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José Luis Pantoja Vallejo

Tradiciones loperanas

LA SEMANA SANTA LOPERANA DE HACE CINCUENTA AÑOS A TRAVÉS DE SUS PROGRAMAS DE ACTOS.

LA SEMANA SANTA LOPERANA DE HACE CINCUENTA AÑOS A TRAVÉS DE SUS PROGRAMAS DE ACTOS.

(Semana Santa loperana. C/ San Sebastián, hoy Sor Ángela. Años 20)

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera.

Hace unos años llegaron hasta mi poder algunos de los programas de mano de finales de la década de los años 50 del siglo XX, que se llegaron ha editar con los actos programados por la parroquia con motivo de la celebración de la Semana Santa en nuestra localidad. Aunque son muy breves, si que aportan una gran cantidad de datos que nos van a servir para poder recordar como se celebraba en esta década la Semana Santa en Lopera. En concreto he podido recopilar un total de 3 programas (editados dos de ellos en la Imprenta “La Española” de Andújar y uno en Graficas “San Benito” de Porcuna). El más antiguo data del año 1956, que curiosamente fue editado por la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno y por tanto sólo recoge los actos en los que participaba esta cofradía. Los mismo tenían su comienzo el jueves Santo a partir de las 5 de la tarde, con la asistencia a los Santos Oficios en la Iglesia Parroquial. A las 8,30 de la tarde estaba programada una reunión de la cofradía para la entrega de cirios a todos los hermanos en casa del Hermano Mayor, que en aquel año fue Francisco Coca Pérez. A las 9,45 se trasladaba la cofradía en pleno con su banda de cornetas y tambores (la cofradía disponía de una banda propia) a la Ermita de Jesús para la procesión del señor de la Columna, que salía a las 10 de la noche, en el trascurso de esta procesión se celebraba un solemne Vía Crucis. El Viernes Santo, la cofradía de Ntro. Padre Jesús, se reunía a las 8 de la mañana en casa del primer consiliario, que en este año fue Juan Criado Martínez, donde se invitaba a los cofrades a la típica copa de aguardiente y a las 8,45 se trasladaba la cofradía a la Ermita para la solemne procesión de Ntro. Padre Jesús Nazareno que salía a las 9 de la mañana. Por último a las 9 de la noche, reunión en casa del segundo consiliario, que en este año fue Tomás Del Pino González y a las 9,45 traslado de la cofradía a la Ermita para la procesión del Santo Entierro, que salía a las 10 de la noche. Finalizaba el programa con una serie de normas y recordatorias para los cofrades que eran las siguientes:


  • Se ruega la puntual asistencia de todos los cofrades, advirtiendo a todo el que tome cera la obligación que tiene de asistir a todas las procesiones.

  • Las devotas que deseen asistir a las procesiones deberán de hacerlo en filas de a seis, detrás de la imagen, tanto las que vayan cumpliendo promesa como las demás.

  • El domingo primero de abril, se hará la entrega de cirios y pagos de cuotas, en el domicilio del Hermano Mayor para el próximo año de 1957, Francisco Moreno de la Torre.


Los dos siguientes programas datan de los años 1957 y 1959 y los mismos recogen la Programación de todos los actos de Semana Santa que fueron los siguientes:


Domingo de Ramos


  • A partir de las 10 de la mañana en la Parroquia, bendición de los ramos, a continuación Procesión y la Santa Misa.


Lunes y Martes Santo


  • A las 7 de la mañana confesiones de mujeres en Jesús.

  • A las 9 de la mañana confesiones de mujeres en la parroquia.

  • A las 8,30 de la tarde, Vía Crucis predicado.


Miércoles Santo


  • A las 7 de la mañana confesiones de hombres en Jesús

  • A las 9 de la mañana confesiones mujeres en la parroquia

  • Durante todo el día, hasta las 12 de la noche, en el Santo Cristo.

  • A las 8,30 de la tarde, Vía Crucis predicado.


Jueves Santo


  • Durante toda la mañana confesiones para hombres.

  • A las 6 de la tarde, Oficios del Jueves Santo (Lavatorio, Sermón del Mandato, Santa Misa y Procesión del Santísimo)

  • A las 9,30 de la noche Hora Santa.

  • A las 10 de la noche, procesión de Jesús en la Columna, durante la misma se predicará el Vía Crucis.

  • A las 12 de la noche, comienzo de la Vigilia de Adoración.


Viernes Santo


  • A las 9 de la mañana, Procesión de Ntro. Padre Jesús Nazareno.

  • A las 3 de la tarde, Sermón de las Siete Palabras.

  • A las 4 de la tarde, Santos Oficios del Viernes Santo.

  • A las 5 de la tarde, Procesión del santísimo Cristo de la Vera Cruz.

  • A las 10 de la noche, Procesión del Santo Entierro.


Sábado Santo


  • A las 12 de la noche, Procesión de Ntra. Sra. de la Soledad

  • A las 12,30 Vigilia Pascual.


Finaliza el programa con unas notas para las procesiones y normas para el ayuno:


NOTAS


  1. Se ruega el máximo silencio y recogimiento.

  2. Todos los hombres deberán ir a continuación de las mujeres en filas y por ningún motivo podrán mezclarse con ellas.

  3. Para la buena organización queda prohibida la asistencia de niños y niñas a las procesiones.

  4. No deberá estacionarse nadie en las aceras, a fin de no interrumpir el orden de la procesión.


NORMAS SOBRE EL AYUNO


  1. La Sagrada Comunión se puede recibir por la tarde del Jueves y Viernes Santo y en la noche del Sábado.

  2. Se podrán tomar alimentos sólidos hasta tres horas antes de comulgar. Igualmente hasta tres horas antes podrán tomarse bebidas alcohólicas.

  3. Se podrán tomar alimentos líquidos hasta una hora antes de comulgar.

  4. El agua natural y las medicinas se pueden tomar a cualquier hora antes de comulgar, porque no quebrantan el ayuno (Nueva Ley sobre el Ayuno Eucarístico del 25 de Marzo de 1957) Toda la predicación de éstos días estará a cargo del Rvdo. Sr. D. Miguel Luque Pardo.



Como complemento también he recopilado un pequeño folleto editado por la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno en el año 1957. En el mismo se recogen las Obligaciones de los Cofrades de Ntro. Padre Jesús de Lopera agrupados en seis puntos:


  1. Asistencia personal a todos los actos, sean religiosos o de cualquier índole, que organice la cofradía.


  • Misas solemnes (Fiesta del día de Jesús, Oficios de Jueves y Viernes Santo)

  • Procesiones (Jueves y Viernes Santo, Día de Jesús y siempre que la imagen tenga que salir a la calle)

  • Novena de Jesús.


  1. La asistencia a todos los actos será personal, a no ser que causa mayor lo impida, lo que será justificado.

  2. Asistencia a todas las reuniones de la Cofradía y a las que la Junta Directiva convoque.

  3. Satisfacer la cuota que se tiene fijada o cualquier modificación que acuerde la Junta.

  4. Obligación de todo cofrade de hacerse su túnica para las procesiones de Semana Santa, según consta en los antiguos estatutos de la Cofradía. Se entiende que esta obligación será para el año venidero.

  5. Se exige a todo cofrade conducta moral intachable como corresponde a todo “Hermano de Jesús” (Lopera, abril de 1957)


Hasta aquí mi pequeña contribución a la historia de la Semana Santa Loperana.


UNA ROMERÍA DE SAN ISIDRO LABRADOR DE HACE 50 AÑOS

UNA ROMERÍA DE SAN ISIDRO LABRADOR DE HACE 50 AÑOS

(Romería de San Isidro labrador en Lopera. Años 50)

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera.


Con el fin de corresponder a los desvelos de la Junta Directiva de la Hermandad de San Isidro Labrador de Lopera, encabezada por su presidente, Pedro Osuna López, ofrezco en el libro de actos de la Romería 2003, una pequeña semblanza de cómo era la Romería de San Isidro Labrador de hace 50 años, concretamente la del año 1952. Y ustedes se preguntarán el porque de este año, pues la respuesta es bien sencilla, ya que del mismo se ha conservado afortunadamente una documentación (1) que ahora vamos a dar a conocer.
La Romería en honor a San Isidro Labrador, se celebraba en nuestro pueblo el 15 de mayo a partir de las 5 de la tarde, pues por la mañana se trabajaba hasta la 1 del medio día y no era día de fiesta como ahora ocurre. Los encargados de organizar esta fiesta de los agricultores eran los miembros de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos de Lopera, los cuales en los días previos a la fiesta, se encargaban de engalanar al patrón de los agricultores y de recaudar un dinero de las aportaciones de los agricultores más pudientes de la localidad, del propio ayuntamiento y algunos establecimientos, para después repartirlo en premios entre los participantes en la romería y pagar el refrigerio que había después de la romería.
La procesión partía con el santo desde la puerta mayor de la parroquia, conocida como la “triunfanta”, acompañada de las autoridades civiles y religiosas, además de los caballistas, carruajes y carrozas tiradas por bestias, recorriendo las calles Alfonso Orti, Doctor Marañón, Pablo Iglesias, José López Quero, Jesús, Sor Ángela de la Cruz, los ruedos por la carretera C-327 (a la altura de la urbanización del Sol, se bendecían los campos por el párroco de la localidad) y se continuaba por Humilladero y Plaza de la Constitución. Una vez concentrados en la plaza todos los participantes en la romería, pasaban delante de la puerta mayor de la parroquia, donde el presidente de la Hermandad, Antonio Palomo Morales y el Secretario, Francisco Bellido Verdejo iban entregando unos vales a los premiados que en los días siguientes a la romería se canjeaban en la sede de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos, sita en la calle Pablo Iglesias, 1.
En aquellos años no había distinción de categoría en los premios, sino que había tres premios de igual cuantía para las tres carrozas premiadas, uno para la caballería mejor adornada, tres premios para las parejas a la grupa, uno para la mejor amazona, uno para el mejor caballista y dos para las parejas de niños en burro. En 1952 fueron premiadas las siguientes carrozas:



(1) Archivo Histórico Municipal de Lopera. Sección Secretaría. Cultura. Expedientes de Festejos. Romería de San Isidro Labrador del año 1952. U.I. nº 220


Carroza denominada “Santo Cristo”, que tenía como representante a José Moreno Porras con 100 pesetas.

Carroza denominada “El Barco”, que tenía como representante a Carmen Puerto Vallejos con 100 pesetas.

Carroza denominada “Lo Aceituneros”, que tenía como representante a Francisco Cruz Carmona con 100 pesetas.

En el apartado de la mejor caballería engalanada, resulto premiado con la cantidad de 100 pesetas, la caballería bajo el título de “La Casita de Papel” que tenía como representante a Juan Valenzuela López.
En el apartado de Parejas a la Grupa, resultaron premiados con 75 pesetas, la parejas formadas por Eduardo Martínez Artero y Carmen Orti Navarro (la cual no pudo recoger el premio, ya que se tuvo que marchar a Madrid en la mitad del recorrido); José Bueno Cobo y Pilar Gallo Rodríguez y la compuesta por Manuel Coca de la Torre y Teresa Bellido Navarro.
En el apartado a la mejor amazona, resultó premiada con 75 pesetas, Carlota Alcalá Santiago y como mejor caballista también con 75 pesetas, Francisco Candelario González.
Por último en el apartado de parejas con burro infantil se dieron dos premios de 50 pesetas para los niños Tomás Coca Torres y Paula Coca Torres; y la compuesta por Manuel Gutiérrez Alcalá y Antonia Gutiérrez Alcalá.
Tras finalizar la entrega de los premios las autoridades y miembros de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos tenían la costumbre de trasladarse al patio de la casa donde tenían sus oficinas (antes Calle 18 de julio, nº 1) y se ofrecía un refrigerio, que solía montar el repostero, Aurelio Palomo Peláez y que en este año de 1952 se consumió lo siguiente:

Entregado en efectivo al Pelayo.....................................15 pesetas
Pagado al Vegeto y a Piña..............................................35 “
Un jornal para el camarero.............................................20 “
2 ½ arrobas de vino de Herruzo a 10 Ptas. litro..........400 “
1 queso de 2 ½ kilos a 32 Ptas. el kilo......................... 80 “
2’600 kilos de caña de lomo a 90 Ptas. kilo................ 234 “
4 latas de salmón grandes a 21 Ptas. unidad............... 84 “
5 latas de salmón chicas a 12 Ptas. unidad................. 60
246 empanadillas a 0,90 Ptas. la unidad..................... 221,40 “
260 croquetas a 0,60 Ptas. la unidad.......................... 156
Palillos y roscas......................................................... 0,80 “
Jamón de York.......................................................... 331,50 “
Portes......................................................................... 21 “
3 kilos de avellanas................................................... 36 “
1 lata de aceitunas.................................................... 58 “
1 botella de Anís Machaquito.................................. 38 “
31 cervezas a 5 Ptas. la unidad................................ 155 “
TOTAL........... 1.971,70 Ptas.
Entre los días 16 y 21 de mayo se abonaron por Juan de Dios Coca Herrador las 875 pesetas que se repartieron entre los premiados en la Romería y se mandó asimismo pagar por el Presidente de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos, Antonio Palomo Morales, las 1971,70 Pesetas que se debían a Aurelio Palomo Peláez por el refrigerio de la Romería de San Isidro Labrador de 1952. Hasta aquí mi pequeña contribución a la historia de la Romería del patrón de los agricultores y para finalizar quisiera desearles a todos mis paisanos una:

FELIZ ROMERÍA 2003 Y ¡VIVA SAN ISIDRO¡

Un Siglo rondando a la mujer loperana. Apuntes para su historia.

Un Siglo rondando a la mujer loperana. Apuntes para su historia.

(Antiguos componentes de la Tuna de Lopera. Años 60) 

 

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera.

 

 

Uno de los acontecimientos más esperados y singulares de la Feria y Fiestas de los Cristos de Lopera es la velada que el viernes de vísperas de feria llevan a cabo grupos de mozos del pueblo que, agrupados en tunas, se reúnen con sus capas repletas de cintas que ondean al viento y llevan bordado el suspiro de una chica, el recuerdo de una noche o el anhelo de un amor. Se reúnen en torno a la reina y damas de honor de las fiestas para hacerles llegar la alegría, el buen humor y las canciones de ronda que sabiamente saben guardar y transmitir de generación en generación.

La bacanal rítmica comienza con la medianoche, cuando los tunos se atavian, templan los instrumentos y aprovechan para tomar una primera "copilla" que lubrique y arronque el gaznate y a su vez le permita armarse de la serenidad necesaria para la ocasión. A esta hora las bellas damas, que ya han estado todo el día preparando unos "piscolabis" que ofrecerán a sus rondadores, se retiran a sus aposentos donde ansiosas ultiman los preparativos y, haciendo como que duermen, esperan impacientes en el silencio de la noche, que el susurro de una voz interrumpa el apócrifo sueño. ¡Despierta niña despierta, despierta si estás dormida, y escucha las dulces notas que toca la estudiantina, ¡que en esta noche inquieta de tantos luceros lo que yo más quiero te vengo a decir... abre el balcón que el corazón tiembla si pasa la tuna... Y el balcón se abre y allí se encuentran ellas luciendo un especial brillo en sus ojos que invita al cantor a dejarse el alma desgranando una canción.

 

La noche avanza cayendo víctima de la madrugada y los tunos, cada vez más desaliñados, recorren una y otra calle desgarrando las gargantas y ensordeciéndolas hasta enmudecer. Ya se augura el final en la plaza de abastos, desayunando churros con chocolate y acompañando con sus notas a las amas de casa que han madrugado para preparar la cesta de las fiestas. Allí se canta una canción conjunta, como si de un acto solidario se tratara, y se suspira para que se haga corta la espera y pronto vuelva el año que viene donde poder revivir la fascinante seducción de una noche mágica.

 

Esta tradición, tal y como la conocemos hoy en día, va ligada al nombramiento en el año 1969 de la primera reina de las fiestas (Ana Pilar Pérez Cabezas) y su corte de damas de honor (Pilar Martínez, Francisca Clemente, Paula Medina y Natividad Moreno)

Si bien, hay que decir que ya en los años 20, y a instancias de Don Justo Jiménez Montes (Director de la Banda de Música y Practicante), se crea una Estudiantina, la cual se nutre de miembros de la Banda de Música Municipal. De la misma tenemos constancias gracias a una foto conservada de la época, la misma estaba formada por unos 30 miembros, los cuales iban ataviados con sus vestimentas cervantinas que consistía en un gorro de arlequín negro, una casaca y pantalón negros con puños y cuello con encajes blancos. Tocaban instrumentos de cuerda y viento. El siguiente dato nos lleva a los ajetreados 30, en estos años, había varios grupos de personas que tocaban serenatas instrumentales durante todo el año a sus novias y conocidas, destacando la Víspera de San Antonio (el 12 de Junio) en la que se hacían las famosas "Serenatas de los Antonios", los vecinos al oír el sonido de sus canciones salían a sus puertas y los invitaban a aguardiente y perrunas en invierno y en verano a las típicas gaseosas de bola y taquitos de queso. Llegaron a funcionar tres agrupaciones con instrumentos que iban desde el saxofón y la trompeta hasta el violín, mandolinas y guitarras.. Después de la guerra se continuó con la tradición de las serenatas instrumentales y cantadas en Lopera, a cargo ahora, de los hermanos Pedro y José Morales, que tocaban el violín y la guitarra respectivamente, Juanito Rueda con su violín, Joaquín Muñoz con laúd y acompañados de voces como las de los hermanos Carlos y Eufrasio Barberán y Ricardo Rodríguez, que hicieron célebres canciones como "Rosita de un verde palmar", "Yo te daré", "La Composita" y "Ragón Falez", …Como curiosidad decir que los acompañaban a lo largo de todo el recorrido la pareja de Guardias Municipales. A este grupo se le uniría en los años 50 el de Rafael Hueso Artero (más conocido como el Niño Herrero) que tocaba un violín de chapa fabricado por él mismo y que contribuiría a seguir perpetuando esta hermosa tradición. A finales de los años 50 y principios de los 60 se continúa la tradición de las rondas con varias tunas entre las cuales podemos citar la compuesta por Juan Gracia, Manuel Gascón, Bartolomé Cabezas, Rafael Marín, Sebastián García, Manuel Gutiérrez, Francisco Valenzuela, Pedro Hueso, Benito Luque, Roque Bruna, Juan Martínez, Antonio Marín etc, dirigidos magistralmente por José Morales Muñoz y Juanito Ruedas. Esta tuna se formó en torno a Acción Católica, siendo párroco de Lopera, Miguel Luque Pardo. Una segunda tuna estuvo compuesta por los hermanos Victoriano y Rafael Ansino, Martín Gascón, Martín Alcalá, Juan López, Pedro Alcalá, Rafael Hueso hijo, Pedro Galán, Enrique Cortés etc. Pero el hecho que influyó decisivamente en que las tunas como las conocemos hoy día en nuestro pueblo llegasen a materializarse, lo constituyó la formación en el verano de 1968 de una manera una tanto informal de una tuna compuesta por los loperanos Paco Teruel, Jacobo Gálvez, Juan A. Mérida, José Luis Cortés, etc.. Al siguiente a año con la instauración de la Reina y las Damas de las Fiestas, se le da más seriedad a la misma, reuniéndose en los ensayos en casa de Jacobo Gálvez o de José Luis Cortes, de una manera secreta, afín de evitar la masificación de ruidos y voces, pues todos los jóvenes del pueblo querían pertenecer a la tuna. Se confeccionó una bandera que era portada por Pedro Lara, la cual llevaba impresa el grito que se utilizaba en el pasacalles que decía "La tuna que no bebe", a lo que el respetable contestaba al unísono "agua". Los miembros de la "Tuna que no bebe" iban ataviados con unas capas de invierno de enfermeras y con capa española. Una de las letras del pasacalles que llegó a cantar esta tuna la hemos podido recuperar gracias a José Luis Cortés, la cual decía así:

"La Pedorra es la tuna que ronda más guapa

más chula, más fresca y la más calentorra"

Esta tuna estuvo formada por Paco Teruel, Jacobo Gálvez, Juan A. Mérida, José Luis Cortés, Pedro Lara, Paco Herrero, José Luis Morales etc. Curiosamente algunos de los componentes de la tuna llevaban en sus bolsillos de los pantalones buenas dosis de bicarbonato, para rebajar el brebaje que desde las ventanas le ofrecían las jóvenes a las que rondaban durante toda la noche. Esta tuna estuvo rondando a las mujeres loperanas durante una década. Al año siguiente se formó otra tuna compuesta por Martín Alcalá, Jesús Torres, Manuel Peña, Juan Coca, Manolo Coca y otros. La costumbre de cantar serenatas a las damas y reinas de las fiestas se arraiga en años sucesivos y se refuerza con la aparición de otras tunas, recordamos la formada entre otros por Rafael Teruel, Alfredo Valenzuela, Alfonso García, José Orti etc, A parte de estas tunas, también se formaron otras esporádicas, que cambiaban sus miembros de una tuna a otra, de un año a otro, de las cuales podemos destacar algunos componentes del grupo de música folk "Castilsera" y del grupo de teatro que se formó en el verano del 77 que puso en escena el entremés de García Lorca "Doña Rosita la solterona". Algunos de estos miembros fueron Antonio Rodríguez, Juan Clemente, Mateo Quero, Juan A. Mérida, Luis Morales, Francisco Javier Torres, Ramón Mérida, Ramón Rueda etc. A final de los 70 los jóvenes querían continuar lo que era ya una hermosa tradición y así surgían cada año nuevas tunas como la de "los Artizos", "los Mansos", que estaban ligadas a las distintas pandillas y grupos de amigos de las que toman su nombre. De ellas formaban parte no sólo gente del pueblo sino los famosos "limpias". Esta costumbre no fue muy bien recibida en su origen por lo que los tunos debían aguardar bajo el balcón que las damas hicieran descender, a modo de recompensa, algunas botellas por el sistema de las cuerdas para invitarlos. Raramente se entraba en las viviendas de las chicas. En esta época, preocupados por la indumentaria, exigían a cada componente presentarse esa noche con pantalón vaquero, camisa blanca y chaleco. El calor de agosto hizo que en años sucesivos desapareciera el chaleco quedando reducido el uniforme tunero a un pantalón vaquero y una camisa blanca. Fue en los años ochenta, cuando la tuna denominada "de l´arcó" tuvo la feliz idea de ataviarse con una capa repleta de cintas, un pantalón negro, una camisa blanca y una beca distintiva de color rojo. Al año siguiente, todas las tunas usaron esta vestimenta, cambiando sólo el color de beca (amarillo, naranja, verde, azul) que fue mejorándose con los años. La novedad de esta época es que las damas abren las puertas a los tunos agasajándoles con ricos manjares. El patio de las casas se convierte en un improvisado comedor, en una pista de baile y en un escenario de cantos. El máximo apogeo de las tunas en Lopera se vive a finales de los años 80, llegando a cantar en la noche de serenatas, hasta un total de 8 tunas, conocidas con los siguientes nombres. "Tuna de l'Arcó", "los Maragatos", "los Mansos", "los Vegetos", "los Cachurros", "los Peques" y "La Cachimba". Más de 100 cantores se llegaban a reunir después de haber trabajado durante todo el verano preparando canciones, música y puesta en escena para no defraudar a tan exigente público. En los 90 aparecen nuevas formaciones como "los Churris" y "los Pin y Pon". Lo más significativo de esta época es que la invitación a los tunos pasa a realizarse en la calle y se extiende a todo el barrio, con lo que el silencio de la madrugada que convertía la noche en mágica, se pierde. A finales de los 90 esta hermosa tradición empieza a decaer y así llegamos al año 2002 en el que sólo llegaron a rondar 2 tunas. Por ello, hay que destacar la labor de recuperación desde el Patronato Municipal de Cultura con la celebración de Certamen de Tunas en Lopera, con el único objetivo de volver a relanzar y recuperar esta tradición de tunas y serenatas, en declive en los últimos años y animar a los jóvenes y menos jóvenes a que sigan con esta hermosa tradición.

SIEMPRE TERMINAMOS RECURRIENDO A LA MORENITA

SIEMPRE TERMINAMOS RECURRIENDO A LA MORENITA

(Dolores Ruiz Lara y un sobrino)

 

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera.

El siguiente relato esta basado en una hecho real que aconteció en Lopera a lo largo del pasado siglo XX. Los hechos habría que remontarlos en los albores de los años 20, cuando la loperana, Josefa Lara Lara como otras muchas devotas a la Virgen de la Cabeza, se echó la promesa de ir andando hasta el Cerro del Cabezo para ver a la Reina de Sierra Morena, si a cambio su hijo Bartolomé Ruiz Lara le iba bien en las américas, pues el joven loperano había decidido cruzar el atlántico rumbo a Sao Paulo (Brasil), como otros tantos españoles en busca de un futuro mejor. Las buenas noticias del Brasil no se hicieron esperar y Josefa en la romería del año siguiente cumplió su promesa. El camino a pie hasta el Cerro del Cabezo lo hizo con la Cofradía de Lopera y se llevó de compañía a una de sus hijas, Dolores Ruiz Lara, la cual estaba soltera y era modista de profesión. A lo largo del camino no faltó la vieja costumbre de “dar vaya” o mofarse al cruzarse con los peregrinos de otros pueblos (una costumbre que está ya en desusó, pero que era bien acogida por todos a pesar de que consistía básicamente en decirse unos a los otros todo tipo de palabras malsonantes e improperios y verdaderas barbaridades sobre las relaciones entre las parejas). Ya a mitad del camino, la joven modista, acostumbrada a estar todo el día sentada delante de su máquina de coser, comenzó a renegar de haber accedido a ir andando y tuvo que ser ayudada por otros hombres que iban en el camino hasta llegar al Santuario. Una vez en el camarín miró a la Virgen Morena y le dijo “Virgen mía perdóname, pero algo muy grande me tiene que ocurrir, para que yo te ofrezca la promesa de volver andando hasta tu camarín”.

Pasaron los años y Dolores Ruiz Lara contrajo matrimonio con Antonio Girón Fuentes, fruto del cual nacieron 4 hijos (un varón y tres hembras). En el año 1944 se incorporaba a filas el hijo varón, Juan Antonio Girón Ruiz, sirviendo en el cuerpo de infantería en el cuartel de Cortadura (Cádiz). A los pocos meses de incorporarse se recibía un comunicado en casa de los Girón Ruiz, en el cual se notificaba que su hijo había caído enfermo de meningitis y se encontraba en coma.

Al conocerse la triste noticia, Dolores Ruiz intuitivamente exclamó “Virgen mía de la Cabeza salva a mi hijo” y rápidamente le vino a la memoria lo que le había dicho a la Morenita en su camarín el día que fue andando con su madre. Como fue una cosa muy grande se echó la promesa de que si salía su hijo con vida de la enfermedad que padecía iría andando al Cerro del Cabezo.

Tras varios meses hospitalizado, finalmente Juan Antonio Girón Ruiz superó la enfermedad y Dolores e hijo cumplieron juntos la promesa en la romería del año 1945, siendo hermano mayor de la Cofradía de Lopera, Juan Cantero Cruz. El camino lo hicieron a pié con algunos peregrinos y cofrades desde Lopera, ya que la inmensa mayoría de peregrinos preferían hacerlo a lomos de bestias o en los bancos de madera y bajo los toldos de los camiones Souma, Ford y Fiat de la Cooperativa Oleícola “La Loperana”, en el Chevrolet de Francisco Teruel Alcalá, en el Ford de la fábrica de harinas de Eufrasio Millán o en el Barreiros de Juan Alcalá, que unos años mas tarde fueron continuados por el Avia de José Garrido Muñoz, el Ebro de Manuel Gil Torres y el Barreiros de Manuel González Hernández. Una vez en el Santuario, Juan A. Girón, fue de rodillas varias veces desde el cancel del templo hasta el camarín, en agradecimiento a la Virgen por haberle ayudado a superar tan grave enfermedad y su madre le llevó a la Virgen Morena un exvoto de plata con la cabeza de un hombre en señal de agradecimiento por tan gran favor recibido. Tras ver a la virgen y dar gracias por todo, madre e hijo se volvieron de nuevo andando hasta Lopera, sin quejarse ni renegar. Antes de abandonar el sacro lugar, Dolores Ruiz no quiso irse sin antes recitar ante la Virgen los siguientes versos que había compuesto con mucho cariño y amor a su Morenita:


Versos a la Virgen de la Cabeza

Virgen de la Cabeza

gracias a ti

cumplo la promesa

morena y graciosa que te ofrecí.

Si tuviera posibles

una gran joya

te hubiera ofrecido

en cambio sólo te traigo

una cabeza de plata

que es lo único que he podido.

Seis leguas vengo andando

desde Lopera mi pueblo

y por fin he logrado

morena y graciosa verme en tu templo.

Me acompaña mi hijo

para darte las gracias

porque tu lo has salvado

morena y graciosa, de su desgracia.

De rodillas a mi hijo

veo andar la iglesia tres veces

porque está convencido

morena y graciosa, que más te mereces.

¡Ay mi virgen morenita!

siempre que pueda vendré

aunque sólo sea una rosa

he de poner a tus pies.

Hoy la testigo que nos ha trasmitido esta tierna historia, Rafaela Girón Ruiz a sus 80 años, quiere aprovechar las páginas de Mirando al Santuario, para cumplir un deseo que de niña lleva dentro de su corazón, que no es otro que dedicar los siguientes versos que de pequeña recitó en varias ocasiones en el Convento de Jesús de Lopera y que nunca pudo cumplir su ilusión de recitarlos ante la Reina de Sierra Morena:

No extrañe Señora

que traiga a tus plantas

de tomillos humildes

miserables ramas.

Otras muchas flores

sin duda encontrara

de varios colores

y pomposas galas.

Pero he preferido

estas pobres ramas

¿qué porque motivo?

¿qué cual es la causa?

Iba yo una tarde

saltando cual gana

por los altibajos

de la Sierra brava.

Las flores hollando

tronchando las ramas

del bronco tomillo

que las tapizaba.

Y ellas blandamente

tomaban venganza

con las actitudes

con que las trataba

perfumando humildes

sus traviesas ramas.

Cuando más las heriría

más las perfumaba

¡Ay la del tomillo!

que hermosa venganza

si todos los hombres

así se portaran

perdonando humildes

a quien mal les trata

el mundo sería

del cielo antesala.

Así tu te vengas

de las malas almas

aún cuando te ofendan

tu siempre las amas.

Y jamás las dejas

y jamás te cansas

de pedir por ellas

para que del abismo

y la culpa salga.

Haz que yo te imite

Virgen muy amada

aquí dejo el tomillo

y con el mi alma.

Y cuando torne otra vez

el tiempo en sus raudas alas

vendré a saludarte ufana

y ofrecerte en vez de tomillos

un ramillete de almas.

Adiós, adiós Morenita

encanto del corazón

échanos en este día

tu maternal bendición.