Blogia
José Luis Pantoja Vallejo

Tradiciones loperanas

Echar el Mayo Perigallo, una tradición recuperada en el tiempo en Lopera

Echar el Mayo Perigallo, una tradición recuperada en el tiempo en Lopera

Antiguo Mayo Perigallo portado por Benita Alcalá Casado y María Alcalá Alcalá.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Un año más el popular Barrio de San Cristóbal de Lopera celebrará el próximo día 25  de mayo la vieja tradición de "Echar el Mayo Perigallo", un acontecimiento que esperan todos los años los niños y mayores de este barrio que hace ya 12 años recuperó esta fiesta que es muy participativa y que se encontraba perdida dentro del rico calendario de fiestas y tradiciones loperanas. La vieja costumbre de “echar el Mayo Perigallo”,  consiste básicamente en tener una atención o detalle con una persona sea cual sea su edad (niños, jóvenes y mayores) de obsequiarle con un mayo, que es un armazón de madera, con forma de baldaquino, al cual se adorna sus cuatro columnas con flores silvestres del campo (manzanillas, margaritones) y de rosas, asimismo cuenta el mayo con dos plantas en las cuales van inserta sendas tartas de bizcocho y en los laterales penden roscos de anís y vino recubiertos con azúcar. Cuando se echa el mayo, se cantan cancioncillas, que han sido recuperadas de las personas más ancianas de la localidad. La más popular dice así:

“Este mayo perigallo

lo han hecho de chocolate

para que los envidiosos

lo vean y no lo caten."

En el recorrido procesional del mayo  por todo el barrio, participan los niños, padres, y abuelos, que van cantando las viejas canciones mientras el vecindario sale a ver el mayo. Finaliza la fiesta con la degustación de los roscos y tartas de los participantes. Una entrañable fiesta, muy en consonancia con el mes de las flores y que se ha recuperado en Lopera durante el mes de mayo.

Aquellas Primeras Comuniones en Lopera. Marineros, Monjitas, Estampitas, Chocolate, Torta y Magdalenas

Aquellas Primeras Comuniones en Lopera. Marineros, Monjitas, Estampitas, Chocolate, Torta y Magdalenas

El Maestro D. Bartolomé Salas con un grupo de niños de Primera Comunión en la Galería del Colegio de Lopera. Año 1969

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Ahora que están próximas las Primeras Comuniones, me viene a la memoria y quisiera compartir con todos los seguidores de cronistadelopera unos retazos de la Primera Comunión que hicimos un grupo de loperanos/as en el año 1969. Las Primeras Comuniones se celebraron en Lopera durantes tres domingos de mayo (uno para los niños, otro para las niñas del Colegio Miguel de Cervantes, ambos en la Parroquia y otro para las niñas del Colegio de las Hermanas de la Cruz en la Ermita de Jesús). En concreto la de los niños fue el primer domingo del mes de mayo y comenzó con las prisas por vestirnos en casa y acudir a la Iglesia con nuestros padres y maestros, que eran los que nos habían instruido durante el curso y unos días antes de la Primera Comunión, todo era supervisado por el cura, el cual nos hacía algunas preguntas para ver como estábamos de catecismo. Aquel año la misa la ofició D. Joaquín Parras González, los niños vestidos con nuestros trajes de marinero (todos iguales) nos sentaron en unos bancos inmaculados cubiertos con sábanas que nuestras madres llevaron el día anterior y que estaban decorados con rosas y otras flores que solía haber en las casas. Las niñas de monjitas (todas iguales) hacían la Primera Comunión el domingo siguiente instruidas por sus maestras del colegio Miguel de Cervantes y las niñas del Colegio de las Hermanas de las Cruz, hacían su Primera Comunión instruidas por las Hermanas de la Cruz el domingo siguiente pero en la Ermita de Jesús.  Tras la misa recuerdo la foto de rigor que nos hizo en el patio del ayuntamiento Paco Lara “El Pipi” con mi traje de marinero, mis sandalias nuevas blancas y mi taco de estampitas o recordatorias. A continuación los niños, nos dirigimos al colegio Miguel de Cervantes con nuestros padres y maestros y en la galería del segundo piso, el colegio nos dio un desayuno consistente en una taza de chocolate y tortas. El domingo siguiente le tocaba a las niñas del colegio Miguel de Cervantes que también eran invitadas a chocolate y tortas y las niñas del Convento de las Hermanas de la Cruz, también eran invitadas por las Hermanas de la Cruz tras la misa en la Ermita de Jesús a la típica taza de chocolate con magdalenas. Después con el bigote de haber tomado el chocolate comenzaba el ritual (nunca me han dado tantos besos) de ir casa a casa, vecina a vecina, familiar a familiar para que te vieran lo guapo o guapas que ibas, le entregabas la estampita y a cambio solía caer alguna que otra peseta, duro y en contadas ocasiones un billete del familiar más cercano, que el acompañante, bien tu madre, tu tía o prima se apresuraba a guardar en un bolso pequeño que se llevaba para la ocasión. Casi entregado después de recorrer el pueblo de punta a punta y con las rozaduras típicas de haber estrenado las sandalias o zapatos regresabas a casa donde se comía algo especial, te quitaban el traje, que en muchas ocasiones era de tu hermano, primo o vecino y se guardaba en una bolsa para de nuevo ponértelo el día del Corpus (ese día si iban todos los niños y niñas en la procesión), tras ese día se devolvía a la familia que te lo había prestado  y si era nuevo se guardaba en el armario con bolitas de alcanfor para que se conservará bien y sirviera para el próximo hermano. Esto era poco más o memos lo que hicimos los niños de Primera Comunión de mi generación, ¡Igualito que ahora!.

El Cultivo de tabaco "Carrasqueño" y "Habanos" en la Villa de Lopera

El Cultivo de tabaco "Carrasqueño" y "Habanos" en la Villa de Lopera

Grupo de mujeres, hombres y niños en el secadero de tabaco del Castillo de Lopera. Años 20

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Durante la década de los años 20 y 30 del pasado siglo XX, el loperano Bartolomé Valenzuela Rueda que llegó a ser alcalde de Lopera y Diputado por Jaén en 1925, tuvo una gran extensión de tabaco de las variedades carrasqueño y habanos en los terrenos de la Vega. Posteriormente las hojas se desecaban en el patio de armas del Castillo de Lopera por un nutrido grupo de mujeres y niños. También hemos tenido constancia gracias a testimonios de nuestros mayores que las propias mujeres los envolvían las hojas haciendo puros que luego se vendían en Lopera y en otros pueblos.

También hemos tenido noticias que el loperano Juan Melero Herrero montó una fábrica de cigarrillos en Lopera en los años 50. El tabaco procedía de Cáceres y se recibía en la estación de ferrocarril de Villa del Río en sacos. El tabaco ya venía hecho sólo para liarlo en papelitos. Su hijo Domingo Melero Salmerón (que ha sido el que nos ha contado esta tradición) con 10 años se tenía que liar 3000 si quería salir. Los cigarros se vendían enfajados con masilla de harina (gachuela) en bloques de 50 y cada cigarrillo se vendía a 5 céntimos. El negocio no fue tan boyante como se esperaba y se vino abajo pues no era rentable.

El último adiós del Kiosco de chucherías de Cristóbal Navarro, Carlos Gómez y Francisco Madero tras 55 años de vida en Lopera.

El último adiós del Kiosco de chucherías de Cristóbal Navarro, Carlos Gómez y Francisco Madero tras 55 años de vida en Lopera.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy viernes 13 de abril a las 13,10 daba su último suspiro tras ser derribado el popular Kiosco de la calle Vicente Rey. Durante casi seis décadas fue todo un referente para la adquisición de chucherías por la chiquillería loperana. Varias generaciones de loperanos pasaron por su mostrador con la peseta y el euro para comprar los chicles Bazooka, Cheiw, Niña, Adams,  los polos flash, los caramelos Sugus,  Pictolín y de licor, las estampitas de fútbol, Vida y Color,  los recortables de muñecas, pipas Casa Paco, los regaliz, los chupones de Kojak, las muñequitas de anises, los huesitos, los palotes, los paquetes de tabaco Ideales, Celtas, Piper, Un, X, 2, Goya, Bonanza, Sombra, Rocio, Peninsulares, Rex, Bisonte, Record, Rumbo, Aguila, Vencedor etc, cambiar las novelas del oeste de Marcial Lafuente Estefanía,  los cascarones de carnaval, piruletas y un largo etc. Sus poco más de 4 m2 fueron atendidos a lo largo de su vida por Cristóbal Navarro “El Cojo”, Carlos Gómez y su mujer María y el último Francisco Madero y su mujer Antonia. Era el último de los símbolos que quedaban de un espacio casi mágico para los niños, ya que era cita obligada de paso todos los días cuando se acudía al colegio. ¡Todo cambia, nada permanece!.

El matrimonio loperano compuesto por Pedro Cabrera Pedrosa y Conchi Galán Pérez mantienen viva en Lopera la tradición de la confección de las Palmas de Semana Santa

El matrimonio loperano compuesto por Pedro Cabrera Pedrosa y Conchi Galán Pérez mantienen viva en Lopera la tradición de la confección de las Palmas de Semana Santa

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy lunes de pasión nos hemos encontrado al joven matrimonio loperano compuesto por Pedro Cabrera Pedrosa y Conchi Galán Pérez confeccionando una Palma del Domingo de Ramos para después colgarla en el balcón de su casa. Es una vieja tradición que ha ido pasando de generación en generación de loperanos y que lucha por mantenerse. A este matrimonio que llevan 10 años realizando la confección de las palmas por Semana Santa le enseñó la loperana Basi Cruz Melero. En la confección de la palma además de tener una gran destreza manual, se necesita también tener una buena imaginación para la elaboración de los distintos dibujosy paciencia. Este año Conchi Galán junto con su maestra Basi Cruz han realizado las palmas para La Borriquita y para San Juan Evangelista.

La tradición de los besillos y los garbanzos tostaos para "el gasto" de las Cofradías Loperanas

La tradición de los besillos y los garbanzos tostaos para "el gasto" de las Cofradías Loperanas

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El Jueves y Viernes Santo había costumbre en Lopera que los hermanos mayores de cada cofradía invitaran a sus cofrades al “gasto”, consistente a la invitación antes y después de cada procesión a garbanzos tostados (los bolsillos de la túnicas de eran muy grandes para atiborralos de garbanzos), uvas pasas y copa de vino, cuando las procesión era por la tarde o por la noche. En el caso de que fuera por la mañana (Viernes Santo), la invitación era a base de una copa de anís Cañero y a los típicos besillos (dulce de clara de huevo). Relacionado con el “gasto” se ha conservado en el Archivo Municipal el intento a través de un Edicto por parte del Alcalde en 1808, Diego Gutiérrez de reprimir los disturbios que se habían ocasionado en el pueblo con motivo del gasto de licores y garbanzos con los que agasajaba el Hermano Mayor a los cofrades, que había propiciado la embriaguez de los cofrades en las procesiones del Jueves y Viernes Santo. Hoy por desgracia esta vieja tradición del "gasto" se ha perdido en nuestro pueblo. Aún así aqui os dejamos para los amantes de la gastronomía la receta de los típicos besillos loperanos.

BESILLOS

 INGREDIENTES

Era costumbre hacerlos en Lopera por Semana Santa, pues las cofradías solían regalar a sus hermanos garbanzos tostados y besillos antes de las procesiones.

  • 12 claras de huevo
  • 1 kilo y 200 gramos de azúcar
  • canela
  • limón rallado

PREPARACIÓN

En un recipiente se baten las claras a punto de nieve y se va añadiendo poco a poco el azúcar, después la canela y la ralladura de limón. Con una manga se van echando en pequeñas cantidades sobre el papel que cubre las latas y se depositan en el horno.

Grupo de Niñas de Lopera en los Ejercicios Espirituales del año 1956 con D. Miguel Luque Pardo

Grupo de Niñas de Lopera en los Ejercicios Espirituales del año 1956 con D. Miguel Luque Pardo

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Tradicionalmente a lo largo del mes anterior a la Semana Santa se celebraban en Lopera los Ejercicios Espirituales bajo la dirección del párroco de la localidad. En la foto que hoy publicamos en cronistadelopera recogemos a un numeroso grupo de niñas en los patios del Convento de la Hermanas de la Cruz  junto al párroco de Lopera en 1956 D. Miguel Luque Pardo. A lo largo del mes se distribuían las siete tandas de Ejercicios Espirituales que iban desde los tres días para niños y niñas, pasando a los cinco días para las muchachas servicio y finalizando con 7 días para los muchachos y muchachas, señoras y hombres. Se solía editar una estampita recordatoria con los días y las tandas de los Ejercicios Espirituales. Durante estos días de recogimiento se centraban las charlas del párroco en la Vida, Muerte y Resurrección de Cristo.

Luis Carrasco Pérez "El de la muda" rifador de esparragos trigueros de los campos de Lopera

Luis Carrasco Pérez "El de la muda" rifador de esparragos trigueros de los campos de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Contra el paro y la crisis hay que luchar como sea, eso mismo nos comentaba el loperano Luis Carrasco Pérez "El de la muda", que en estos días se encuentra por las calles de Lopera rifando un manojo de esparragos trigueros que ha recogido después de muchos pasos en el Cañaveral y en el Conde y es que este año la falta de lluvias está impidiendo que muchos aficionados a los esparragos salgan al campo. Ya lo dice el refrán "Los esparragos de Marzo y Abril para mi y los de Mayo para mi caballo", aunque este año como no llueva nos tendremos que conformar con echarle a Luis una papeleta y que la suerte nos acompañe si queremos probarlos.

Un poema del poeta loperano Antonio Melero Campos al niño José Manuel Ruiz Cabeza “JOSELE”

Un poema del poeta loperano Antonio Melero Campos al niño José Manuel Ruiz Cabeza “JOSELE”

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Ver poema de Antonio Melero a JOSELE: 1

Quisiera dedicar el siguiente artículo a mi buen amigo Pedro Luis Medina Román que siempre me inspira y me anima a que siga con la crónica diaria de nuestro pueblo. Precisamente hablando de una foto con Pedro Luis nace este pequeño artículo que viene a rendir un homenaje a dos personas primero al poeta loperano Antonio Melero Campos que con una pluma envidiable componía versos para mucha gente y entre ellas dedicó uno a nuestro segundo homenajeado José Manuel Ruiz Cabeza “JOSELE”, primo de “Los Picaores” Augencio y Luis Pérez Cabeza los cuales tenían el bar de Pileta y en mismo estuvo trabajando de camarero JOSELE y el polifacético Antonio Melero Campos le compuso el siguiente ripio para pedir a la clientela el aguinaldo y que dice así:

“Aunque en Porcuna nací

yo quiero mucho a Lopera

por eso me encuentro aquí

tan feliz como cualquiera.

Como no tengo ambiciones

si junto un buen aguinaldo

compraré unos pantalones

en el comercio de Carlos.

Y si después, por fortuna

me sobra cierto dinero

compraré muchas perrunas

en “ca” Alfonso el Confitero.”

Para completar el artículo el loperano Benito Bellido Izquierdo me ha cedido una interesante fotografía de un partido de fútbol que enfrentó en 1958 a los juveniles de Lopera y Villa del Río y en la foto aparece JOSELE. De izquierda a derecha y de arriba abajo tenemos: Benito Santiago Casado, Benito Bellido Izquierdo, José Manuel Ruiz Cabeza (JOSELE), Francisco Valenzuela, Diego Alcalá, Benito Alcalá, Manuel Gutiérrez Gracia, Antonio Pedrosa Delgado, Antonio “Kubala” y Pedro Valenzuela. Agachados: Victoriano Ansino, Tomás Girón, Pedro Alcalá Cerezo, Juan Santiago Casado, Antonio Melero y Alfonso Peláez  

 

Recuperemos la Vía Sacra y La Matraca en la madrugada del Viernes Santo en Lopera

Recuperemos la Vía Sacra y La Matraca en la madrugada del Viernes Santo en Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera 

Una tradición de la Semana Santa loperana perdida en el tiempo y que bien se podía recuperar. Bien entrada la madrugada del Viernes Santo se organizaba en Lopera La Vía Sacra, en la que el sacerdote encargado iba desgranando  uno a uno los Misterios Dolorosos del Santo Rosario acompañados de una matraca (la foto  que publicamos arriba  es de La Matraca de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Lopera) que era un cajón de madera rectangular, con 4 anillas colocadas de forma vertical en el exterior de sus caras, en cuya parte superior tiene un mango que atraviesa de lado a lado  y que al ser movida  producía un ruido espantoso  en el silencio de la noche, también iban violines y clarinetes. En el silencio de la noche, el canto  del Salmo 50 o Miserere era vocalizado por Diego Manrique, Nicolás García y Juan Luque “el sacristán” y armonizado por el violín de José García y el clarinete de Juan Hueso “el de la huerta”   

Actores del Grupo Artístico de Lopera que representaron la obra “La del Manojo de Rosas” en el Cine Cervantes en el año 1959.

Actores del Grupo Artístico de Lopera que representaron la obra “La del Manojo de Rosas” en el Cine Cervantes en el año 1959.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy publicamos en cronistadelopera una foto para la historia del teatro en Lopera. Bajo la dirección de Dª Elisa Alcalá Marín se representó en Lopera en el cine de invierno de Manuel Ruiz, Cine Cervantes,  la obra “La del manojo de Rosas” hace ahora 53 años, en la misma intervinieron de izquierda a derecha y arriba abajo: Pedro González, José García, Benito Herrero, Carlos Barberán, Concepción Gallo, Vicente Santiago, Carmen Pérez, Juan Antonio Chica, Juan Rueda, Eufrasio Barberán, Carmen Muriel, Benito Valenzuela y un camarero. Francisco Gómez de Ramón, Antonio Melero y Carmen Cortés. Foto gentileza de las hermanas Marichón y Anita Melero.  

Lopera conserva el tallador de mozos para el Servicio Militar del año 1861

Lopera conserva el tallador de mozos para el Servicio Militar del año 1861

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Un tallador que ha medido a miles de loperanos llamados a filas durante más de 130 años, que fue realizado en Jaén por Juan Bautista Pérez en el año 1861. En las dependencias del Archivo Histórico Municipal de Lopera se conserva una vieja reliquia  que se utilizó desde 1861 hasta 1999 (último año que se llevó a cabo el alistamiento de reclutas para hacer el servicio militar, fue la quinta del 1982) que servía para tallar los mozos que entraban en quinta. Normalmente era un domingo del mes de febrero o marzo cuando tenía lugar en el ayuntamiento el reconocimiento médico, la talla y peso de los mozos que eran llamados a filas ese año para cumplir con el Servicio Militar. Este día se solía acudir bien vestido, normalmente con chaqueta, para que después te inmortalizara Paco Lara “el Pipi” en la tradicional foto delante de la puerta principal del ayuntamiento o bien en la escalinata de la iglesia. En el acto intervenían el funcionario encargado de quintas, el médico de la localidad y el conserje del ayuntamiento que ayudaba en las tareas de medición y peso. Curiosamente en el medidor que aún se conserva en el archivo de Lopera figura señalado el 1,55 cm. que era la medida mínima para librarse de hacer la mili. También en ese día se podían hacer las alegaciones para librase de hacer el servicio militar ante el responsable del negociado de quintas, entre las que estaban: pies planos, minusvalías físicas (corto de vista, sordera, etc.), hijo de padres sexagenarios, ser el sostén familiar, hijo de viuda pobre etc. Después de la medición y la tradicional foto, había una tradición de hacer pintadas en las fachadas de las casas con polvos de colores que se compraban en casa de Juan el de Julio  y por grupos se solían hacer alguna que otra comilona  a base de un cordero asado y en algunos casos ese día también servía para perder el mozo la virginidad. ¡Que tiempos!   La ley suprimió el servicio militar obligatorio, dando lugar así a un ejército profesional.  

Grupo de Contertulios en la popular Taberna de Manuel Ruiz Haro

Grupo de Contertulios en la popular Taberna de Manuel Ruiz Haro

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera 

Hoy en cronistadeLopera evocaremos el ambigú que la empresa Ruiz tuvo en los cines de verano e invierno. El nombre de la Jaula se lo puso uno de sus contertulios el célebre Carlos Barberán Valcárcel en honor a sus asiduos concurrentes "Pajarito", "Colorín", El Cuco", El Loro", "El Pipi" etc.  En la foto que publicamos aparecen un grupo de loperanos en la Jaula: Manuel Herrero, Serafín Gascón, Pedro Varea, Benito Herrero, Pablo Ruiz, Carlos Cerrillo, Antonio Garrote y Manolo Huertas.

El Carnaval Loperano del año 1924

El Carnaval Loperano del año 1924

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El próximo sábado 18 de Febrero a las 17 horas tendrá lugar en el Polideportivo Municipal de Lopera el Concurso de Disfraces y el 19 de Febrero a las 17,30 horas en los Salones Bascena de Lopera el Concurso de Chirigotas. Hoy en cronistadelopera publicamos una foto del Carnaval del año 1924 con las loperanas Dolores Artero Espín, Antonia Artero Espín y Luisa Gracia del Pino. El carnaval en aquellos años 20 se vivía muy de cerca con las murgas del "Maestro Delgao" y las de José Garrote, los cascarones de huevos de pava rellenos de harina o ceniza y la pelusa de los bizorros y paja con los que rociaban a las mozas produciendo unos asombrosos picores y con canciones como la siguiente:

Carnaval, Carnaval

vengo de mi melonar

traigo melones "mauros"

y sandías "colorás".

Ya se acabó el Carnaval

y las niñas juegan al corro

y yo me harto de reir

de las que no tienen novio.

Dile a ese tonto

que hace en la esquina

que se está gastando la gasolina.

Juan Melero y Carmen Ruiz mantienen viva en Lopera la tradición de los “Cascarones de Carnaval”

Juan Melero y Carmen Ruiz mantienen viva en Lopera la tradición de los “Cascarones de Carnaval”

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Los cascarones de carnaval una costumbre muy arraigada en Lopera. En la localidad de Lopera se sigue manteniendo una rancia tradición heredada de padres a hijos, los cascarones de carnaval, que aún en pleno siglo XXI sigue siendo utilizada por los jóvenes de la localidad para cortejar. En estos días previos al carnaval algunas madres y jóvenes se afanan rellenado los cascarones de huevos con “picaillos” (papelitos pequeños de colores, ceniza o harina) que han ido guardando en cajas de cartón a lo largo del año y que servirán un año más para mantener viva esta vieja tradición de echarse y rociar de “picaillos” en sus cabezas unos a otros los típicos cascarones de carnaval. En el caso que sus madres no los hayan preparado, los niños pueden comprar sus cascarones para el carnaval y para ello el matrimonio compuesto por Juan Melero Artero y Carmen Ruiz Rosal siguen manteniendo la tradición y llevan varios meses preparando en su domicilio canastas y canastas de cascarones para venderlos en su puesto del Paseo de Colón a 10 céntimos de € la unidad. Los jóvenes ya están a la espera de elegir a la “victima” y reventarle el cascarón en la cabeza, la cual queda automáticamente rociada de “picaillo” de múltiples colores, harina o ceniza. Los cascarones de carnaval se utilizan tanto por niños para divertirse entre ellos o bien por los mozos o mozas “en edad de merecer” para cortejarse o simplemente para gastar una broma a cualquier persona. Cuando a la persona que se le echa el cascarón se le tiene “tirria” se le suele reventar en la cabeza un cascarón de pava que suelen ser más duros de textura y encima van rellenos de harina o ceniza de los braseros. La preparación de los cascarones es muy sencilla, tras extraer la yema y clara del huevo por un orificio pequeño en uno de sus extremos, se deja secar el cascarón y a continuación se rellena el mismo con “picaillo” (papelitos pequeños de colores, ceniza o harina) y por último se tapa le orificio abierto en uno de sus polos, con papel de periódico y de pegamento se utiliza una composición a base de agua y harina, llamada popularmente “gachuela”.

La vieja tradición de “romper la teja” en Lopera

La vieja tradición de “romper la teja” en Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Estando ya próximo el Día de los Enamorados, hemos querido aquí recoger y recordar para las futuras generaciones, la vieja tradición de “romper la teja” que en nuestro pueblo tuvo antaño gran aceptación entre los jóvenes de la localidad y que ya casi forma parte del pasado. Hay tradiciones que con el paso del tiempo están en vías de extinción, como la vieja costumbre de “romper la teja” que en muy pocos casos se sigue haciendo en Lopera y que se caracterizaba  por su singularidad y tono jocoso. La misma ha ido pasando de generación en generación en nuestro pueblo. El origen de esta costumbre se remonta a tiempos inmemoriales y era una manera peculiar de sellar el amor entre una pareja. Sobre la tradición se apunta que es una costumbre en Andalucía Alta de llegarse varios amigos a una pareja de nuevos novios que “pelan la pava”, llevando una teja que rompen a los pies de él, quien marcha con ellos para invitarlos. Se trata de todo un ritual cuyo punto culminante también se encuentra  en la rotura de las tejas ante la puerta de la novia. Mientras dura la petición de mano, un grupo de amigos espera en la puerta de la casa de la moza y cuando los jóvenes salen les rompen las tejas, a pesar de las dificultades actuales que entraña encontrar tejas árabes. Acto seguido, todos juntos se marchan a la invitación. También hay costumbre de guardar el resto de las tejas que se han roto en la parte superior del armario, como recuerdo del evento y presagio de que pronto le tocará al mozo que las guardo “romper la teja” con otro amigo. Desde ese preciso momento, los jóvenes dejan de “pelar la pava” en la calle, porque el chico entra a la casa de la novia como un miembro más de la familia.

 

Dichos Populares

Ante el estrépito de la rotura de las tejas, el vecindario sale a la calle y entre sonrisas suele decir: “ya era hora de que se pusiera novia la hija de fulanito”. Relacionado con esta antigua tradición se conservan también algunos dichos populares que forman parte del acervo loperano. Uno de ellos dice así: “al pie de esta mozoleja, romperemos esta teja” o aquel proveniente de nuestra vecina Porcuna que dice así:

 

“Has elegido un pimpollo

para casarte con ella

pídele a Dios pan “pal hoyo”

y aceite “pa” la botella”.

Ante este par de “guaguillos”

estrello este cantarillo.

Desde el Arroyo las Viñas

hasta el cerro de Albalate

no hay otra como esta niña

si es mentira que me maten.

Al pie de esta mozoleja

romperemos esta teja.

 

Historia de los "tallos" de Churrería Moreno de Lopera

Historia de los "tallos" de Churrería Moreno de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Una mañana del día 15 de agosto de 1976 abría sus puertas en Lopera el negocio familiar Churrería Moreno, era el primer proyecto de negocio del matrimonio loperano compuesto por Manuela Navarro Coca y Diego Moreno Porras. En un cuarto del  domicilio familiar sito en la calle Pi y Margall comenzó este matrimonio a hacer “tallos” de patata como se conocen Lopera a los churros. Invirtieron todo el dinero que tenían unas 6000 pesetas en un perol y un anafre que adquirieron de Córdoba. También les hizo el loperano Francisco Muñoz “Frasquito Maryloren” una jeringa y un escurridor de chapa galvanizada. La primera harina que utilizaron para hacer churros se la prestó el panadero Juan Cobo Porras y el arte de hacer los churros se lo enseñó Frasquita “la niña del Saetal”. Por una de las antiguas pesetas te daban diez trozos de tallos. A los tres años el matrimonio se trasladó a un puesto en el Mercado de Abastos de Lopera que les cedió su cuñado Antonio Moreno Porras y allí ya comenzaron a hacer tallos con harina de trigo que le suministraba la harinera San Rafael de Villa del Río (Córdoba) y después la harinera San Roque de Arjonilla. A diario Diego tenía que llevar una carga de leña en un carrillo de mano hasta el puesto y un buen brazado de juncos que recogía en el arroyo del Molinonuevo, ya que escaseaba el papel y las roscas las vendía enganchadas en los juncos. Todos los días había una disputa sana entre todos los clientes que preferían dejar pasar su turno por tal de que les tocara la porra de la rueda de churros y se decía “de aquí no me muevo hasta que me toque la porra”. Asía pasaron 15 años, hasta que el negocio se lo traspasó el matrimonio a su hijo Paco que lo mantuvo durante cuatro años y después el testigo lo recogió el hijo menor del matrimonio Pedro Luis Moreno Navarro que ha ampliado el negocio de Churrería Moreno con dos puestos, uno que sigue manteniendo en el Mercado de Abastos y otro que inauguró el Viernes Santo del pasado año junto al IES “Gamonares” de Lopera. El nuevo establecimiento está dotado con las tecnologías más avanzadas en el sector de la churrería y ofrece a sus clientes además de churros de patata y los típicos churros de harina de trigo, café, chocolate, bocadillos, siendo todo un referente en los desayunos de la localidad. En la actualidad trabajan en el negocio tres personas y abre al público todos los días por la mañana a excepción de los lunes. Churrería Moreno sigue apostando como ya lo hicieran sus fundadores hace 36 años por los mejores productos para la elaboración de sus churros, siendo la materia prima siempre de primera calidad, cueste lo que cueste.

 

Una veintena de candelas se encendieron en Lopera para celebrar la Fiesta de la Candelaria

Una veintena de candelas se encendieron en Lopera para celebrar la Fiesta de la Candelaria

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Otras fotos de candelas: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8

 Los loperanos celebraron la Candelaria con un extraordinario ambiente al calor de las candelas. Un total de veinticinco candelas se encendieron por los distintos barrios de la localidad, donde se quemaron gran cantidad de ramas de ramón procedentes poda del olivar y enseres viejos. Como marca la tradición cientos de loperanos, niños y mayores, se echaron a la calle para conmemorar la vieja costumbre de hacer candelas, una tradición heredada de padres a hijos y que cada año cuenta con un mayor número de participantes. En este año se encendieron 25 candelas en las calles Pilar, Rafael Alberti, Felipe Arche, Ronda Virgen de la Cabeza, Sol, Cruz de los Portales, D, Manuel Casado, Llanete de Artero, Julio Romero de Torres, Cerro San Cristóbal, 28 de febrero, Guadalquivir, Cuesta, Castillo, San Roque  etc. las que se encendieron para dar calor a la gélida noche loperana. La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Lopera, este año ante la crisis no repartió vales de productos de la matanza como es costumbre. Durante toda la velada no faltaron las viejas canciones, juegos al corro y los saltos sobre las candelas, que marcaron la noche con una gran afluencia de vecinos de todas las edades mientras se degustaban productos de la última matanza (Chorizos, morcilla, panceta, chuletas), que al calor de las brasas dieron buena cuenta tanto grandes como pequeños.

Todo listo para la celebración de la Candelaria en Lopera

Todo listo para la celebración de la Candelaria en Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Ultimos acarreos de ramón y enseres viejos para las lumbres de la candelaria. Como marca la tradición en estos días, los niños de Lopera trabajan en los preparativos del Día de la Candelaria, que tendrá su momento cumbre en la noche de mañana 1 febrero, con la costumbre heredada de padres a hijos de hacer candelas o lumbres por calles o barrios. Así no es de extrañar el encontrar en estos días previos a regueros de niños, como si de hormiguitas se trataran, por el extrarradio de la localidad, acarreando hasta su barrio las ramas de olivo “ramón” que en estos días hay en abundancia en los estacares del término con motivo de la corta y poda del olivo. No importa la distancia donde se encuentren las ramas de olivo, pues provistos de unas cuerdas que atan a las ramas y a unos palos consiguen arrastrarlas  hasta llegar al montículo que cada barrio tiene. Ya en la noche de mañana 1 de febrero todo el ramón acumulado y los enseres viejos serán pasto de las llamas, mientras se degustan al calor de las candelas los productos de la matanza y se cantan al corro algunas canciones heredadas de sus antepasados. En la imagen unos niños del Barrio San Cristóbal acarreando ramón de un olivar cercano a su barrio.

Antonio Torres Ramírez, el último espartero de Lopera

Antonio Torres Ramírez, el último espartero de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El viejo oficio del espartero en vías de extinción en Lopera. Hay tradiciones y oficios que se resisten a desaparecer, tal es el caso del viejo oficio del espartero, que en Lopera tiene al  último de sus exponentes en Antonio Torres Ramírez, un loperano de 80 años que sigue trabajando el esparto. Hoy como cualquier mañana nos lo hemos encontado haciendo pleita y entrelazando el esparto con suma destreza en la puerta de su casa sita en la calle Cristo Grande. El oficio de espartero lo aprendió con 13 años de la mano de Antonio Gómez “El Canelo” y Mateo Ruiz “Curriqui”. Hoy ya jubilado sigue trabajando el esparto de Almería con unas manos prodigiosas y hace espuertas y esportones para la aceituna, quincanas, esterillas, posa paellas y figuritas para sus nietos. El trabajo del esparto le mantiene vivo y sus creaciones las regala a sus amigos e hijos.