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José Luis Pantoja Vallejo

Tradiciones loperanas

“Echar el Mayo Perigallo”, una tradición recuperada en Lopera.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Los niños de Lopera recuperan la vieja tradición de “Echar el Mayo Perigallo”. En la plaza Julio Romero de Torres del popular Barrio San Cristóbal de Lopera se vivió de cerca en días pasados la rancia tradición de “echar el mayo perigallo”. En esta recuperación de las tradiciones populares colaboró el Patronato Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Lopera, que está llevando a cabo una recuperación de antiguas tradiciones que forman parte de la idiosincrasia de Lopera. La vieja costumbre de “echar el Mayo Perigallo”,  consiste básicamente en tener una atención o detalle con una persona sea cual sea su edad (niños, jóvenes y mayores) de obsequiarle con un mayo, que es un armazón de madera, con forma de baldaquino, al cual se adorna sus cuatro columnas con flores silvestres del campo (manzanillas, margaritones) y de rosas, asimismo cuenta el mayo con dos plantas en las cuales van inserta sendas tartas de bizcocho y en los laterales penden roscos de anís y vino recubiertos con azúcar. Cuando se echa el mayo, se cantan cancioncillas, que han sido recuperadas de las personas más ancianas de la localidad. La más popular dice así: “Este mayo perigallo / lo han hecho de chocolate / para que los envidiosos / lo vean y no lo caten. En el recorrido procesional del mayo  por todo el barrio, participan los niños, padres, y abuelos, que van cantando las viejas canciones mientras el vecindario sale a ver el mayo. Los más pequeños del barrio San Cristóbal han sido este año los que han echado el mayo a sus mamas. Finaliza la fiesta con la degustación de los roscos y tartas de los participantes. Una entrañable fiesta, muy en consonancia con el mes de las flores y que se ha recuperado en Lopera durante el mes de mayo.

Manuel Criado Cámara, el último silletero de Lopera.

Manuel Criado Cámara, el último silletero de Lopera.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Un oficio, el de silletero, que, de manos de Manuel Criado, se resiste a desaparecer de la idiosincrasia de Lopera. Nos acercamos a la calle Juan Alcalá, 2, encontrándonos  al loperano Manuel Criado Cámara echando un culo de anea a una silla; Manuel es un jubilado de 79 años que ha encontrado en el viejo oficio del silletero un aliado para sobrellevar mejor su jubilación. A diario, en su improvisado taller, ubicado en el patio de su casa y debajo del tronco retorcido de una parra, pasa las horas echando culos de anea a las sillas que sus amigos le llevan. Manuel dice que este oficio lo prendió viendo a su padre Antonio Criado Navarro y ahora como tiene tiempo libre lo pasa entre aneas. Las aneas, nos comenta Manuel Criado que, cada vez son más difíciles de encontrar y él las recoge del arroyo del Saetal, donde aún se crían. Luego las pone al sol unos 15 días y cada dos días le da un riego con agua. Para hacer un buen asiento de anea tiene que dedicar un día por completo de trabajo y suele cobrar unos 6 euros, un módico precio pues con este dinero no se llega a pagar la cantidad de horas que tiene que echar para su realización. En este trabajo, siempre ha utilizado el sistema tradicional de cruzar las aneas, debido a que la anea no se amolda a dibujos como es el caso de otros materiales como las cuerdas. En invierno, otoño y primavera son las mejores estaciones para trabajar la anea, pues en verano se reseca y no se puede trabajar; en este sentido, nos comenta, que, la anea con la humedad se moldea mejor y no se tiene que mojar, pues si se moja mucho la anea, al secarse el asiento, éste se queda suelto y pierde cuerpo. La vida de los asientos o culos de anea tiene sus días contados, por suerte aún existen algunos loperanos que apuestan por lo antiguo y genuino y siguen llevando a Manuel Criado, alguna que otra silla para que les eche el culo de anea. Sin embargo, cuando este entrañable loperano diga no más, la tradición del silletero de aneas se lapidará como otros tantos oficios que han ido desapareciendo en los últimos años en la localidad de Lopera.

Semblanza del Camino desde Lopera hasta el Santuario de la Virgen de la Cabeza, por Manuel Morales Alcalá, el último guía romero de Lopera

Semblanza del Camino desde Lopera hasta el Santuario de la Virgen de la Cabeza, por Manuel Morales Alcalá, el último guía romero de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Con el paso de los años se ha ido desvirtuando en la villa de Lopera una tradición que siempre ha gozado de gran aceptación entre los devotos a María Santísima de la Cabeza, cual es hacer el camino a pie desde Lopera hasta el Cerro del Cabezo. Una de las personas que mantuvieron esta tradición mientras pudo es Manuel Morales Alcalá, un loperano de 77 años, que durante casi dos décadas fue el guía romero encargado de llevar a los grupos de loperanos (formados por alrededor de una treintena de personas de ambos sexos) hasta el Santuario de la Reina de Sierra Morena, uno de sus acompañantes y con el que mantuvo la tradición hasta el final fue Benito Alcalá Huertas, el cuál cuando llegaba al Santuario y tras ver a la Virgen, se iba a dormir debajo de las andas de la Morenita para ser el primero a la mañana en portarla en procesión. Hoy en día, este casi octogenario devoto de la Virgen de la Cabeza, se lamenta que ahora es todo diferente y se ha perdido ese compañerismo que reinaba en los grupos que él llevaba cada año haciendo el camino. Múltiples recuerdos guarda celosamente este loperano cuando en los días previos a la semana última de abril su casa era un hervidero de personas que iban para pedirle que les acogiera en el grupo y así podían ir con él a recorrer el camino (mujeres de todas las edades, jóvenes, hombres de mediana edad, etc.). Manuel siempre asumía la responsabilidad ante las familias de cuidar a las personas mayores para que no les ocurriera ningún contratiempo, además de acompañar a los más débiles hasta llegar al cerro y también evitaba las bravuconerías de los jóvenes manteniendo con ello el respeto sobre las muchachas jóvenes. Llegado el día de partir y después de convenir una hora, que solía ser las nueve de la mañana del viernes, todos los romeros se concentraban en la explanada del Cuartel de la Guardia Civil de Lopera, en dicho lugar iniciaban la partida tras realizar un rápido recuento para constatar que todos estaban preparados con sus morrales y algún bastón para salir. A continuación tomaban camino por la carretera vieja de Andújar hasta llegar a la antigua nacional IV (carretera de Madrid) y de ahí transcurriría el trayecto seguidamente hasta alcanzar los Llanos del Sotillo donde se detenían para reponer fuerzas. Según Manuel nos narra, allí unos tomaban café, algunos hombres pedían una copa de aguardiente, bocadillos para comer o un vaso de leche, etc. “vamos lo que cada uno quería”. Hacia la una del mediodía llegaban hasta la ciudad de Andújar y se dirigían a una fonda que había frente al antiguo Hospital Municipal, llamada Fonda Jiménez donde alquilaban un par de habitaciones (una para las mujeres y otra para los hombres) con el fin de descansar durante la tarde y parte de la noche, por el módico precio de dos duros por persona; al ser muy numeroso el grupo de loperanos, éstos se turnaban para descansar en el par de camas que había en cada habitación, aunque los más jóvenes se tendían en el suelo o incluso algunos se iban a dar una vuelta por la ciudad para divertirse. A la una de la madrugada del sábado partía todo el grupo hasta el Camino del Cementerio y desde allí seguían el recorrido monte a través por las veredas que el antiguo guía romero Manuel Bueno Chueco “el moreno manos negras” le había enseñado años atrás a Manuel Morales.          La siguiente parada se hacía en el entorno de San Ginés, donde había unos comederos y se aprovechaba para reponer fuerzas y rezar una Salve a la Morenita que ya se podía divisar percibiendo en sus rostros la brisa a romero, lentisco, tomillo y jara con los primeros rayos de luz del sol. Un nuevo recorrido les llevaba hasta el río Jándula, lugar donde se lavaban y refrescaban y ya desde aquí proseguían a un paso más pausado, esquivando como bien podían lo escarpado del terreno, hasta llegar a un punto del camino al que llamaban “el camino a la libertad” que ya les conduciría sin problemas ni obstáculos hasta la Casa de la Cofradía de Lopera y acto seguido, subían la calzada hasta llegar al camarín de la Virgen donde tras saludar a la Reina de Sierra Morena escuchaban la Santa Misa. 

        De las múltiples anécdotas que este loperano vivió nos cuenta, por ejemplo, una que le sucedió a un joven del grupo de romeros que hacían el camino al Cerro del Cabezo en un año en el que llovió abundantemente. Aparte de mojarse como el resto de loperanos, este joven sufrió grandes calamidades para llegar hasta Andújar, tales como vejigas, distintas rozaduras, etc. Por el mucho sufrimiento, el joven loperano quiso quedarse en Andújar, pero entre los demás compañeros le convencieron para que continuase; al llegar al río Jándula y con claros síntomas de fatiga y agotamiento (entre otras cosas tenía los pies reventados y con ampollas) exclamó. “Ya no vengo más” y fue necesario la ayuda de otro compañero para poder llegar hasta la Casa de Lopera adonde llegó medio descuajaringado, allí se sentó en un poyo y permaneció durante de toda la Romería sin subir al Santuario acompañado en todo momento por su madre. A pesar de lo que dijo en aquella ocasión, el joven, hoy ya mayor sigue haciendo el camino a píe para reencontrase con la Morenita. Otra curiosidad que nos cuenta Manuel era la que tenían por costumbre los romeros de diversos pueblos que acudían al Cerro, conocida como “dar vayas” (Mofas entre romeros). El trayecto de varios días hacia el Santuario se vivía con gran camaradería entre romeros de Alcalá la Real, Arjona, Torredonjimeno, Arjonilla, Cañete de las Torres e incluso un año conocieron a un romero que venía descalzo desde Colomera y para que los pies se le encallaran, había permanecido durante cinco meses trabajando sin calzado. También, como curiosidad, queda el relato que nos hace Manuel de cómo servía el camino para unir, “ennoviar” según sus palabras a las parejas de novios entre loperanos que más tarde se casarían; entre una de las muchas historias que se recuerdan con este motivo, hay una cancioncilla popular que recoge lo sucedido a unos novios cuando regresaban a Lopera y dice así: 

A la venida del Cerro

no sabéis lo que pasó,

que la hija del Pelayo en el río se cayó.

El novio que iba a su lado al instante se tiró,

haber si podía salvar el alma y su corazón.

Ella le dice: ¡Ay Paco mío, lo que he pasado dentro del río!

y él le contesta con mucho amor:

¡Calla, que yo he perdido hasta el corazón! 

 Por último, Manuel nos narra con lágrimas en los ojos como en cierta ocasión su hijo Luis, a la edad de siete años, sufrió un accidente al caerse a lomos de una borrica y, dado que salió ileso del percance, se echó una promesa que cumplió fielmente al año siguiente llevando a su hijo sobre su espalda y a veces, en el costado hasta recorrer todo el camino y llegar al Santuario de la Virgen de la Cabeza donde, ante el camarín de la Virgen, le rezaron juntos para agradecer su intercesión divina. Manuel incide en todo momento en el hecho de que durante todo el camino y pese a su gran fortaleza física, debía cumplir con lo acordado con las familias loperanas haciéndose cargo de los más débiles o cansados del grupo siendo el último del pelotón y ayudando continuamente a sus vecinos hasta llegar al Cerro, hasta el punto de que junto a su amigo Benito Alcalá Huertas cedían sus hombros para ayudar a desplazarse a las personas de más edad o que hubieran sufrido alguna torcedura o le faltasen las fuerzas.Actualmente son multitud las personas que están muy agradecidas a este loperano por su labor desinteresada ya que durante muchos años hizo de guía romero y, todas ellas quisieran mostrarle su reconocimiento público  por su esfuerzo y dedicación en el mantenimiento de una tradición y de una devoción, pues aunque tomaron el testigo otros, no mantienen su esencia ya que el camino sólo lo realizan algunos loperanos bien por la carretera o bien por la trocha con subidas organizadas al Cerro del Cabezo (varias veces al año) por las peñas romeras, como la de los “Peregrinos del Alba”, o la del “Chaparrón” que ayudan cada año a los romeros loperanos, así como a los de otros pueblos vecinos a realizar el camino al Santuario con guías, material para el avituallamiento y apoyo humano, pero en todo caso lo hacen grupos muy reducidos de personas o bien loperanos de forma individual.

La procesión de Jesús Resucitado cerró la Semana de Pasión Loperana

La procesión de Jesús Resucitado cerró la Semana de Pasión Loperana

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Tras la Vigilia Pascual oficiada por el párroco de la villa Manuel Alfonso Pérez Galán y pasada la 1 de la madrugada del domingo de resurrección hacía su estación de penitencia la procesión de Jesús Resucitado,  con la que se ponía fin a  las procesiones de la Semana Santa de Lopera, que este año han estado marcadas por la suspensión de muchas de ellas por la lluvia. La imagen de Jesús Resucitado obra del artesano loperano Juan Manuel Bellido, hizo su salida desde la parroquia de la Inmaculada Concepción portado a hombros por un grupo de cofrades y fue recibida con aplausos por un buen número de loperanos que se congregaba en la plaza del ayuntamiento y que acompañaron al paso por la carrera oficial, junto a sus cofrades que visten túnica blanca y capa y caperuz amarillos, las autoridades religiosas y la Asociación Musical “Pedro Morales. A la llegada a la ermita de Jesús tuvo lugar la Fiesta de Pascua en Jesús.

La lluvia volvió a deslucir el Viernes de Pasión Loperano.

La lluvia volvió a deslucir el  Viernes de Pasión Loperano.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Si deseas ver más fotos de las procesiones del viernes pincha aqui: 1, 2 , 3 , 4 , 5 , 6 , 7 , 8 , 9 y 10

Dos procesiones pudieron hacer su estación de penitencia en el Viernes Santo de pasión loperano. La primera en hacer su estación de penitencia fue la de la Virgen de los Dolores que lo hizo en la mañana del viernes santo en solitario por decisión de su Junta de Gobierno al no poder hacer su estación de penitencia en la noche del jueves santo. El recorrido de la dolorosa fue más corto del habitual ante la amenaza de lluvia. No tuvo la misma suerte la procesión del Santísimo Cristo de la Expiración, una talla del imaginero cordobés Amadeo Ruiz Olmos, acompañado en el mismo trono por San Juan y la Verónica y la de Ntra. Señora de la Soledad, que estaba custodiada por un ramillete de loperanas ataviadas de riguroso luto con mantillas, peinetas negras y rosarios, que finalmente se quedó en la iglesia sin salir ante la persistente lluvia y por decisión de sus Juntas de Gobierno. En el templo se llevó a cabo una oración y tocó la banda de Ntro. Padre Jesús de Villa del Río (Córdoba). A las 21 horas si partió la segunda de las procesiones del Viernes Santo loperano desde la ermita de Jesús, en la misma hicieron su estación de penitencia el Santo Entierro de Cristo, la imagen de Jesús yace en un urna que es portada y acompañada de numerosos nazarenos y le acompaña Ntra. Sra. de los Dolores con un bellísimo rostro por el que corren lágrimas como perlas muy bien mecida por sus cofrades y adornada con ciento de velas parpadeantes, que iluminaron la triste noche loperana y que estuvo acompañada por la banda de Ntro. Padre Jesús de Villa del Río (Córdoba). Para el Domingo de Resurrección, está previsto que haga su estación de penitencia a la 1 de la madrugada, la cofradía de Jesús Resucitado.

 

La Virgen de los Dolores hizo su estación de penitencia en solitario en la mañana del Viernes Santo

La Virgen de los Dolores hizo su estación de penitencia en solitario en la mañana del Viernes Santo

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Si deseas ver más fotos de esta procesión pincha aqui: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10

Ante la incesante lluvia del Jueves Santo, la Junta de Gobierno de la cofradía de la Virgen de los Dolores decidió realizar su estación de penitencia en la mañana del Viernes Santo en solitario. Una procesión un tanto especial que sin duda sirvió para recuperar la mañaña del Viernes Santo que lamentablemte se perdió ya hace unos años en Lopera. La Virgen iba preciosa a la vez que era mecida por un nutrido grupo de cofrades e hizo un recorrido más corto del habitual: partió de la ermita de Jesús a las 11 horas y recorrió las calles Sor Angela de la Cruz, Plaza de Juan Rafael Criado, Avenida de Andalucía, San Roque, Duque de la Torre, Pi y Margall, Sor Angela de Cruz y de nuevo a la Ermita de Jesús. En la confuencia de las calles se pudo ver algunos vecinos que sorprendidos se asomaban a sus puertas para ver a la dolorosa (ya que no sabían que había procesión). Acompañaban a la imagen con un redoblar tenue dos niños con tambor y bombo y el párroco de la localidad Manuel Alfonso Pérez Galán y algunas autoridades.

Suspendida la salida de la procesión de Ntro. Padre Jesús y la Virgen de los Dolores por lluvia intensa

Suspendida la salida de la procesión de Ntro. Padre Jesús y la Virgen de los Dolores por lluvia intensa

Por José Luis Pantoja Vallejo- Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Jueves Santo pasado por agua. La tradicional procesión de Ntro. Padre Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores se suspendió finalmente por las inclemencias metereológicas. La Junta de Gobierno de ambas cofradías asi lo decidieron a las 20,30 horas y fue comunicado por el párroco de la villa Manuel Alfonso Pérez Galán a los fieles que se congregaron en gran número en el interior de la ermita de Jesús. También se comunicó la posibilidad de que en el día de mañana (Viernes Santo) si el tiempo lo permite, podría salir en procesión a las 11 de la mañana la imagen de la Virgen de los Dolores en solitario, dado que la Junta de Gobierno de Ntro. padre Jesús declinó la posibildad de salir en la mañana del Viernes Santo. Seguidamente se rezó una oración , tocó la Asociación Musical Pedro Morales y se escucharon sendas saetas a cargo del loperano Franscisco Martinez Expósito. 

La lluvia impidió la salida de Jesús amarrado a la columna y María Santísima de la Esperanza.

La lluvia impidió la salida de Jesús amarrado a la columna y María Santísima de la Esperanza.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

 Las adversas inclemencias meteorológicas impiden la salida de la procesión del miércoles santo. En la noche del miércoles santo no pudo hacer su estación de penitencia Jesús amarrado a la columna y  María Santísima de la Esperanza junto a San Juan Evangelista. En las puertas de la ermita de Jesús  de Lopera se concentró numeroso público expectante ante la posibilidad de la salida del paso de  Jesús amarrado a la columna “el amarrao” primorosa obra del escultor cordobés Amadeo Ruiz Olmos que fue adquirida por la cofradía de Ntro. Padre Jesús en el año 1941 tras ser quemada la primitiva imagen en la antesala de la contienda civil española y María Santísima de la Esperanza junto a San Juan Evangelista. Finalmente y ante la incesante lluvia los presidentes de las respectivas cofradías anunciaban la suspensión de la procesión. Acto seguido todo el público asistente entró en la ermita y se rezó una oración dirigida por el párroco de la localidad, Manuel Alfonso Pérez Galán y la Asociación Musical “Juan Alcalá” puso la nota musical en una noche donde la tristeza se adueño de muchos de los cofrades y devotos de la hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno y de María Santísima de la Esperanza y San Juan. El jueves santo está previsto a las 18 horas celebrar la Cena del Señor en la parroquia y a las 19,30 horas está previsto si el tiempo no lo impide que haga su estación de penitencia Ntro. Padre Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores

Estreno del nuevo trono de Maria Santísima de la Esperanza y San Juan Evangelista.

Estreno del nuevo trono de Maria Santísima de la Esperanza y San Juan Evangelista.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Si deseas ver más imágenes de la procesión pincha aqui: 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7

En la noche del martes santo procesionó Ntro. Padre Jesús Cautivo y la imagen de María Santísima de la Esperanza junto a San Juan Evangelista. A las puertas de la ermita de Jesús se concentró numeroso público que esperaba expectante la salida del paso de  Ntro. Padre Jesús Cautivo y la de María Santísima de la Esperanza junto a San Juan que era portada en andas por un nutrido grupo de 45 jóvenes hermanas costaleras, que  este año han entrado a formar parte de la cofradía y que han estado ensayando durante un mes con el capataz Francisco Santiago, y supervisadas por el capataz de la Virgen de la Esperanza de Arjona, Juan Sierra. La imagen de la virgen realizada en talla de madera por el imaginero loperano, Juan Manuel Pérez Alcalá, estrenaba  un nuevo trono realizado en metal plateado y repujado, que lleva incrustada en el frontal delantero la imagen de la Inmaculada, patrona de Lopera y  que ha sido diseñado y ejecutado en los talleres Paula Orfebres de Lucena (Córdoba) y seis jarras de metal plateado y repujado realizado en los mismos talleres. También estrenaba la imagen de María Santísima de la Esperanza un fajín en seda y oro donado y confeccionado por la artesana de Lopera Maria Carmen Gutiérrez Gracia. A lo largo de la estación de penitencia las imágenes estuvieron acompañadas por autoridades religiosas y civiles,  la Agrupación Musical “Pedro Morales” y por numerosos devotos y pueblo en general que arropó a la hermandad de San Juan Evangelista que en este año ha editado por primera vez un boletín informativo con los actos, procesiones y demás actividades de la cofradía   

 

Esplendor en la Semana Santa Infantil Loperana

Esplendor en  la Semana Santa Infantil Loperana

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Semana Santa Escolar en la antesala de la Semana de Pasión Loperana. La totalidad de los alumnos del Colegio de Educación Infantil y Primaria “Miguel de Cervantes” de Lopera participan en la procesión de la Semana Santa Chica loperana. Organizada por el Colegio “Miguel de Cervantes” de Lopera, el Viernes de Dolores toda la Comunidad Escolar (profesores y alumnado) vivieron de cerca su particular conmemoración de la Semana de Pasión Infantil. Para ello se prepararon por profesoras y madres de alumnos cinco pasos en miniatura muy bien decorados que representaban a la Santa Cruz, Virgen de los Dolores, San Juan Evangelista, Ntro. Padre Jesús Nazareno y la Borriquita los cuales fueron portados en pequeñas andas por todos los alumnos del centro, los cuales iban ataviados los niños con camisas blancas y pantalones azules y las niñas con la típica mantilla y peineta blanca. La procesión partió del colegio y recorrió las principales calles de la localidad. Durante todo el recorrido, los pasos fueron pasándose por turnos entre todos los alumnos que estuvieron acompañados por sus padres y pueblo en general. El momento más álgido se vivió en el encuentro en un primer momento de San Juan y Jesús y posteriormente de la Virgen y Jesús en la plaza de San Roque. Una iniciativa muy bien acogida por todo el pueblo que se congregó a lo largo de todo el recorrido procesional.

El día 12 de abril cumplirá 102 años la Túnica de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Lopera

El día 12 de abril cumplirá 102 años la Túnica de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Una de las joyas del patrimonio artístico de la parroquia de Lopera cumple 102 años. El 24 de abril de 1904, siendo alcalde de Lopera Manuel Alcalá Morales se nombraba una Junta compuesta por el párroco de Lopera, Manuel de Torres y varios propietarios de la localidad para llevar a cabo la adquisición de una nueva túnica para la imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno, dado que la tenía estaba bastante deteriorada. Lo primero que decidió la citada junta fue el hacer una suscripción popular con la cual sufragar la túnica. Así se recaudó 7.941,11 de las antiguas pesetas y se encargó la confección de la nueva túnica a Vicente García Arístides, natural de Valencia y vecino de Madrid en la calle Mayor, 34 donde tenía el taller de ornamentos eclesiásticos. El 12 de abril de 1905 llegaba la túnica ya confeccionada a Lopera la cual venía resguardada en un estuche de madera, siendo la misma de terciopelo, color guinda de superior calidad, bordada en oro de la mejor ley, siendo el costo final de 7.000 pesetas y con  las restantes 941,11 pesetas, se decidió hacer otra túnica aprovechando el bordado de la antigua de estilo Luis XV y que se utilizara sólo para las procesiones de rogativas por la falta de agua, ya que la nueva sólo se utilizaría el viernes santo y el 14 de septiembre. Fue tan grande la expectación en Lopera que durante cuatro días no cesaron los devotos en acudir a la parroquia para ver la nueva túnica. Asimismo se nombró como depositaria de la túnica a la familia Barberán, la cual la ha custodiado hasta en su domicilio particular hasta el año 1997, año en que pasó a las dependencias de la Ermita de Jesús. Hay que destacar que la magnífica túnica pasó por momentos delicados con el estallido de la guerra civil, pues todas las imágenes que había en la parroquia y en las ermitas fueron saqueada y quemadas y el sacro lugar pasó a ser el almacén de provisiones de la localidad. La túnica por fortuna se salvó, aunque también fue requisada por el Comité de Lopera, a lo cual la familia Barberán no se pudo oponer, si bien Alfredo Barberán (depositario de la túnica) le solicitó un justificante al miliciano que fue a retirar la túnica de su casa, al final no sólo no le dio el justificante sino que se llevó la túnica y a Alfredo Barberán al Comité, finalmente fue puesto en libertad aunque el alcalde le dijo “D. Alfredo que no se le ocurra usted ninguna vez más  oponerse a lo que ordenemos”. Por suerte el destino jugo a su favor, pues se sabe en el pueblo que los milicianos la querían para quitarle el bordado de oro y venderlo, si bien un olvido de los milicianos cuando abandonaron el pueblo en diciembre de 1936, propició que se la dejaran en el Comité y se salvara de la quema a la que estaba sentenciada. Ahora que se cumplen 100 años de la llegada de la túnica a Lopera, la Cofradía de Ntro. Padre Jesús está barajando la idea de hacer una exposición de la túnica para que pueda ser contemplada no sólo por el pueblo de Lopera sino por todos los amantes de los ornamentos religiosos, pues a lo largo del año sólo se puede contemplar la túnica con la que se viste a la imagen de Ntro. Padre Jesús, obra de Gabriel Borras y que llegó a Lopera en el año 1939, en el paso de la semana santa y el día 14 de septiembre con motivo del Día de Jesús. En definitiva la túnica supone un rico legado que dejaron los antepasados a las nuevas generaciones de loperanos del cual se han de sentir  muy orgullosos

La Reedificación de la Cofradía de Ntra. Sra. de la Cabeza en la Villa de Lopera en el Año 1854

La Reedificación de la Cofradía de Ntra. Sra. de la Cabeza en la Villa de Lopera en el Año 1854

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

     Con la disolución de la Cofradía de Ntra. Sra. De la Cabeza en la Villa de Lopera en el año 1789, se abre un largo vacío de cerca de 65 años sin cofradía, que trae consigo que la localidad de Lopera deje de participar y tener durante este tiempo representación en la Romería de María Santísima de la Cabeza del último domingo de abril.No será hasta el año 1854, cuando a instancias del matrimonio loperano compuesto por, Juan José Salgado y su consorte, se promueva un Expediente de Reedificación de la Cofradía de Ntra. Sra. De la Cabeza en Lopera. En el mismo se comienza solicitando información al cura y colector de la Parroquia de Lopera, Francisco de Blanca, sobre si  con anterioridad llegó a funcionar en la localidad la cofradía de la Virgen de la Cabeza y si  ésta tenía algunas constituciones. El cura informó afirmativamente a la primera pregunta y sobre si tenía algunas constituciones, dijo desconocerlas. Ante ello se acuerda que el notario, Isidro de Luque, elaborase unas reglas o constituciones nuevas, las cuales estuvieron compuestas de ocho capítulos. Acto seguido se remitieron unas copias de las reglas al cura y a los hermanos de la cofradía, los cuales dieron el visto bueno a las mismas. Con fecha de 27 de septiembre de 1854, se va aprobar la Reedificación de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza en Lopera y en consecuencia sus nuevas reglas o constituciones, por parte de Frey Bernardo Callejón y Chacón, de la Real y Militar Orden de Calatrava, Examinador de los Obispados de Jaén, Guadix y su Abadía de Baeza, Vicario y Juez Ecónomo Ordinario y Visitador de este Partido y del de Benamejí en la de Santiago. En la aprobación de las nuevas constituciones se hacía una advertencia y salvedad dirigida a la hermandad en los siguientes términos: “que tengan esmerada vigilancia en que haya la mayor compostura en la Romería, que han de haber todos los años en el Santuario de Sierra Morena, sujetándose a la jurisdicción ecónoma del Sr. Obispo de la Diócesis de Jaén y a la de las autoridades civiles de Andújar” 

    Los derechos causados en el Expediente sobre la Reedificación de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Lopera en 1854 fueron los siguientes: -        

Al Sr. Vicario..................................................19 reales.-        

A Don Francisco Molino (asesor)..................33    

Al Fiscal..........................................................48    

A la Notaría originaria...................................169   

Papel suplido....................................................38       y 4 mrs.

Correos..............................................................4                                                                                                                                              TOTAL...... 311  reales y 4 mrs.    

Los ocho capítulos de las nuevas reglas o constituciones se subdividieron a su vez en un total de 33 reglas.

          Así el Capítulo I está dedicado a los Requisitos para ser Cofrade, que no son otros que profesar la Santa Religión Católica; ser varón y mayor de 20 años; no estar encausado judicialmente, ni haber sufrido penas aflictivas ni denigrativas a sus derechos de buen ciudadano; ser devoto a María Santísima y tener alguna posibilidad con que contribuir al culto. En el Capítulo II se contemplan los Privilegios del Cofrade, el cual gozará de los privilegios y gracias espirituales concedidas por el Sumo Pontífice y de las Indulgencias que constan en Bulas que se conservan en el Santuario; el asistir en corporación a la función religiosa que se celebra anualmente el domingo último de abril en el Santuario de Nuestra Señora y a la que se verificará en la Parroquia de Lopera el 8 de septiembre de cada año y a la procesión del Corpus; y a la opción a que en el entierro de cada hermano vaya con luz y banderas de la cofradía. El Capítulo III, se dedica a las Obligaciones de los Cofrades, de las cuales se destacan, el ir todos los años el último domingo de abril al Santuario de Sierra Morena y participar en las Vísperas, la Fiesta y la Procesión; asistir el día 8 de septiembre por la mañana a la Fiesta que se hace en la Parroquia de Lopera y por la tarde a la Procesión y Vísperas, así como el día del Corpus a la Procesión general; y contribuir con una cuota de 20 reales, cada uno, para atender a los gastos de las dos funciones de iglesia y con un hacha de dos libras de cera a su ingreso, en caso de no pagar el cofrade, la cuota el día 8 de septiembre de cada año, se podría lanzar de la cofradía. En el Capítulo IV se recoge la composición del Personal de la Cofradía, que tendrá al frente un Hermano Mayor, elegido y renovado cada 8 de septiembre, un Secretario para extender las actas, hacer la cobranza y entregar las cantidades al Hermano Mayor y un Capellán para que diga la misa del Santuario y la función religiosa de la Parroquia de Lopera, siempre y cuando el cura rector de la misma lo permitiese. También contará con dos Consiliarios, debiendo de ser éstos los que hayan servido el cargo de Hermano Mayor en los dos años precedentes y tendrán a su cargo el reparto de cera y conservarán cada uno una llave del arca, donde se conservarán todos los enseres de la cofradía (banderas, cetros, cera etc.), la otra llave estará en poder del Hermano Mayor, en cuya casa se conservará la citada arca de tres llaves; el Párroco como presidente de todas las hermandades de su Parroquia podrá presidir la sesión anual (8 de septiembre) sin voto en las decisiones de la Hermandad. En cuanto al Capítulo V, se dedica a todo lo concerniente de la Admisión de Hermanos, que deberán reunir los requisitos del capítulo I, además de discutirse su admisión en una reunión de la cofradía, debiendo tener mayoría para poder entrar en la misma y pagar en el acto 20 reales para un hacha de dos libras de cera; el cofrade que abandone la hermandad, no tendrá derecho a reclamar el hacha de dos libras de cera, ni parte alguna en los fondos que existan. Será en el Capítulo VI, donde se recojan las Funciones Religiosas, que serán la del 8 de septiembre, con la asistencia de todos los miembros de la Cofradía y se colocarán en los escaños que hay en el centro de la Parroquia y a la del último domingo de abril en el Santuario con Vísperas, Rosario de la Noche, Fiesta y Procesión, sujetándose a las reglas establecidas por el Obispo de Jaén y por el Alcalde de Andujar. En el Capítulo VII, se recogen los Efectos que debe tener la Hermandad, se dice que la hermandad tendrá un arca con tres llaves, que conservarán el Hermano Mayor y los dos Consiliarios, donde se conserven los enseres de la Cofradía: 1 o 2 banderas de lienzo o seda, un cetro mayor con la imagen en lo alto de Ntra. Sra. de la Cabeza  para el Hermano Mayor y otros dos cetros para los Consiliarios y tantas hachas de dos libras de cera, cuantos hermanos sean. Las velas se estrenarán en la Procesión del Corpus y servirán para la función del 8 de septiembre y para los entierros de los cofrades. Para finalizar el Capítulo VIII, se dedica a las Reglas Generales de la Cofradía, destacando las funciones del Secretario, que debe recoger en un libro de folio las constituciones aprobadas y las Sesiones de la Cofradía. El Hermano Mayor será el encargado de formar las cuentas de la Cofradía (igualas, limosnas, gastos etc.), para que vistas por la hermandad se aprueben en debida forma. En cada uno de los entierros de los Hermanos de la Cofradía, se le aplicará por el Capellán designado una misa rezada, dándole de estipendio 5 reales.

          Hasta aquí las nuevas Reglas o Constituciones de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Lopera del año 1854. Dando un salto en el tiempo llegamos al 19 de abril de 1934, que será cuando se aprueben unos nuevos Estatutos que la Cofradía con buen criterio llegó a publicar en la Imprenta “La Puritana” de Andujar. Estos estatutos se componen de 10 capítulos y 26 artículos. En la actualidad la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Lopera cuenta con 596 hermanos y tiene aprobados sus Estatutos desde el día 27 de octubre de 1995

Las Capeas en la Plaza Mayor de Lopera. Apuntes para su historia.

Las Capeas en la Plaza Mayor de Lopera. Apuntes para su historia.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

     Tras finalizar la procesión del Cristo del Humilladero, la gente que se agolpaba en torno a la Ermita del Cristo Chico, solía pedir al alcalde de turno con gritos que hubiese toros, a lo que el primer edil asentía concediendo a la población la celebración de las típicas capeas, las cuales se prolongaban hasta el día de Jesús (14 de septiembre). Sobre el  montaje de la improvisada plaza disponemos de una cita que se ha conservado en el Libro 25 de las Actas de la Comisión Permanente del Ayuntamiento (1924-25) que dicetextualmente como sigue: 

“ Se ha recibido una instancia del vecino Bienvenido Melero Rosales, en la que solicita permiso para cercar la Plaza, comprometiéndose a buscar los toros que han de lidiarse, lo que oído por los señores de la Comisión Permanente: Raimundo Sanz Barberán, Francisco Cros Crespo, Antonio Rodríguez Revuelta y Manuel Palomo Peláez, dijeron que no saliéndose de los límites de años anteriores aceptaban la proposición bajo las condiciones de hacer un tablado a la izquierda de la Casa Consistorial únicamente para la Banda de Música, los señores concejales que no les toquen ventana y los escribientes de ésta secretaría, éstos últimos en las tablas de la delantera y que se le gratificará por la cerca y tablado en cien pesetas, descontando los gastos que haya proporcionado la concesión del permiso del Sr. Gobernador, para la celebración de dichas capeas, que la cerca tenga bastante firmeza y solidez, así como los andamios, que se rellene dicha plaza de arena para que no se lastimen las reses y que salga responsable a la rotura de cualquier árbol si no acredita en el acto quien lo haya verificado”

          Cuando el Sr. Alcalde accedía a la Plaza para presidir las capeas desde el balcón principal de la Casa Consistorial, tenía que tocar la Banda de Música Municipal, a continuación grupos de aficionados locales lidiaban  varias vacas  propiedad del Sr, Espinosa, dentro de los que destacaban , Antonio Agudo Alcalá “Recortes”, Diego Pacheco “Manterola”, Antonio Medina “Medinita” Julián Alcalá Garrote “Pileta”.  Los primeros espadas iban  acompañados de sus correspondientes cuadrillas, los banderilleros : Rafael Valenzuela Barranco “El Flecha”, Manuel  Gordillo Gracia “El Jarillo”, Julián Alcalá Garrote “El Carrerito” y Andrés Vallejo Moreno “El Chato” y los picadores: Benito Santiago Garrido “El Perrerito”, Manuel Gracia del Pino “El Cachorro” y el director de lidia, Antonio Gutiérrez Corpas “ El Sastre de la Fonda”. Tras la lidia de cada vaca, los valientes espadas junto con su cuadrilla solían pasar el capote abierto y el respetable les premiaba con alguna que otra moneda. En la segunda mitad del siglo XX, se van a perder las tradicionales capeas. Indicar que el último festejo taurino tuvo lugar en el año 1962, con dos novilladas, para los diestros, Pepín Perea, El Carloteño y Manolo Carnero. Dando un salto en el tiempo habrá que  esperar hasta el año 1992 para que vuelva haber un Festival de toros y una Novillada, que se repetiran durante tres años más y desde entonces no ha habido más toros en la villa. También hay que resaltar en el ámbito taurino que en el año 1983 se instauró por parte del Ayuntamiento la Suelta y Lidia de las Vaquillas en la Verja y en las propias plazas portátiles que se montaban en el Camino de Arjonilla. A partir del año 1999 éstas van a desaparecer.

   

     

El Loperano Cristóbal Huertas realiza los aperos de labranza en miniatura

El Loperano Cristóbal Huertas realiza los aperos de labranza en miniatura

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Un autodidacta con unas manos prodigiosas y gran ingenio. El agricultor loperano Cristóbal Huertas Juárez, ha visto cumplido su sueño de juventud de poder realizar en miniatura todos los aperos de labranza que se utilizaban antaño en los campos de su Lopera natal (carros, la bielda, la orca, la trilla, la pala, las narrias, los rastros, arados, la medida, ubios, orcata, pato, anillas, angarillas, araña, etc) y los ha colocado en la pared de su improvisado taller en la Huerta Moreno, para que puedan ser contemplados por todos sus paisanos. Allí pasa largas horas los días de lluvia entreteniéndose con su sierra, cepillo y navaja, dando forma de una manera paciente a las maderas de desecho de los palés de los materiales de construcción, hasta conseguir todos los aperos que se utilizaban antiguamente en las labores agrícolas de Lopera. 

La vieja tradición de los cascarones de carnaval sigue viva en Lopera y en Guatemala.

La vieja tradición de los cascarones de carnaval sigue viva en Lopera y en Guatemala.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Los cascarones de carnaval una costumbre muy arraigada en Lopera y que curiosamente también se mantiene según hemos tenido noticias en Guatemala, quizás producto de que algún loperano la llevase a la que fuera colonia Española. En la localidad de Lopera se sigue manteniendo una rancia tradición heredada de padres a hijos, los cascarones de carnaval, que aún en pleno siglo XXI sigue siendo utilizada por los jóvenes de la localidad para cortejar. En estos días previos las madres y jóvenes se afanan rellenado los cascarones de huevos con “picaillos” (papelitos pequeños de colores, ceniza o harina) que han ido guardando en cajas de cartón a lo largo del año y que servirán un año más para mantener viva esta vieja tradición de echarse y rociar de “picaillos” en sus cabezas unos a otros los típicos cascarones de carnaval. Los cascarones de carnaval se utilizan tanto por niños para divertirse entre ellos o bien por los mozos o mozas “en edad de merecer” para cortejarse o simplemente para gastar una broma a cualquier persona. Cuando a la persona que se le echa el cascarón se le tiene “tirria” se le suele reventar en la cabeza un cascarón de pava que suelen ser más duros de textura y encima van rellenos de harina o ceniza de los braseros. La preparación de los cascarones es muy sencilla, tras extraer la yema y clara del huevo por un orificio pequeño en uno de sus extremos, se deja secar el cascarón y a continuación se rellena el mismo con “picaillo” (papelitos pequeños de colores, ceniza o harina) y por último se tapa le orificio abierto en uno de sus polos, con papel de periódico y de pegamento se utiliza una composición a base de agua y harina, llamada popularmente “gachuela”. En estos días ya se pueden ver regueros de niños con sus bolsas repletas de cascarones (bien realizados por sus madres o adquiridos en los puestos de Paco “el Cantica” y su mujer Antonia Gutiérrez)  a la espera de elegir a la “victima” y reventarle el cascarón en la cabeza, la cual queda automáticamente rociada de “picaillo” de múltiples colores, harina o ceniza.

Comienza el acopio de ramón para la Candelaria.

Comienza el acopio de ramón  para la Candelaria.

 Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Acarreo de ramón, enseres viejos para las lumbres de la candelaria. Como marca la tradición en estos días, los niños de Lopera trabajan de una manera afanosa en los preparativos del Día de la Candelaria, que tendrá su punto más álgido en la noche del 1 al 2 de febrero, con la costumbre heredada de padres a hijos de hacer candelas o lumbres por calles o barrios. Así no es de extrañar el encontrar en estos días previos a regueros de niños, como si de hormiguitas se trataran, por el extrarradio de la localidad, acarreando hasta su barrio las ramas de olivo “ramón” que en estos días hay en abundancia en los estacares del término con motivo de la corta y poda del olivo. No importa la distancia donde se encuentren las ramas de olivo, pues provistos de unas cuerdas que atan a las ramas y a su cintura consiguen arrastrarlas hasta incluso kilómetros hasta llegar al montículo que cada barrio tiene. Al caer la noche el “ramón” es custodiado por alguno de los miembros de la candela, con el fin de que no se lo sustraigan miembros de otras candelas. Una estampa muy arraigada en la villa de Lopera y que cada año el Patronato Municipal de Cultura del ayuntamiento de Lopera intenta incentivar con la entrega de lotes de productos de la última matanza loperana para todos los barrios o calles que se inscriban con una candela. Ya en la noche del 1 al 2 de febrero todo el ramón acumulado y los enseres viejos serán pasto de las llamas, mientras se degustan al calor de las candelas los productos de la matanza y se cantan al corro algunas canciones heredadas de sus antepasados

Retazos de la Romería de San Isidro Labrador en la villa de Lopera

Retazos de la Romería de San Isidro Labrador en la villa de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hablar de San Isidro y de su Romería supone recordar unas vivencias muy entrañables para todos los loperanos. Desde el año 1946, que adquirió Carmen Rodríguez Criado una imagen de San Isidro Labrador de la vecina Córdoba, hemos sido muchas las generaciones de loperanos las que hemos sido participes de la festividad del patrón de los agricultores, San Isidro Labrador, que estaba considerado como un día casi descafeinado (hoy Fiesta Local) pues se trabajaba y había clase por la mañana y todo se concentraba en torno a la tarde-noche. El 15 de mayo, sin duda servía de pistoletazo de salida para la temporada veraniega, con la apertura de los kioscos de las cuatro esquinas del Paseo de Colón (“Curriqui”, Sebastián, Pedro”el de Dientes” y Enrique Garrote) y el primer pase del cine de verano de “Manuel el de Sixto”, Cine Cervantes y el de “Cerrillo”, Cine Colón (ambos desgraciadamente hoy desaparecidos). También era muy esperado este día por los niños, pues se inauguraba oficialmente la venta de helado, polos, napolitanos y bombones en los puestos del “Moreno del helao” y de “Canastas”.

En los días previos a la Romería se vivía muy de cerca todo lo relacionado con el montaje de las típicas carrozas de tema agrícola y de tema libre en los remolques de tractores, camiones (Ortuño, Pastor, Juan “Cartagena”, “El Torero”, Peláez, el “Patatero”, etc.) camionetas, e incluso en las bacas de los coches y en carros tirados por bestias. Las madres también aprovechaban estos días para sacar de los armarios los trajes de gitana de lunares, los sombreros de ala ancha, las botas camperas y todos los accesorios para vestirse de gitanos, que luego Paco “el Pipi” se encargaba de inmortalizar con su cámara fotográfica. Las bestias eran engalanadas con flores, jaramagos y con las típicas mantas de cuadros con flecos, que también servían para mejorar la comodidad a los jinetes que montaban a lomos de algún burro, mulo o caballo.

La Imagen de San Isidro recuerdo que era portada por cuatro Guardas Rurales y sus andas iban adornadas de una manera sencilla y sobria a base de espigas y ramas de olivo, en otras ocasiones fue llevado en una carreta tirada por bueyes procedentes de los “Morrones” , posteriormente se llevaba en el remolque de un tractor y últimamente se ha recuperado por la Hermandad con buen criterio la carreta tirada por bueyes. El acto culminante de la Procesión de San Isidro, alcanzaba su punto más álgido a la altura de la era de la “Notaria” donde tenía lugar la bendición de los campos por el párroco de la villa y la parte más lúdica y festiva tenía lugar a lo largo del recorrido y en la plaza del ayuntamiento, donde se entregaban los premios a carrozas y caballistas.

De mis vivencias de infancia en la Romería, guardo un grato recuerdo de un personaje que tuve la suerte de tener por vecino, fue el polifacético y a la vez entrañable, Francisco Ruiz Toribio, conocido por todos como “Jamacuco”. El cual, cada año por San Isidro, engalanaba a su borriquilla y le colocaba en las partes traseras unos cartones o tablillas con unos ripios rotulados con su puño y letra por ambos lados, dedicados a los agricultores o a cualquier acontecimiento digno de resaltar de la localidad. Tanto niños, como mayores nos agolpábamos en torno a la borriquilla, para ver a quien le había dedicado ese año sus composiciones. Entonces “Jamacuco” cogía la tablilla y la enseñaba al respetable y acto seguido le daba la vuelta a la misma para que todos pudieran leerla, arrancando al instante las carcajadas de los vecinos. “Jamacuco”, es un hombre que forma parte de la intrahistoria loperana. Muchos siguen teniendo de él, esa estampa costumbrista del “aguaor”, de un hombre alto, delgado, algo encorvado, cogiendo con una mano el rabo de su borriquilla y en la otra portando un periódico que leía mientras caminaba. La borriquilla más bien bajita iba cargada con sus aguaderas de hierro portando 4 cántaros de agua fresca provenientes de la fuente del Pilar Viejo, la misma conocía mejor que su propio dueño a la clientela y se paraba delante de la casa, sin que su amo le diera alguna orden. “Jamacuco” era un lector empedernido del periódico ABC, que adquiría todos los días en casa de Gonzalo Bruna “el del Correo” y tras leerlo no lo tiraba, pues le gustaba guardarlo en su casa (todavía sus hijos conservan algunos ejemplares).

“Jamacuco” era un hombre forjado a base de pundonor, sus conocimientos de lectura y escritura los adquirió cuando guardaba pavos en el cortijo de los “Morrones”, ya que nunca pudo asistir a la escuela. Luego trabajó gran parte de su vida en los pagos de viñedos de Juan Criado y sus últimos años los pasó llevando cántaros de agua ( a perrilla el cántaro) a sus clientes, (las “Cayetanas”, Juan el “Sacristán”, el “Sordo el Zapatero”, “Palomo el Guarda”, Vicente Llorens, Gonzalo “el del Correo” y un largo etcétera.)

Su formación autodidacta y sus inquietudes le llevaron a escribir gran cantidad de poemas alusivos a cualquier evento ocurrido en la villa. Fue un adelantado del reciclaje, pues escribía donde pillaba (cartones, papeles de periódicos, papeles de envolver etc.). Como muestra y a modo de homenaje he recopilado gracias a la ayuda de sus hijos, algunos de los ripios y poemas que a lo largo de su vida llegó a componer y que ahora vamos a darlos a conocer.


Ripios para San Isidro


- Todo lo malo del año
se lo cargan a febrero
por tener fama de loco
picaresco y embustero.
- Pero los enamorados
lo esperan con alegría
porque San Valentín
les regalará por su día.
- Pero también es verdad
como ese refrán que dicen
que a muchos novios les dejan
con tres cuartas de narices.

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En Lopera hay una Fiesta
por todos muy deseada
donde se divierte
el soltero y la casada.
Las calles se barren bien
al verlas causa alegría
para ver como pasa
San Isidro en su Romería.
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A los Hermanos Casado Antelo

En Lopera hay dos hermanos
los dos se llevan muy bien
trabajan en sociedad
para ganar de comer.
Empezaron con butano
después una joyería
tienen almacén de muebles
y el mayor en la alcaldía.
Han comprado sus finquitas
y un tractor para labrar
tienen dos casas muy buenas
que valen un capital.
Han tenido buena suerte
pues me alegro mucho yo
que le acompañe la suerte
y la voluntad de Dios.
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Invitación a los Mayores de Lopera por el Ayuntamiento

Que Dios bendiga esta mesa
en este solemne día
que a los viejos nos reciben
con la mayor alegría.
Igual que el pasado año
todos los viejos venimos
dándole gracias a Dios
los que por suerte vivimos.
Un momento de silencio
debemos todos guardar
por todos los fallecidos
que a esta mesa faltan ya.
A todos los de ésta casa
y autoridades también
les doy un millón de gracias
por invitarme a comer.
Y reciban el cariño de toda la ancianidad
por su buena voluntad
para que el año que viene
aquí nos puedan juntar.

Las matanzas familiares en vías de extinción.

Las matanzas familiares en vías de extinción.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Por el otoño vuelven las tradicionales matanzas loperanas. En estos días se están llevando a cabo las típicas matanzas familiares en algunos domicilios de Lopera. Atrás quedó el engorde del cerdo durante meses en las cochiqueras. La familia Gil Lara es de las últimas que mantienen viva esta rancia tradición de la matanza. Un año más, Juan Huertas Simón “El Perruno”, el cual lleva más de 1.000 cerdos matados durante su dilatada vida como matarife y sus hijos Juan y Francisco, cumplieron con el ritual y a la antigua usanza mataron con la ayuda de varios vecinos dos cerdos, uno de 180 kilos y otro que sobrepasó los 230 kilos. Son escenas como el arrastre del cerdo y montarlo sobre la mesa, el atarle las patas y manos, sacrificarlo, mover la sangre, pelarlo, abrirlo en canal, descuartizarlo, hacer los chorizos y morcillas, que forman parte de la historia de muchas generaciones de loperanos, que en estos días están en vías de extinción, pues cada día hay más impedimentos por parte de sanidad para conceder el llevar a cabo estas matanzas en los domicilios particulares. Quizás sean los más mayores y los más pequeños los que disfrutan más con ver las matanzas, unos porque aún se siguen sintiendo útiles y colaboran en la elaboración de los productos típicos (chorizos, salchichón, morcillas, tocino etc.) y pelando los sacos y casos de cebollas, salpicados con una que otra lágrima y otros por las expectativas que supone ver como se mata un animal y poder jugar después un partido de fútbol improvisado con la vejiga del cerdo. No faltaron en la matanza los típicos dulces y el anís y coñac para aliviar el frío de la madrugada. Hoy día casi nadie tiene ya cochiqueras en sus casas y menos aún apuestan por el engorde de cerdos, pues es más fácil ir a cualquier supermercado y adquirir cualquier producto de la matanza sin tener que pasar por todos los inconvenientes que hoy día supone tener animales en las casas, sin embargo todavía hay familias que se resisten a que se pierda ese olor genuino que desprende e inunda las casas durante la matanza familiar.


 

La vieja tradición de colgar en vigas los melones para el invierno

La vieja tradición de colgar en vigas los melones para el invierno

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hay tradiciones que se resisten a desparecer, es el caso de colgar los melones en las vigas de las cámaras de las casas para consumirlos en el invierno. En Lopera, Juan Ramírez Torres a sus 85 años sigue manteniendo viva la tradición y ha colgado con cuerdas en las vigas de su vieja casa un buen número de melones cultivados por el mismo de los llamados melones negros o de invierno (alagartados, de chicha verde, amarillos, blancos, piñoneros y de piel de sapo). Aquí dice que se conservan mejor y ocupan menos espacio. El consumo de estos melones se hace por navidad y sobre todo como postre en la recogida de la aceituna, después de haber dado cuenta de un buen cachurro (pan, aceite de oliva y bacalao). Esta tradición está en vías de extinción, pues la clave de su continuidad está en las nuevas generaciones y en las semillas (heredadas de padres a hijos) que se utilizan para cultivar los melones y aunque se lamenta este octogenario de que hoy los jóvenes no están por la labor de cultivar melones.

 

Amas de Casa de Lopera recuperan la repostería tradicional.

Amas de Casa de Lopera recuperan la repostería tradicional.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Un nutrido grupo de mujeres loperanas compuesto por Ana Valenzuela, Pilar Calixto, Jacinta Santiago, Gloria Tortajada, Ana Chueco, se han empeñado junto al Cronista Oficial de la villa que la repostería tradicional no desaparezca en Lopera, para ello se han unido y han elaborado en el antiguo horno de Alonso Santiago con las antigua recetas los típicos besillos, alargaditos, pestiños, piononos, roscos de cuaresma, galletas de caña, redonditos de batata etc. utilizando como base en muchos de ellos el aceite de oliva virgen extra y el vino loperano. De esta manera intentan trasmitir sus conocimientos culinarios a las nuevas generaciones a través de una futura publicación sobre la gastronomía loperana.