los actos religiosos en la Romería de San Isidro Labrador.

Sólo se celebraron los actos religiosos en la Romería de San Isidro Labrador.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Si desea ver más fotos pinche aqui: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16 y 17

Con una ofrenda de flores por parte de la Junta Directiva y de los   Hermanos Mayores de la Hermandad de San Isidro en el lugar donde falleció el joven caballista se puso el punto final a la procesión del patrón de los agricultores. Debido a la desgracia acaecida en dos familias loperanas, se suspendió la programación festiva por parte del ayuntamiento en un bando del alcalde de Lopera y sólo se mantuvo los actos religiosos en la Romería de San Isidro Labrador. Las carrozas y caballistas llevaron lazos negros en señal de duelo. El 15 de mayo, festividad de San Isidro Labrador y día de fiesta local, sirvió un año más, para que lo loperanos y numerosos vecinos de las localidades colindantes se concentraran en el Paraje Municipal del Pilar Nuevo, en torno a la Ermita del Patrón de los agricultores, para vivir una jornada de convivencia sana y tolerante, al calor de los típicos “chiringuitos”. El día anterior tuvo lugar en la media noche el tradicional pregón de la romería a cargo de Luís Ballesteros Aparicio. El día del patrón de los agricultores se inició con la reunión a partir de las 9,30 de la mañana en casa de los Hermanos Mayores y a continuación tuvo lugar  la popular  procesión y Romería de San Isidro, partiendo desde la parroquia y recorriendo las calles de la localidad, acompañado de las autoridades, Hermanos Mayores y Junta de Gobierno de la Hermanad y una quincena de carrozas de temas agrícolas y temas libres, además de un nutrido grupo de caballistas, carruajes y vecindario en general ataviados con trajes de gitana, hasta llegar a la Ermita de San Isidro, donde se celebró la santa misa oficiada por el párroco Manuel Alfonso Pérez Galán.  A la caída de la tarde, se procedió la entrega de premios a las carrozas y caballistas, repartiéndose premios por valor de 2.000 euros. Un fin de semana marcado por los tristes sucesos que acontecieron en los días previos a la romería y que culminaron con el día del patrón de los agricultores sin incidencias gracias a la buena sincronización entre Guardia Civil, Policía Local y Miembros del Voluntariado de Protección Civil de Lopera.