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José Luis Pantoja Vallejo

Tradiciones loperanas

La célebre Taberna de Francisco Acevedo Palomo "El Rincón de Pimpanito" y algunos de sus contertulios

La célebre Taberna de Francisco Acevedo Palomo "El Rincón de Pimpanito" y algunos de sus contertulios

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy nos trasladamos en el tiempo para recordar una de las más célebres tabernas que hubo en Lopera, "El Rincón de Pimpanito" la cual estaba ubicada en el rincón de la Lonja y Plaza de la Constitución. La misma estuvo regentada por Francisco Acevedo Palomo y en la foto que publicamos (gentileza de Cayetano Gutiérrez Gracia) en la puerta de la taberna aparecen algunos de sus contertulios como Antonio Gutiérrez "Sastre la Fonda", Felipe Lara, su hijo Francisco Lara "El Pipi", su hijo Felipe, Antonio Melero, la familia Acevedo etc. Esta taberna tenía en su fachada un reclamo publicitario que decía:

"Si quieres pasar un rato

con licores exquisitos

pasa y tómate un chato

en casa de "Pimpanito". 

Comienza la cuenta atrás para la mágica Noche de Reyes

Comienza la cuenta atrás para la mágica Noche de Reyes

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Como cada noche del 5 de Enero los más pequeños sueñan con la llegada de sus Magestades de Oriente para que se cumplan sus ilusiones en una noche mágica. Hoy recuperamos en cronistadelopera una foto de los años 60 de la familia Pedrosa Bruna realizada por Paco "El Pipi" el mismo día de Reyes, donde se puede ver al matrimonio compuesto por Antonio y la Paca del Correo con su hijos Antonio y Gonzalo más contentos que unas sonajas tras recibir los regalos de los Reyes Magos, que como se puede apreciar primaban las bicicletas, los triciclos y alguna que otra guitarra. ¡Como cambian los tiempos!

La Candelas de San Silvestre, una tradición Loperana perdida en el tiempo

La Candelas de San Silvestre, una tradición Loperana perdida en el tiempo

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Y para finalizar el 2011 hoy desde cronistadelopera vamos a dar a conocer una vieja tradición que había en Lopera el último día del año. Así por San Silvestre se solía hacer una candela o luminaria en la plaza del ayuntamiento y se procedía a la renovación de los ramos arrendables (derechos de correduría, tabernas  etc.) entre los asistentes a este acto había costumbre de tomar una copa de licor y dulces, que eran costeados por el propio ayuntamiento. Así tenemos constancia que el ayuntamiento de Lopera gastó en el año 1815, un total de 60 reales en licores y bizcochos y 10 reales por 2 cargas de leña para la candela. Desde cronistadelopera ¡FELIZ AÑO NUEVO 2012 PARA TODOS!

Nochebuena, tiempo de reencuentro familiar al son de villancicos y aguinaldos

Nochebuena, tiempo de reencuentro familiar al son de villancicos y aguinaldos

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Con mis mejores deseos de Paz y Felicidad en esta noche tan entrañable para todos.  Donde los villancicos y pedir el aguinaldo de cientos de niños recorriendo nuestro pueblo son los protagonistas de una nochebuena más, quisera felicitaros a todos con esta fotografía de un Concurso de villancicos del año 1958 con el párroco D. Vicente Criado y las señoritas Clara Losas y Jesusa Orti. ¡Que tiempos!Aqui os dejo uno de los villancicos más entrañables de Lopera, "La baraja de los naipes" que ya recopilé en mi libro "Cancionero Popular Loperano"

La baraja de los naipes/ yo te la voy a explicar/para que de Dios te acuerdes/cuando vayas a jugar. Al ir a empezar el juego/yo considero en el as/que hay un solo Dios inmenso/que no lo puede haber más.

En el dos yo considero
aquella noble belleza
que siendo el Verbo encarnado
tuvo dos naturalezas.

En el tres yo considero
aquel misterio, contemplo
que hay tres personas distintas,
y un solo Dios verdadero.

En el cuatro considero
cuatro son los evangelios,
aquel que no los siguiese
no hallará parte en el cielo.

En el cinco considero
y siempre considerando,
las cinco llagas de Cristo,
pies y manos y el costado.

En el seis yo considero
haber carta tan hermosa
toda la pasión de Cristo,
afligida y dolorosa.

En el siete considero,
que son los siete dolores

que pasó la Virgen pura

por nosotros pecadores.

 

Y en el ocho considero

aquel divino señor

que en el cielo y en la tierra

ocho palabras habló.

Y en el nueve considero

que esos son los nueve meses

que María tuvo a Jesús

en su santísimo vientre.

 

En la sota considero
que es la mujer más piadosa

que con su toca limpió

a Jesús su cara hermosa.

 

En el caballo contemplo,
al oírlo en el calvario

que con sus lanzas rompió

su santísimo costado.

En el rey yo considero
aquel supremo poder,
siendo rey de cielo y tierra
obligarse a padecer.

La baraja de los naipes
ya la tienes explicada:
la muerte y la pasión de Cristo,
no dejéis de contemplarla.

 

El Galgo Loperano Rifle VII Campeón Militar Nacional de Galgos en Campo en 1956

El Galgo Loperano Rifle VII Campeón Militar Nacional de Galgos en Campo en 1956

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy publicamos en cronistadelopera para todos los amantes a la caza y en particular de los galgos, al famoso galgo Rifle que hace 55 años se proclamó vencedor del VII Campeonato Militar Nacional  de Galgos en Campo celebrado en Enero de 1956. Este galgo criado por el loperano Joaquín Rodríguez Muñoz-Cobo era hijo de Glown-watt-Sueper y Hebrea.

Castañada en el Barrio de San Cristóbal de Lopera

Castañada en el Barrio de San Cristóbal de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Grandes y pequeños pasaron una tarde-noche de convivencia al calor de la lumbre en el Barrio de San Cristóbal, mientras se asaron castañas y bellotas que sirvieron para departir y combatir una gelida noche loperana, cantando canciones populares.

El olor genuino que desprende la matanza inunda la casa de la familia Gil Lara de Lopera

El olor genuino que desprende la matanza inunda la casa de la familia Gil Lara de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Como ya apuntamos ayer hoy tocaba a la familia Gil Lara el hacer los chorizos (35 kilos), morcillas (100 kilos), salchichón (5 kilos), lomo (5 kilos) de los dos cerdos que ayer mataron en su domicilio familiar. Una estampa muy tradicional se ha vuelto a vivir en Lopera hoy con la matanza que tiene sus días contados, pues ya son muy pocas las familias de Lopera que siguen matando cerdos en sus domicilios, mientras tanto nosotros nos quedamos con ese olor genuino que desprende la matanza tradicional de los Gil Lara, con la elaboración de los productos como morcillas, chorizos etc. donde participan todos los miembros de la familia y amigos.  

La tradición de la matanza familar se mantiene viva en Lopera con la familia Gil Lara

La tradición de la matanza familar se mantiene viva en Lopera con la familia Gil Lara

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy bien temprano a eso de las 8 de la mañana se volvió a vivir muy de cerca en la familia Gil Lara de Lopera la tradición de la matanza de dos cerdos retintos de 170 y 140 kilos que el entrañable matarife loperano Juan Huertas "El Perruno" a sus bien llevados 82 años, sacrificó junto a su hijo Paco, su nieto y varios miembros de la familia  Gil Lara en las dependencias de la Granja de "Periki", una estampa que por desgracia está a punto de desaparecer en Lopera. Un total de 38 años avalan la tradición de la matanza de esta familia loperana. Mañana toca picar la cebolla y hacer las morcillas y chorizos.  

El Loperano Agustín Rosal Alcalá un artesano de rosarios a partir del fruto del árbol Melia azedarach, conocido popularmente por los loperanos como “tapacular”

El Loperano Agustín Rosal Alcalá un artesano de rosarios a partir del fruto del árbol Melia azedarach, conocido popularmente por los loperanos como “tapacular”

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El dicho popular de que “vas a terminar como el Rosario de la Aurora” no se le puede aplicar a nuestro entrañable loperano Agustín Rosal Alcalá de 77 años que ha encontrado en la confección de rosarios artesanos un gran aliado para seguir apegado a la vida, además de ser un estimulo diario. Este guardia civil jubilado compagina el oficio de zapatero con el de artesano de rosarios a partir del fruto que cada año da ese árbol que los loperanos conocemos popularmente como “tapacular”, cuyo nombre cientifico responde al Melia azedarach. Del árbol, que hay junto a su domicilio recoge el fruto y después lo echa en agua como si se tratara de garbanzos, depues le quita la pulpa o carne al “tapaculo” con un cepillo de alambre hasta que sólo deja el hueso del “tapaculo” con todas sus rugosidades, después con una lezna de los zapateros traspasa el hueso por el centro y con suma paciencia lo enristra en un alambre galvanizado de 1,8 mm. A continuación barniza todos los huesos y cada diez huesos o cuentas como se llama en el rosario le pone antes y después de otro hueso dos eslabones de una cadena, que sirven para separar cada uno de los 5 misterios del rosario, así hasta enristrar los 59 huesos (divididos en 5 misterios de tramos de diez huesos o cuentas y cuatro cuentas para separar los misterios y cinco cuentas más que corresponden a dos padrenuestros y tres avemarías) de los que se compone el rosario y una cruz de madera que el mismo también confecciona con restos de tablas. El resultado son verdaderas obras de arte, unos rosarios muy originales y muy llamativos que el propio Agustín se encarga de regalar a sus amigos y vecinos. 

 

La tradición de las Pedidas de Mano en Lopera

La tradición de las Pedidas de Mano en Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Antiguamente en Lopera como en otros puntos de la geografía andaluza la Pedida de Mano era la ceremonia que marcaba el inicio del camino hacia el matrimonio; era norma que los padres del novio, en unas ocasiones y junto al novio en otras, acudieran a la casa de la novia y era el padre del novio quien solicitaba al padre de la futura esposa el consentimiento para la formalización del noviazgo y posterior casamiento. Tras el intercambio de palabras (“como todos sabemos a que hemos venido, ya está todo dicho”, dijo un padre de Lopera su consuegro), la madre de la novia tenía preparado un pequeño aperitivo a base de los típicos dulces loperanos (roscos de pedimento, magdalenas) elaborados por la propia madre en las panaderías de la época (Antonio Alcalá “Chico el panadero”, Eleuterio Torres, Matías Herrador, Francisco y Juan Cobo, Juan Uceda, Juan Cerrillo, Juan Criado, etc), acompañados de resoli, unas tapas y cerveza.. Para muestra publicamos la foto de la mesa que preparó la loperana Carmen Valenzuela Santiago en la calle Capitán Bellido (hoy Avda. Andalucía 24, cuando fueron a pedir la mano de su hija Carmen García Valenzuela por los padres de su novio Pedro Chueco Delgado, en el año 1972,  en ella se degustó los típicos dulces (roscos, magdalenas), unas tapas de salchichón, queso, chorizo cantimpalo y los botellines o biscúter de cerveza El Alcázar y de fondo aparecen el televisor blanco y negro General Eléctrica y la nevera de la época Fagor ¡Qué tiempos!. Ahora los tiempos han cambiado, los novios ya no dependen de sus padres como antaño y con ello esta ceremonia se ha transformado notablemente. Así, el compromiso hoy se realiza primero entre los novios, para luego dar paso a una comunicación a sus familias, en una versión “moderna” de la Pedida de Mano.

Tradicional Convivencia de los socios de la Peña Barcelonista Castillo de Lopera

Tradicional Convivencia de los socios de la Peña Barcelonista Castillo de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Ayer los salones del antiguo Convento de Jesús de Lopera acogieron la tradicional convivencia que cada año realiza por estas fechas la Peña Barcelonista “Castillo de Lopera”. Bajo la presidencia de Antonio Alcalá Quero se llevó a cabo una pequeña charla informativa a unos 60 socios y sus acompañantes a los que se informó del XII Encuentro de Peñas Barcelonistas de la provincia de Jaén que tuvo lugar el pasado día 23 de octubre en Alcalá la Real, al que  asistieron un buen número de socios de la peña de Lopera. También se informó de la asistencia de miembros de la peña barcelonista de Lopera el pasado día 28 de octubre a un coloquio sobre deporte limpio y la cantera que se celebró en Andujar. Quedó sobre la mesa la designación del partido que dispute el F. C. Barcelona al que este año acudirá la peña como ya es tradicional. Tras la asamblea se pasó a una convivencia en la que participaron 140 asistentes entre familiares y socios de la Peña Barcelonista “Castillo de Lopera”. Para la ocasión se prepararon dos suculentas paellas por el socio Roque Lara Partera que sirvieron para tener una jornada distendida mientras se celebraban de paso los últimos éxitos blaugranas tanto en la liga, Copa de Europa, como la Supercopa.

Tradiciones Loperanas en torno al Dia de Todos los Santos y de los Difuntos

Tradiciones Loperanas en torno al Dia de Todos los Santos y de los Difuntos

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El mes de Noviembre y en torno al Día de Todos los Santos y los Difuntos había en Lopera la costumbre de obsequiar el esfuerzo de estar doblando las campanas durante todo el día a los monaguillos con castañas asadas, roscos y gachas con tostones. El cementerio permanecía todo el Día de los Santos abierto y con la llegada del Día de los Difuntos había costumbre por parte de los aperaores de hacer unas migas con chorizos y torreznos, acompañadas de vino y licores. También se degustaban las bellotas asadas en los braseros de picón. En cuanto a la repostería en muchas casas aún se sigue manteniendo la tradición en estos días de comer las típicas gachas con tostones y matalahúva (aqui publicamos una foto de las gachas que nos ha preparado la loperana Isabel Pérez Cobo), otros platos típicos son las castañas en caldo con leche y canela, los panecillos en leche, las batatas cocidas con canela, limón y azúcar y los membrillos cocidos con vino. También había costumbre de hacer pintadas con cal en el camino de acceso al cementerio y el lanzarse "caillos" entre los jóvenes. A continuación te ofrecemos la receta de las gachas loperanas recogida en el libro "Aporximación a la Cocina Popular Loperana" de José Luis Pantoja Vallejo.

GACHAS LOPERANAS

INGREDIENTES

  • ¼ litro de aceite
  • 1,5 litros de agua
  • 300 gramos de harina
  • ½ litro de leche
  • Canela molida
  • Sal
  • matalahúva
  • tostones de pan
  • anís

PREPARACIÓN

 En una sartén se calienta el aceite y se fríen los tostones de pan, luego se sacan  y a continuación se echa la matalahúva, la harina y la sal y se mueve hasta que se tueste, después se le echa el agua y la leche y se mueve para que no se hagan grumos. Cuando este bien cocida se le añade el azúcar, los tostones y el anís. Se sirve en un plato y se le echa canela y a degustar. (Se pueden tomar frías o calientes)

Los vales de pan o de dinero de las antiguas panaderías y comercios de Lopera

Los vales de pan o de dinero de las antiguas panaderías y comercios de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy en cronistadelopera hacemos un llamamiento a todos los amantes de la historia de nuestro pueblo, pues como comenté hace unos días en otro artículo estoy preparando una pequeña exposición con los vales que se entregaban en los comercios de Lopera, sirva de muestra este de la panadería que tenía Antonio Alcalá Girón "Chico el Panadero" en la esquina de la calle Humilladero, donde entregabas harina o trigo y te daban un vale por valor de uno o varios panes. Si conservas algún vale de cualquier comercio de Lopera nos lo puedes enviar a cronistadelopera@yahoo.com , si conseguimos reunir un buen número se programará una exposición y en caso contrario lo daríamos a conocer en este blog para su difusión.   

Estampa de los últimos meloneros de Lopera

Estampa de los últimos meloneros de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Una estampa que por desgracia ya se ha perdido en Lopera era que durante todo el verano era normal ver gran cantidad de camiones cargados de melones que se repartían por todos los mercados de Andalucía y Madrid que dieron justa fama a los melones loperanos y que ha quedado plasmado en algunas enciclopedias y diccionarios o el poema que el escritor Alcalá Wenceslada dedicaba al melón loperano:¡Hola cucurbitácea enconfitada; esferoide de la ambrosia; de esta tierra que ricos panes cría; por manos de sus hijos trabajada"!,. Hoy en pleno siglo XXI el uso progresivo de abonos químicos y herbicidas ha provocado que la siembra de esta fruta típica en Lopera se encuentre actualmente en vías de extinción, aunque algunos loperanos siguen aferrados a la tierra y a cosechar melones, este es el caso de Pedro Sevilla Hoyo que llega a pasar todo el día mimando sus matas de melones en el Huerto de Puchero en la Vega Alta de Lopera, junto a otros dos loperanos Benito Sánchez Vadillo y Antonio Morales Pedrosa que han conseguido cultivar un buen número de melones y de sandías que sobrepasan los 25 kilos de peso.  Nuestro melonero dice que este desatino que tiene por el melonar es lo que le mantiene vivo y no le importar estar junto a su melonar prácticamente todo el día hasta que regresa a su casa. Así un día y otro durante varios meses, pues la siembra del melonar tiene lugar en los meses de marzo y abril y requiere muchos cuidados. Pedro nos relató la forma tradicional de cómo se siembran y cultivan los melones en Lopera. Así comienza preparando la tierra para que este bien labrada y a continuación coge una cuerda larga y cada dos varas (un metro y sesenta y siete centímetros) le pone una mota de color para marcar los hoyos. Esta cuerda a su vez tiene tres estacas que le sirven para clavarlas en el suelo. Una de las estacas la clava en uno de los extremos de la cuerda y en el otro extremo lleva las dos restantes, una sirve de “guindaleta” y estaba a dos varas de la otra estaca que sirve para marcar la camada. A continuación se hace una maestra con la cuerda y en cada mota de color da una cavada con la azada con el fin de ir marcando los distintos puntos de siembra. Posteriormente en cada cavada va depositando un poco de estiércol y de 6 a 10 pipas de melón (cuantas más pipas se echan, más fuerte sale la mata). A los 10 días suele nacer la mata de melón y comienza este melonero a “apolcarla” (cavar alrededor de la mata, allanar la tierra y taparle las grietas que con el sol suelen salir) y comienza a quitarle pies a la mata hasta dejarla con un solo pie. A los pocos días comienza a darle plana (arado con forma de cuchilla para quitar las malas hierbas que va tirado por un mulo). Cuando la mata empieza a echar los ramales, le echa la “palaílla” (la cabeza de la mata del melón) en la parte de atrás de la mata, después le echa una palada de tierra. Por último con la mano hierro le da polvo al melonar para refrescar las matas y le va haciendo más grande la cabeza. Así llegamos al 24 de junio, San Juan que era cuando las familias enteras de Lopera se iban a cuidar los melonares y hacían una choza con palos, rastrojo y tarae y delante de la misma se le hacía un sombrajo con los palos para que entrara el aire. (Hoy ya nadie hace chozas). Para el 18 de julio nacen los primeros melones llamados “avispados” o “mauros” que desprenden un olor genuino. Otros tipos de melones que también cría este loperano son los “cobrizos”, “coronilla”, “arrugado negro”, “de pana o de invierno”, “melón blanco”, “blanco con listas” y el “negro” que se suelen recoger más tarde y aún hay personas  que los cuelga con cuerdas en las vigas de la casa y los va consumiendo hasta llegar la Navidad. La cosecha recogida es prácticamente para consumo propio y para regalarlos a los amigos. Este año no más de una decena de loperanos han vuelto a echar el “pujarillo” (pequeña extensión de tierra) para cultivar melones.

Hasta las ranas croan a San Roque. Cuento Popular Loperano.

Hasta las ranas croan a San Roque. Cuento Popular Loperano.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy me van a permitir queridos loperanos y seguidores de cronistadelopera que les narre un cuento tradicional que se ha transmitido oralmente a través de distintas generaciones de loperanos y que he recopilado aquí para dedicárselo tanto a niños como a mayores. No sin antes, pedir que me acepten las disculpas si alguna persona o institución se siente afectada o aludida por el contenido del mismo, pues lejos de mi intención está la de que así ocurra, tratándose más de un interés sano por dar a conocer una historia traída por el tiempo en boca de mis paisanos y que bien puede ser real o imaginaria, espero que les guste. Cuentan los más viejos de Lopera que antaño eran muy sonados los sermones en honor a San Roque, patrón de Lopera, condicionados probablemente por la picardía del consistorio, que era el encargado de pagarle al cura sus honorarios, de manera que siempre tendía a recortar al máximo dicha cantidad a pagar por el sermón que se daba desde el púlpito de la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción. Esta costumbre, bien es cierto añadir que, se extendió por la comarca por lo que se hizo cada vez más difícil encontrar párrocos dispuestos a sermonear a los fieles devotos  en la fiesta de San Roque por tan mísera cantidad. Cierto año vino a Lopera un cura de Porcuna, el cual era muy curioso y sabedor de lo mal que se pagaban los sermones del patrón, decidió hacer las pesquisas oportunas con la intención de descubrir porque se pagaban tan mal los sermones a San Roque en Lopera. Para ello tuvo el atrevimiento de preguntarle a una beata que estaba en acto de confesión que: ¿A que se debía que se pagasen tan mal los sermones? A lo que esta beata, muy recatada, se negó en primera instancia, ya que de responder a esa indagación desvelaría el secreto al cura. Pero la insistencia y habilidad del sacerdote lograron convencerla para que finalmente se lo contase, con una frase que resultó decisiva hizo entrar en razón a la buena señora, le dijo que de lo hablado no llegaría a enterarse San Pedro, por lo que podía estar tranquila y en confianza con el cura confesar lo que sabía de este tema. Fue así que la mujer cedió a sus pretensiones y le dijo que, todos los sacerdotes que hasta entonces habían venido a Lopera para predicar el sermón de San Roque, apenas si nombraban a lo largo de la homilía a San Roque y por eso les pagan tan mal. Siendo este el motivo por el cual desde el consistorio se ahorraban el dinero destinado a satisfacer los honorarios del cura.

En este asunto estaba comprometido el más alto representante municipal que era el Alcalde, quien para controlar las veces que se nombraba al patrón solía disponer que debajo del púlpito se alojara una persona de su confianza y con una caña (la misma que los panaderos solían utilizar para llevar la contabilidad de los morosos que no le pagaban; habitualmente solían hacer una raya en la caña por cada pan que se les adeudaba), el hombre le hacía una raya cada vez que nombraba a San Roque y después el Alcalde las contaba y en función de cuantas rayas hubieran sumado, así cuantificaba la cantidad que abonaría por el sermón. (A modo de ejemplo, he averiguado en posteriores investigaciones que, la cantidad abonada por parte del Ayuntamiento de Lopera en aquellos tiempos, era de un real por cada vez que San Roque era nombrado por el cura.) Este cura porcunero tomó buena nota del asunto para ponerle remedio y  llegado el momento esperado del sermón de la Fiesta de San Roque,  subió al púlpito de la iglesia de la Inmaculada Concepción y contempló desde arriba el lleno absoluto del templo por los cientos de devotos al patrón deseosos de escuchar el sermón. Y comenzó diciendo: Queridos hermanos de Lopera y devotos a San Roque, (al escuchar que nombraba al patrón, el de la caña agarró su navaja que todos los años usaba en la corta de la uva y le hizo la primera raya, mientras seguía el cura dando el sermón), porque San Roque es el santo más querido en este pueblo… (acto seguido otra raya a la caña), porque San Roque dio su vida por los enfermos y… otra raya. Así continuó el cura dando su sermón y la caña llenándose de rayas como nunca había sucedido en Lopera. Esto despertó mucho recelo en el Alcalde que no daba crédito a lo que estaba sucediendo, aunque por un momento el cura porcunero dejó de nombrar tanto a San Roque y los ánimos se calmaron ante la sorpresa de lo que estaba sucediendo. Dijo entonces el cura: Queridos loperanos, hoy cuando venía para Lopera a lomos de mi pollino pasando a la altura del Puente del ahorcado se oían las ranas que en vez de croar, ¿saben ustedes lo que decían? Pues yo gustosamente se lo voy a decir, todas al unísono decían: Roque, Roque, Roque, Roque… Entonces el de la navaja salió de un brinco de debajo del púlpito y dijo: un momento señor cura que se me ha acabado la caña y voy por otra, a lo que también dijo el Alcalde, si ve a por otra, pero para atizarle al pollino con el cura subido y que salga disparado de Lopera como nombre otra vez al dichoso Roque, pues este porcunero va a dejar al Ayuntamiento sin blanca. Y así fue como se descubrió públicamente el secreto muy bien guardado por el consistorio para ahorrarse un buen dinero en el abono de los honorarios a todos los curas que venían a Lopera para dar el sermón de San Roque. Por lo que para terminar, quisiera hacerlo con una moraleja popular que viene a recoger la enseñanza de este cuento y dice así:

“A la primavera croan las ranas y en verano, croan a San Roque”

Los loperanos abrazan a su Nazareno en su 70 Aniversario.

Los loperanos abrazan a su Nazareno en su 70 Aniversario.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Ver otras fotos: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 910 y 11         Broche de oro a los actos del 70 Aniversario de la llegada de la imagen de Ntro. Padre Jesús a Lopera. Un año más los loperanos volvieron a engalanar sus calles para el paso de Ntro. Padre Jesús Nazareno. Un total de siete calles se decoraron con alfombras de papeles de seda y de pinturas como ofrenda al paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Durante toda la madrugada del 13 al 14 de septiembre todo el vecindario por donde transcurre la procesión de Jesús, se afanó en la decoración de sus calles con alfombras de papeles de seda y con pinturas de múltiples colores. Este año destacó en su composición por sus pinturas las calles Hospitalico y Real y por la decoración con papeles de seda las calles San Roque, Escalerillas, Pilar, Doctor Marañón y la entrada a la ermita de Jesús que cada año engalana con una alfombra de colores el grupo de Franciscanos de Lopera. Los actos del Día de Jesús en Lopera dieron comienzo con la santa misa oficiada por el obispo de Jaén Ramón del Hoyo López, que celebró con los loperanos su cumpleaños y la cofradía le regaló un cuadro del Nazareno de Lopera. A continuación partió la procesión de Ntro. Padre Jesús que fue portado por un ferviente grupo de costaleros y costaleras de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno. La imagen que cumplía 70 años obra del escultor valenciano Gabriel Borras lucía la túnica de terciopelo color guinda y bordada en oro, obra de Vicente García, que fue sufragada por todo el pueblo a través de una colecta popular y portaba  la cruz de plata donada por Miguel López e Isabel Ruiz, tras salir ileso el primero de la Guerra de Cuba. Dos  momentos son los más esperados de la procesión uno se vivió en la calle Hospitalico con la quema de una bonita colección de fuegos artificiales y otra en la calle del Pilar, cuando Juan López “el Cantica”, volvió a lanzar desde su balcón las seis salvas con su escopeta al paso de la imagen por su puerta, una estampa que se repite año tras año, desde hace varias generaciones. A la llegada de la imagen a su ermita acompañada de una representación de las cofradías, autoridades civiles y religiosas y de todo el pueblo en general que se agolpaba en la lonja de Jesús para ver su entrada en la Ermita y se vivieron momentos de emoción y sirviendo de colofón a una fiesta muy arraigada en Lopera y que es seguida cada año por numerosas personas de toda la Comarca de Andujar.

La corta manual de la uva blanca Pedro Ximénez en Lopera: Una tradición perdida

La corta manual de la uva blanca Pedro Ximénez en Lopera: Una tradición perdida

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Primero fue la uva tinta y en este año hemos asitido a la lapidación de otra centenaria tradición, la vendimia manual en el pago de las Cuarenta. La vendimia de este año será recordada como la primera que prescindió de mano de obra en la corta manual de la uva blanca y la entrada en escena de las maquinas cosechadoras. Tanto la uva tinta como la blanca están siendo cortadas con máquinas cosechadoras, lo que ha traido consigo la pérdida de una semana de trabajo para una docena de loperanos. Atrás quedaron la navaja, el sombrero, el sonido inconfundible de las chicharras, las espuertas y el tractor con su remolque que las recogía en el tiro. Son estampas y costumbres que nunca deberían desparecer, pero la mecanización del campo marcha a pasos agigantados y contra eso poco se puede hacer.

El Saetal punto de encuentro de las Veladas Veraniegas Culturales-Gastronómicas entre Arjoneros y Loperanos en torno a "La Gran Orden del Samorejo"

El Saetal punto de encuentro de las Veladas Veraniegas Culturales-Gastronómicas entre Arjoneros y Loperanos en torno a "La Gran Orden del Samorejo"

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Tal día como hoy nacía hace 33 años, “La Gran Orden del Salmorejo” en el Cortijo del Saetal de Lopera, la cual se celebraba cada año a finales de agosto, coincidiendo con la Feria de Los Cristos, en el rulo que aún conserva el cortijo del Saetal. Estas reuniones culturales-gastronómicas entre arjoneros y loperanos se llevaron a cabo durante 5 años. Y en las mismas llegaron a participar Juan Barberán Ruano “El Gran Maestre”, junto a otros arjoneros de la Agrupación “Los Nazaritas” como Santiago Morales Lopis “Guin”, Ramón Molina Juárez, Eufrasio Martínez Valero, Paco Sola, Juan Aguayo, Sebastián Figueras,  Paco Izquierdo (que llegó a pintar un mural en las paredes del cortijo del Saetal utilizando únicamente las tierras naturales de dicha finca) y los loperanos Francisco Cantero Luque “Valí de Lopera” (pintor por antonomasia de Lopera, que obtuvo el Gran Premio Alhambra, otorgado por la Agrupación los Nazaritas en 1958), Francisco Valenzuela Haro, Carlos Cortés de la Vega, Carlos Barberán Valcárcel, Francisco Teruel Alcalá, Manuel González Rubiño, Adolfo Ortega Mazuecos junto a sus correspondientes mujeres e hijos. En el citado rulo daban buena cuenta del manjar veraniego “la Samorejada” regada con los caldos loperanos. Estas veladas veraniegas perdidas ya hace unos años fueron un lugar de encuentro entre arjoneros y loperanos, que mantuvieron estrechos lazos de unión entre dos pueblos hermanos y que hoy después de 28 años si celebrase (la última fue el 27 de agosto de 1983) se deberían de recuperar y por ello animamos desde cronistadelopera a los hijos de Juan Barberán Ruano, Cecilio y Juan Miguel para que se vuelvan a recuperar estas tradicionales veladas culturales-gastronómicas en torno al Saetal .  

 

Vista Aérea de Lopera de los años 70, ¡Como han cambiado los alrededores de Lopera!

Vista Aérea de Lopera de los años 70, ¡Como han cambiado los alrededores de Lopera!

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Una vista al pasado desde las alturas de nuestra querida Lopera, lástima que ya no queden tierras calmas, ni trigales, ni garbanzales, ni melonares con sus chozas, ni las eras, el paisaje de nuestro alrededor ha cambiado y está todo usurpado por el onnipresente paisaje de olivar.  

La vieja tradición de hacer las Farolas de Sandía en torno a San Roque, Patrón de Lopera, se mantiene viva.

La vieja tradición de hacer las Farolas de Sandía en torno a San Roque, Patrón de Lopera, se mantiene viva.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy 16 de agosto festividad de San Roque, Patrón de Lopera, había un continuo ir y venir de madres y abuelas al mercado de abastos para comprar sandías para hacer las típicas farolas con la que alumbrar esta noche en la procesión de San Roque. Esta vieja tradición de hacer farolas de sandías se remonta al menos al siglo XVI, cuando eran utilizadas en tiempos del dominico loperano, Fray Francisco de la Cruz García Chiquero, considerado el Primer Mártir de la Inquisición americana, muriendo en Perú en la hoguera en el año 1578, tras un largo proceso inquisitorial.  Así en los días previos a las Fiestas Patronales en honor a San Roque, las madres y abuelas de los más pequeños de la localidad, se afanan por realizar farolas de sandías o melones que luego servirán para alumbrar en la procesión del patrón en la noche del día 16 de agosto. La preparación de las luminarias o farolas de sandía son muy sencillas y consisten en vaciar la pulpa de la sandía, acto seguido y con suma delicadeza y tranquilidad se le van haciendo en la piel exterior de la sandía unas incisiones con una navaja representando elementos decorativos como escaleras, estrellas, sol, luna, macetas e incluso las caras de imágenes religiosas como San Roque (foto que publicamos arriba de la farola que hizo nuestro entrañable Antonio Manuel Alcalá), que se alternan con el escudo de la villa de Lopera. A continuación en la parte inferior y lo más centrado posible se le hace a la sandía un orificio pequeño y se introduce en el mismo una vela, y a través de las incisiones que se le han realizado servirán para que traspase la luz de la vela cuando esta se encienda, produciendo un carácter un tanto esotérico en la oscuridad de la noche loperana. Se finaliza la luminaria o farola haciéndole en la parte superior de la embocadura dos orificios, uno a cada lado, en los cuales se les atarán una cuerda o cinta de unos cincuenta centímetros de largo que se utilizará  para llevar la farola manualmente.