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José Luis Pantoja Vallejo

Anécdotas y curiosidades

El Loperano Enrique Garrote Trapero cosecha calabazas gigantes en Lopera

El Loperano Enrique Garrote Trapero cosecha calabazas gigantes en Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El loperano jubilado Enrique Garrote Trapero no sale de su asombro ante semejantes calabazas cosechadas en su pequeño huerto en el Pago de los Llanos de Rojitas en el término municipal de Lopera. El peso de las calabazas que este año ha cosechado rondan los 20 kilos. Su esposa Manuela Gordillo Alcalá  está deseosa de cocinar semejante hortaliza para toda la familia, bien frita, como verdura para el cocido y sobre todo quiere prepararles a sus hijos y nietos unos buenos tarros de mermelada. El único secreto de estas calabazas gigantes según Enrique Garrote no es otro que mucho mimo y regarlas a diario. El domicilio de la familia Garrote Gordillo está estos días muy frecuentado por los vecinos, amigos y familiares que se han acercado para conocer in situ las “rupertas” gigantes de este entrañable loperano.

Aquellas corridas de toros celebradas en la Plaza de Abastos de Lopera los días 14 y 15 de septiembre de los años 40.

Aquellas corridas de toros celebradas en la Plaza de Abastos de Lopera los días 14 y 15 de septiembre de los años 40.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy en cronistadelopera tendremos un recuerdo a las famosas corridas de toros que tenían lugar en Lopera tras la Feria de los Cristos a mediados del mes de septiembre en torno al Día de Jesús y que eran pedidas por el pueblo al alcalde de turno el último día de Feria. Aquí recuperamos un curioso cartel de las dos corridas de toros celebradas los días 14 y 15 de septiembre en la Plaza de Abastos de Lopera y que tuvieron como director de lidia al célebre Antonio Gutiérrez Corpas “Sastre la Fonda” y los matadores Santiago Martínez Fernández “El Ayuda”, Antonio Agudo Alcalá “Recorte”, acompañados de los banderilleros Rafael Valenzuela Barranco “El Flecha”, Manuel Gordillo García “El Jarillo”, Julián Alcalá Garrote “El Carrerito” y Andrés Vallejo Moreno “El Chato” y los picadores, Benito Santiago Garrido “El Perrerito”, Manuel Gracia del Pino “El Cachorro”. Ayudantes Francisco Santiago “Carnicerito de Lopera” y Antonio Plantón “El Gitano”. Sobresaliente en ambas corridas con la espada MANTEROLA. La docena de vacas propiedad del Sr. Espinosa y los novillos de la ganadería de Flores Albarrán. Las corridas comenzaron con el permiso de la autoridad competente y  si el Fino Valenzuela lo permite a las 5 de la tarde y como dice el cartel finalizarán cuando Dios quiera. Los precios muy asequibles 4 pesetas la preferencia y 1,50 pesetas la general y como finaliza diciendo el cartel "el que no entre a la plaza, gratis..."

La primitiva Imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Lopera a través de un Estereoscopio

La primitiva Imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Lopera a través de un Estereoscopio

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy en cronistadelopera os presentamos un estereoscopio de la familia Risoto Espín de Lopera y una imagen para verla a través del mismo de la primitiva imagen de  Ntro. Padre Jesús Nazareno de Lopera El estereoscopio, es decir, el aparato que presenta una doble imagen que se mezcla en nuestro cerebro como una sola imagen estereoscópica, fue inventado por Sir Charles Wheatstone en 1840. Es un dispositivo muy simple que consta de cuatro pequeños espejos, ubicados en forma tal que permiten desviar las imágenes correspondientes a cada ojo puestas una al lado de la otra de tal manera al verse montadas una sobre la otra dan el efecto estereoscópico o tridimensional; para ajustarse al tamaño de distintas imágenes el dispositivo tiene un eje o pivote que altera el grado de separación. El modo más fácil de crear la percepción de profundidad en el cerebro es de proporcionar a los ojos del espectador dos imágenes diferentes, representando dos perspectivas del mismo objeto, con una desviación menor a las perspectivas que ambos ojos naturalmente reciben en la visión binocular.

Nuevos datos sobre la historia del Anís Cañero y su fundador el loperano Aurelio Palomo Peláez en el año 1922

Nuevos datos sobre la historia del Anís Cañero y su fundador el loperano Aurelio Palomo Peláez en el año 1922

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El Anuario Ilustrado “España en la Mano” de 1927 en su página 234 recoge un curioso articulo bajo el titular de AURELIO PALOMO PELÁEZ. Fabricante de Anisados. Lopera (Jaén). El mismo nos ha sido facilitado por el loperano y colaborador de cronistadelopera Paco Medina Crespo al que les damos las gracias una vez más por su interés por escudriñar la historia de nuestro pueblo. El contenido inédito y que servirá para completar otros trabajos que ya realice sobre este tema,  ahora lo damos a conocer y me gustaría dedicárselo a los descendientes de Aurelio Palomo que viven en Madrid. Dice lo siguiente: Especialidad de la Casa: Anís Cañero. Seco y Dulce. Marca Registrada.   Otras especialidades: Anisados dulces y secos, tipos “escarchados, clase superiorísima.

“El prestigioso hombre de negocios, D. Aurelio Palomo Peláez, espíritu emprendedor y de grandes iniciativas, implantó el año 1922 en Lopera, una gran fábrica de anisados levantada en edificio de su propiedad construido ad hoc para dicha industria, reuniendo sus departamentos de fabricación, elaboración y embotellado todas las condiciones de ventilación e higiene que requiere esta peculiar industria.

El Sr. Palomo Peáez que siente por su patria chica un cariño entrañable, quiso dotarla de esta industria, en la que habían de encontrar trabajo muchas familias y aprovechando la enorme riqueza agrícola de matalahuga que se recolecta en aquella plaza y pueblos limítrofes, supo imprimir, desde el primer momento, un avance progresivo a su fábrica de anisados que, en el corto transcurso de tiempo  que media desde su fundación hasta la fecha ha adquirido tan positivo progreso, que está hoy considerada como de primera categoría en el ramo a que se dedica.

Los productos que elabora gozan de fama por su preparación perfecta, pues los alcoholes y materias primas que esta casa emplea están escrupulosamente seleccionados, igualmente que los métodos observados meticulosamente en el preparado de sus productos, por lo cual éstos se caracterizan por una insuperable finura y delicado bouquet, que los hace preferidos de los paladares próceres.

De entre sus diversas producciones se destaca el Anís Cañero, especialidad de la casa, que se fabrica en seco y dulce y que ha tenido en el mercado una gran aceptación, tanto por su lujosa presentación como por su calidad exquisita, habiendo tenido una popularidad tan inmensa en los cuatro años que lleva de estar introducido en todos los mercados, que la demanda ha superado a la producción, a pesar de haberse ésta tenido que doblar para poder atender al favor que el público le dispensa.

Cuenta la fábrica con grandes filtros para la destilación del agua que ha de pasar a los grandes aparatos a vapor, todo ello bien montado y dotada con el utillaje más moderno y perfeccionado que se conoce para una industria de esta importancia.

El Sr. Palomo Peláez queriendo llegar a la perfección de sus productos, sólo se dedica a la fabricación de anisados, la que domina como pocos, pues es una autoridad en el gremio. Las especialidades de la Casa Palomo Peláez son los anisados secos y dulces, tipos escarchados, los cuales van elaborados con alcoholes rectificados neutros de las mejores marcas y a base de matalahuga, seleccionada y limpia de todas impurezas.

Corresponden en gran parte los éxitos obtenidos por la Casa en cuestión a su fundador y propietario D. Aurelio Palomo Peláez, que se halla al frente del negocio, coadyuvando con él en la dirección con gran entusiasmo, actividad y acierto, su hermano político, el inteligente médico D. Francisco Cros Crespo, persona muy querida y valiosa y el contable D. Adolfo  Calvo Peralta, muy competente y que goza de grandes simpatías por su honradez y laboriosidad y la dirección industrial está a cargo del acreditado destilador D. Juan Rafael Criado, gran conocedor de la rama industrial, a que consagra sus energías por sus cuarenta años de práctica y a cuya fábrica ha sabido imprimir una marcha de prosperidad creciente, que la ha colocado entre las primeras de su clase.

En la actualidad la casa tiene cuatro viajantes y 486 representantes en todas las principales provincias.

Los carteles anunciadores de su marca son un derroche de buen gusto, colorido y dibujo, prodigándolos profusamente.

El lema que tiene esta Casa es vender sus afamados anisados, garantizando su absoluta pureza a precios equitativos, lo que le ha proporcionado una clientela distinguida, que ha sabido apreciar la buena calidad de sus productos, que pueden competir, ventajosamente son sus similares.

Los aromas de sus anisados son debidos a su esmerada elaboración, siendo como causa natural un producto reconstituyente y un gran digestivo.

Como ya hemos dicho, esta firma ha acreditado de una manera preferente su Anís Cañero, que sin duda alguna, está considerad como una de las marcas de mayor prestigio y más popularizadas.

Las relaciones comerciales de esta Casa abarcan no sólo los mercados nacionales, sino también los europeos y pronto extenderá su radio de introducción en los de las Repúblicas centro y sudamericanas.

Las características comerciales que distinguen a esta firma son: el puntual cumplimiento de sus compromisos y la honorabilidad que emplea en todos sus negocios, teniendo un crédito muy sólido."

Las zapatillas de loneta blanca y goma naranja del albañil

Las zapatillas de loneta blanca y goma naranja del albañil

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Fueron todo un símbolo durante décadas para los albañiles de Lopera. Las zapatillas de albañil eran utilizadas por los peones de albañilería durante la primavera, verano y otoño, eran de loneta blanca y en el centro llevaban su inconfundible goma color naranja, que servía para sujetar bien el píe. Estas zapatillas se adquirían en Jaén capital en Casa Antón en los años 60 y valían de 6 a 10 pesetas. Su duración con el sudor estaba limitada a los 15 o 20 días. Aquí publicamos foto del loperano Juan Galán Platero que guarda celoso el último par que compró de la marca Campos y que no llegó a utilizar. Tanto el oficial, como el maestro de albañilería al tener más poder adquisitivo compraba zapatilla o alpargatas de cáñamo que eran mejores y duraban más.

Una Quiniela con dos columnas que hizo un loperano el 13 de Septiembre de 1964.

Una Quiniela con dos columnas que hizo un loperano el 13 de Septiembre de 1964.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficila de la Villa de Lopera

Ahora que ya ha finalizado la presente temporada de fútbol en Primera División. Quisiera hacer un recorrido por las quinielas de fútbol. La Quiniela nace el 22 de septiembre de 1946, con unos boletos que contenían  7 partidos y su precio era de 2 pesetas. Sin pleno al 15, sin bote ni premios millonarios: 9.603 pesetas ganaron aquel domingo los dos acertantes de los siete resultados de aquella jornada y la recaudación se fue hasta las 77.060 pesetas. 38.530 españoles habían jugado aquel día, pagando dos pesetas por columna. Arriba publicamos una quiniela de la primera jornada celebrada el 13 de septiembre de 1964, o sea hace 48 años que un loperano ha conservado y que nos la ha facilitado. En este caso hizo una apuesta con dos columnas a 4 pesetas cada una y lo que más nos llama la atención son los equipos que jugaban en aquel año en Primera y Segunda División. Y de la publicidad lateral que me dicen ¡como han cambiado las apuestas!

El viejo oficio de Trapero y sus visitas a la Villa de Lopera

El viejo oficio de Trapero y sus visitas a la Villa de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Fue este un oficio de gente bastante pobre y no muy bien considerado, sin embargo tuvo aceptación en tiempos dificiles entre los vecinos y sobre todo entre la chiquillería de Lopera, ya que a cambio de trapos viejos, zapatillas y alpargatas de cáñamo, pellejos de conejo o trenzas de pelo te daban golosinas, globos, barquillos de canela, arrezú, tazas, platos del gallo y lo más deseado por los niños que eran las trompetas de madera (arriba publicamos una foto de un plato y una trompeta de madera que guarda el loperano Juan Galán). Los más viejos de Lopera aún recuerdan reclamos con los que recorrían las calles como:

!Niños, tiraos al suelo

rompeos la camisa con el tío trapero!

 Y las típicas canciones que anunciaban la visita del trapero.

 

"Vaya, vaya, vaya, los barquillos de canela,

pa tu tía, pa tu abuela

han venido en avión

de la China y del Japón.

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Tomo los trapos meaos

cagaos y churreteaos.

¡El que lo prueba repite

y el que no le da la gripe!"

Bosquejo literario del loperano Manuel Merino Valenzuela (R.I.P.) a sus queridos Pozos de Talero

Bosquejo literario del loperano Manuel Merino Valenzuela (R.I.P.) a sus queridos Pozos de Talero

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

A continuación reproducimos una parte del texto "Pozos de Talero. Un hito en el desarrollo de Lopera" que mi buen admirado, compañero y amigo Manuel Merino Valenzuela (R.I.P.) ofreció en las Jornadas de Historia de Lopera y que con una pluma envidiable nos encandiló a todos los presentes. Con la publicación del mismo quiera rendirle un pequeño homenaje a una gran persona que amaba porfundamente a su pueblo, a sus gentes, a sus raices y con el que tuve el privilegio de compartir momentos inolvidables. ¡Querido D. Manuel siempre te tendremos presente en nuestros corazones!

 "Fue una soleada mañana de aquel verano del 56 cuando montados en una vieja camioneta que era propiedad de Luis “El de las sardinas” y que este dejó a mi padre para la ocasión, llegamos por primera vez a Los Pozos de Talero. Mi padre conducía el vehículo y junto a él viajaba mi madre con mi hermana Beni en su regazo. Atrás, en la caja de la camioneta y junto a un mas bien escaso mobiliario y enseres domésticos, íbamos mis abuelos Manuel y Benita; mi Tío/abuelo Julio Merino; mi Tía Lorenza, su esposa, y sus hijos, mis primos, Cristóbal, Margarita y Maruja; mi hermano Diego y yo. Un festivo día de campo nos acompañó a modo de bienvenida, en una alegre jornada en la que ni siquiera faltó la nota colorista de un helicóptero que a baja altura sobrevoló el lugar pasando un par de veces por encima nuestra. Sin duda que a la tripulación probablemente debió llamarle la atención tan festiva concentración. Tengo que decir que la labor de Juan Merino no solo se circunscribía a la puesta en marcha y cuidado de la moderna maquinaria de que estaban dotadas las instalaciones, sino que, por el contrario, y al ser mi padre persona polifacética, de lo que seguro podrán dar fe cuantas personas lo conocieron y trataron, abarcó desde el principio y en el más amplio sentido del termino, todas las labores de mantenimiento y conservación. Así pues ocurría que cuando se producían averías, o bien en el sistema de bombeo del agua, o bien en el tendido eléctrico, o bien en la conducción de agua hasta el Cerro de San Cristóbal, era mi padre quien procedía a su reparación. En un principio solo; ya cuando yo y mi hermano Diego estuvimos más grandes, le ayudábamos, y en otras ocasiones y cuando el caso lo precisaba, auxiliado por conocidos o amigos u operarios que ponía a su disposición el ayuntamiento. En este sentido tengo que hacer referencia a los hermanos Aldehuela, Cristóbal, ya fallecido, y su hermano Maximiano, a quienes en más de una ocasión y cuando yo era aún muy pequeño (contaba solo 6 años de edad cuando mi padre tomó posesión del puesto) recuerdo verles ayudar a mi padre. Los referidos hermanos Aldehuela eran los hijos de Andrés Aldehuela y de su esposa Paz, que junto con sus también dos hermanas; Matilde y Mari Paz habitaban en la que se conocía como casilla de Navarrete, el abogado que, como ya queda dicho tanto litigó con nuestro ayuntamiento. Hoy derribada, estuvo situada junto al borde mismo de la antigua N-IV, carretera general Madrid-Cádiz y a unos cien metros de Talero.

Como quiera que los tiempos eran de penuria y el salario la verdad no daba para mucho, mi padre, polifacético siempre, se vio en la necesidad de tener que pluriemplearse para poder mantener y sostener a la familia, que pronto fue numerosa con el nacimiento de mi hermana Maria y mis subsiguientes hermanos Juan y José.

Fue así  como  mis abuelos paternos y maternos echaron una mano para ayudar a mi padre, hasta que siendo algo más grandes mi hermano Diego, y yo, principalmente,  tuvimos que arrimar el hombro y contribuir también en la labor.

De esta manera fue como este que os habla, dedicó toda su adolescencia y buena parte de su juventud a llevar, yo solo, los Pozos de Talero. De un gran maestro, como fue mi querido y añorado padre, aprendí todo lo que era necesario saber sobre motores eléctricos, bombas de agua, instalaciones y tendidos de alta tensión, etc., etc. Siempre amparado y acompañado por mi padre, mientras él se compró un viejo coche americano, de la marca Studebaker y sacó la licencia de taxista; profesión que ejerció y simultáneo con su puesto de Guarda Encargado de los Pozos de Talero.

Al principio a pié, después en bicicleta y los dos últimos años en un coche que me compró mi padre por 3.500 ptas., marca Austin 10 del año 1939 y con el volante a la derecha. Por el camino de las Esperillas y Monteviejo, andando unas veces; o bien por el camino de los lobos, o cuando tenia más ganas de darle a la bicicleta, dando la vuelta por la carretera de Andujar y los llanos de Arrellano y el Conde, y no pocas veces también volviendo a Lopera en bicicleta por la cuesta peralta y la carretera de Villa del Río, durante muchos años los citados caminos me condujeron a los Pozos de Talero, lugar que se convirtió para mí en una especie de reino en el que mientras llevaba a cabo mi trabajo de la mejor manera que supe y pude, estudiaba; leía. Leía  mucho; escuchaba la radio en un viejo aparato de mis padres de lámparas de wolframio, de la marca philips, y en definitiva, me ilustraba cuanto podía. Y por la tarde noche, al regreso de mis quehaceres diarios, a dar clase con Don Francisco Valenzuela, con quien terminé el bachiller.

Son muchos y casi incontables los recuerdos que, como ya he dicho, guardo de aquellos años. De forma somera y para no aburrir a la audiencia, referiré algunos:

Para empezar diré que conocía a la perfección y palmo a palmo todo el territorio circundante en varios kilómetros a la redonda. Las Caserías o Cortijos, las gentes que los habitaban; los loperanos que a diario se desplazaban a la zona a trabajar en el campo, etc. Recuerdo con especial agrado, como en las tardes noches de verano acudían los caseros de las caserías circundantes, con sus proles correspondientes, a admirar talero iluminado con luz eléctrica, al tiempo que departían con mi familia que, gustosa los agasajaba con lo que podían, mientras que algún que otro chiquillo, admirado por la potencia lumínica de las bombillas, tiraba del pantalón de su padre al tiempo que le decían: “Papa, estos candiles si que alumbran”. Las fiestas que se organizaban entre las  jóvenes y los jóvenes de las caserías de la zona, que en animados grupos se visitaban unos a otros mientras cantaban y bailaban. Fiestas estas que tenían un especial sabor en las nochebuenas, en que los recorridos se hacían de noche, abrigados contra el frío en muchas ocasiones y a la luz de las linternas y de los carburos. Las matanzas, que puntualmente se hacían en todas las caserías y que congregaban asimismo a muchas personas de la vecindad, que además de ayudarse entre sí, convertían  el evento en un autentico acontecimiento lúdico-festivo. Calidos inviernos y frescos veranos; y digo bien, porque en los inviernos o bien encendía  la chimenea o bien ponía la estufa de resistencia eléctrica que caldeaba rápidamente el ambiente, y en verano con los baños que me daba en la alberca del abogado Navarrete y que hacía las delicias no solo mía sino de muchos de mis amigos y gente de Lopera que en la época del estío me visitaban  constantemente. Díganlo sino compañeros y amigos como Pepe Herrador Haro y su primo Pepe Haro Herrador; José Luis Cortes Cabra; Antonio Risoto Rojas; Antonio López Alcalá; Germán García Santiago y sus hermanos; Felipe Lara Guerrero; Francisco Cantero Lara; Antonio Padilla; Benito Vallejo Jiménez, y un largo etc. Buenos días de campo, apacibles siestas y alguna que otra correría protagonice con muchos de ellos. Presto siempre a escuchar la radio, pues gustaba siempre de estar bien informado en todos los sentidos, en muchas ocasiones sintonicé, en aquel viejo aparato philips, en cuyo cristal frontal aparecían infinidad de capitales europeas y americanas, emisoras extranjeras en onda corta: Radio Francia Libre en sus emisiones desde París para España e Iberoamerica; Radio España Independiente, estación de la Pirenaica, portavoz del partido comunista, en sus emisiones que mucho años después pudimos saber que hacía desde Praga y en las que en muchas ocasiones escuche la voz de la Pasionaria; La radio Vaticana en su emisión en español; además de la radio española. Me mantuve informadisimo por tal motivo de grandes acontecimientos de la época, como la muerte del Papa Juan XXIII; o el asesinato, ese mismo año, de Jhon Fizgeralt Kennedy, en Dallas el 22 de Noviembre de 1.963. Los discursos del generalísimo Franco; La guerra de los seis días en 1.967 y  la muerte en Bolivia, ese año, del Ché Guevara; los acontecimientos de París de Mayo del 68 y el asesinato en el verano de ese mismo año de Robert (Boby) Kennedy en el hotel Ambassador de Los Ángeles; la llegada en el verano del 69 del hombre a la Luna con el Apolo XI, etc., etc.,  etc. La carretera general era zona de distracción permanente y motivo de peregrinaje de mucha gente de Lopera que se desplazaba los domingos hasta allí, por el simple placer de ver pasar los coches.  Recuerdo especialmente la famosa comitiva que en el año 1.966 tuve la oportunidad de ver pasar dos veces al día, una por la mañana y otra por la tarde, del entonces Jefe del Estado y del Rey Hassan II de Marruecos, que invitado por el caudillo Franco se desplazaban por la mañana desde el Parador de la Arruzafa en Córdoba, lugar de residencia de ambos estadistas, hasta el Lugar Nuevo, en Sierra Morena, y vuelta por la tarde de nuevo a Córdoba, y así durante toda una semana en que el generalísimo tuvo de invitado al rey marroquí, cazando  en sierra morena. En aquella ocasión mucha gente de Lopera, conocedora del acontecimiento, entre otras cosas porque yo alerté a muchos, se desplazaban hasta la general por la tarde, con sus meriendas, para ver pasar tan regia comitiva. La Guardia Civil de todos los pueblos de los alrededores, apostados a unos cien metros de distancia uno de otro, cubrían carrera, y al paso de la comitiva, que la iniciaba un vehículo que algo mas adelantado que el resto y con potentes luces centelleantes encabezaba la marcha, paraban la circulación y presentaban armas. Son tantos y tantos los recuerdos almacenados, que habría para escribir todo  un libro. Conocí épocas de grandes lluvias y por tanto muy abundantes en agua, y otras de enormes sequías en las que apenas si se podía suministrar el agua que consumía el pueblo. El Invierno de 1962/1963 fue especialmente abundante en lluvias y como quiera se dio también una formidable cosecha de aceituna, no se daba abasto para suministrar el gran consumo de agua que se producía, con todos los molinos de aceite funcionando y especialmente la cooperativa. Ese invierno doblábamos el turno; es decir, que después de volver a casa para cenar, regresábamos a Talero para continuar durante toda la noche “sacando agua” para el pueblo. Los veranos del 66 y 67, creo recordar, fueron especialmente aciagos, pues debido, supongo, a cambios de frecuencia de la tensión eléctrica que nos suministraba la Sevillana, reventaban, literalmente, los trasformadores. Los Hnos. Martínez Cano de Andujar y su maestro Gabi, que vive y puede dar testimonio de ello, no terminaban de reparar uno cuando ya había reventado el que dejaban puesto en su lugar. En una de esas ocasiones reventó uno ante mí y creí que no salía vivo de la explosión. Se montó entonces un potente motor de Gasoil, pero aquello ya no era igual. Un ruido infernal hacía casi inhabitable la casa. Ni podía estudiar, ni mucho menos escuchar la radio. Menos mal que aquello fue circunstancial.

Como dato para la historia, diré también que siendo alcalde Don Eleuterio Risoto Carrasco, mandó a mi padre llevarse la gran piedra de mármol de color rosa que había en la puerta del ayuntamiento y conocida por el “echaero”, a los Pozos de Talero, donde mi padre la puso a modo de mesa sobre un rulo de granito de los antiguos molinos de aceite y la colocó entre las dos frondosas higueras que había a la puerta de la casa; sirviendo durante mucho tiempo para refrigerio y comidas de la mucha gente que visitaba el lugar. Dicha piedra de mármol es hoy, por cierto, el altar de la ermita de San Isidro. 

Se sucedieron años de sequía. La Caña la Orden” ya no era la misma. El agua escaseaba cada vez más, y así es como se empezó a racionar el agua en Lopera. Después yo me marché a la gran ciudad y mi hermano Juanito tomó el relevo. Siempre en contacto con Lopera, con mi familia y con Talero, supe que se montó un dispositivo para llevar agua a los sedientos pozos con una gran cuba que la llenaban y la transportaban desde el Saetal mi padre y el propietario del camión, Francisco Teruel, ya fallecido también, quiénes durante mucho tiempo estuvieron dando varios viajes todos los días, para poder paliar, lo que se conseguía a duras penas, la terrible consecuencia de tan prolongadas sequías. Talero fue languideciendo, y así fue como tras comenzar a suministrarse a la población de agua procedente del pantano del Quiebrajano, los Pozos de Talero fueron definitivamente clausurados a finales del año 1.975. Mi padre cambió su puesto de guarda y encargado por el de guardia municipal, en cuyo cargo permaneció hasta su fallecimiento en el año 1.989, a la edad de 65 años. A veces en mis sueños veo todavía aquella hermosa y bonita casa, rodeada de olivos, huertas y árboles frutales; la chimenea encendida; la mesa estufa con el aparato de radio en el centro; las penurias que pasábamos mi padre y yo y las personas que a veces nos acompañaban y ayudaban, recorriendo en los hoscos y  fríos días de invierno la línea eléctrica para reparar las averías y reponer los postes caídos al suelo; los guardas de la hermandad de labradores: Antonio “El Taranto”, Paquito “Niño”, Pedro Bueno Taravilla. Andrés Vallejo “El esquilaor” y Manuel De La Torre Barbosa, que tanta compañía me hicieron durante muchos años; la Guardia Civil, que patrullaba los campos a caballo y a cuyos animales daban de beber en Talero, con aquellos enormes capotes que llegaban hasta la cola de los equinos que montaban; los extranjeros (les llamábamos “los franceses”) que paraban al borde de la carretera con aquellas hermosas caravanas, para descansar y refrigerarse de sus largos viajes; los chiquillos de los cortijos que se admiraban ante la luz eléctrica que ellos no tenían en sus caserías; el abogado Navarrete, que siempre con semblante mas bien hosco, le veía pasar muchas tardes recorriendo su finca con aquel morrillo que le obligaba a caminar siempre mirando al suelo y que, a veces, cuando se percataba de mi presencia levantaba su vista hacía mi en un ejercicio en el que precisaba mover todo su cuerpo sacando buche, para decirme mirándome socarronamente por encima de la montura de sus gafas: “Niño, estudia, que si eres aplicado puedes llegar a ser hasta obispo”….. En fin, todo un bagaje que conforma una parte muy importante de mi vida, al tiempo que forma parte de una pequeña pagina de la historia de nuestro pueblo, de la que yo fui participe.

Hoy, Talero permanece, pero en ruinas. Es como si se resistiera a desaparecer. Parece ser que no ha interesado su recuperación ¡lastima! Los pozos siguen estando allí, llenos de agua. Yo los visito de vez en cuando y siempre que lo hago regreso entristecido. Allí sigue todo, pero señor ¡cuanta ruina!

Como alguien diría, parodiando al poeta:

 

Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora

ruina y soledad, mustia hondonada,

fueron en tiempos la Talero famosa.

 

 

“El Confesionario” de Lopera, un mini bar con mucha historia.

“El Confesionario” de Lopera, un mini bar con mucha historia.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficila de la Villa de Lopera

Hoy recordamos en cronistadelopera una pequeña estampa del mini bar “El Confesionario”. Corría el año 1959 cuando a instancias de los loperanos Francisco Santiago Gutiérrez “Paquillo el del banco” y José De la Torre Barbosa “El Cura” decidieron montar en pleno Paseo de Colón un pequeño kiosco que hizo de madera de tablex el carpintero en aquel entonces y más tarde trabajador de Banesto, Francisco Santiago Gutiérrez. El mismo tenía de 2 metros de alto, uno de ancho y 1,50 de largo y se ubicó junto a la antigua tómbola (hoy kiosco de Carrasquilla). En el mismo se servía la cerveza Damm (toda una novedad para Lopera donde sólo se bebía El Alcázar que representaba Paco Medina) de la que Francisco Santiago era el representante en Lopera. También ayudaba a servir en el bar el joven Márquez (hijo de Gregoria Hurtado). El kiosco pronto fue bautizado por el célebre Francisco Medina Bellido (Paco Medina) como “El Confesionario”, tanto por su forma semejante a un confesionario y además por estar atendido por José De la Torre Barbosa “El Cura”  (arriba publicamos foto). El Confesionario tuvo un par de veranos de vida y por el mismo pasaron muchos loperanos entre ellos  Francisco Gómez de Ramón de la Guía (Director de la oficina de Banesto en Lopera) el cual le decía al Cura, una cerveza y ¿que tienes hoy de penitencia?, a lo que le contestaba el Cura, unos mejillones o picaillo. Cierto día el bueno del Cura olvidó guardar los mejillones en una nevera que compraron y causó un “diarreazo” a todos los clientes. El bar tenía también unas mesas y sillas que alquilaron de un vecino de Villa del Río llamado Marín. Otra de las múltiples anécdotas ocurrió cuando llegaron a Lopera unos forasteros y le preguntaron a Paco Medina si se podía tomar en el pueblo cerveza Damm y le contestó en estos momentos El Confesionario está cerrado y el cura tampoco está, a lo que dijeron los señores pero esto es Lopera o el Vaticano.     

El Maestro Herrero, Rafael Hueso Artero y su Violín de chapa.

El Maestro Herrero, Rafael Hueso Artero y su Violín de chapa.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Un violín con mucha historia. Corría el año 1950 cuando el maestro herrero loperano Rafael Hueso Artero (Lopera 1907-Barcelona 1979) decidió realizar en su taller sito en la calle Jardines un violín con el que poder participar en las serenatas que cada noche se les daban a las jóvenes del pueblo. Pero aquel violín era un tanto especial ya que el material que utilizó para su confección fue la chapa que había en su taller. Fue todo un reto para este apasionado de la música, el poder hacer un instrumento con este material y que luego sonara bien. En la confección del mismo le ayudó su hijo Rafael Hueso Torres y con gran paciencia y una destreza asombrosa logró su objetivo de hacer un violín con chapa que fue la admiración de todos los loperanos. Para la elaboración del mismo utilizó la chapa  en el armazón central, también utilizó madera de nogal para el mástil y madera de encina para los terrojos. Le colocó sus cuerdas y el arco del violín lo hizo de una varilla de una sombrilla y los pelos de la cola de los caballos. Tras muchas horas de duro trabajo y empeño dio por finalizado el instrumento en su nuevo taller sito en la calle Sabariego.  En ese mismo verano llegó a participar en las serenatas de las jóvenes  loperanas con sus amigos Paco “El Churripi” que tocaba la guitarra, “El Artista” que tocaba la bandurria, “El Chato chaparro” que tocaba la flauta y Rafael Hueso “El Niño herrero” con su violín. También participó con otro grupo de loperanos entre los que se encontraban Juanito Ruedas y los Hermanos Pedro y José Morales. Es recordado así mismo su participación en la Fiesta del Vino que realizó las Bodegas Sotomayor en 1954, repartiendo vino por todas las calles de Lopera entre el sonido del violín de Rafael Hueso y otros instrumentos improvisados (canoas, ruciadores etc).  Fue todo un lujo tener en las serenatas un violín, que alguien lo tocara y además que tuviera un buen sonido. Fue la delicia de todas las jóvenes y menos jóvenes de Lopera. Pasó el tiempo y nuestro maestro también realizó una bandurria con una sartén, que sonaba muy bien. Con el paso del tiempo Rafael se marchó a Barcelona, pero siempre llevó consigo su violín, allí murió y allí se conserva en casa de uno de sus hijos este instrumento que marcó época en Lopera y que bien podría regresar al pueblo y poder formar parte de un futuro museo de artes populares, pues historia y buen sonido no le faltan.

En Colombia hay tres poblaciones que llevan por nombre Lopera: Lopera, Esperana Lopera y Cuchilla de Lopera

En Colombia hay tres poblaciones que llevan por nombre Lopera: Lopera, Esperana Lopera y Cuchilla de Lopera

Por José Luis Pantoja Vallejo-Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Sabíamos por referencias que además de nuestra querida Lopera,  existe en Andalucía,  un Lopera en la provincia de Granada (Comarca Guadix-Baza), un pico que también se llama Lopera (en el Parque natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama  en la provincia de Granada), y la Torre de Lopera en Utrera (Sevilla) y ahora recogemos las tres localidades que llevan por nombre Lopera en el estado de Antioquia (Colombia). La primera se llama Lopera, la segunda Esperana Lopera y la tercera Cuchilla de Lopera. También hay que resaltar que en Colombia hay muchas personas con el apellido de Lopera. Aqui reporducimos el mapa de situación de dos de las Lopera de Colombia, Lopera y Esperana Lopera.

Los Soportales de la Plaza del Ayuntamiento y la célebre Taberna del "Rincón de Pimpanito"

Los Soportales de la Plaza del Ayuntamiento y la célebre Taberna del "Rincón de Pimpanito"

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy nos asomamos a la ventana del tiempo para ver una instantánea de la Plaza del Ayuntamiento de Lopera del año 1941. En la misma podemos contemplar como se encontraban  los soportales levantados por la familia Sotomayor en 1930 y de los que tanto y tanto se habla y se hablará sobre su demolición que sin duda realzaría a nuestra joya más preciada: El Castillo Fortaleza de la Orden de Calatrava. Mientras esto ocurre nos quedamos con el recuerdo a una de las tabernas más célebres de Lopera, la que regentaba Francisco Acevedo Palomo, conocida como el “Rincón de Pimpanito”. En la foto podemos ver en el rincón de la derecha como se aprecia el eslogan de la taberna rotulado sobre su fachada y que decía así:

“Si quieres pasar un rato

con licores exquisitos

pasa y te tomas un chato

en casa de “Pimpanito”.

Colegios casi gemelos y hermanos en Lopera y Madrid

Colegios casi gemelos y hermanos en Lopera y Madrid

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy os presentamos en Cronista de Lopera un colegio que por sus aspectos arquitectónicos se puede considerar como casi gemelo y hermano de nuestro grupo escolar. Se trata del Colegio Jaime Vera que se encuentra justo en la calle Ávila, esquina Bravo Murillo de Madrid. Del mismo os puedo decir que se construyó al igual que nuestro Miguel de Cervantes durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1929) y que ambos edificios fueron diseñados y ejecutados por el mismo arquitecto D. Antonio Flores Urdapilleta, el cual estaba al frente del Departamento de Construcciones Escolares del Ministerio de Instrucción Pública. El edificio al igual que el nuestro es de una calidad extraordinaria. Las diferencias más notables entre ambos edificios son que el de Lopera sólo tiene dos alturas y el de Madrid cuenta con tres alturas y buhardilla. Pero si nos fijamos en ambas fotos veremos que los ladrillos, ventanas, cenefas y voladizos son idénticos. Como curiosidad en este colegio de Jaime Vera de Madrid se instruyó como alumno el conocido paisano linarense Raphael. Ahora después de más de 80 años siguen en pie y se mantienen en perfectas condiciones estos dos casi gemelos y hermanos de la educación.  

El Loperano Cristóbal Merino se libró del Servicio Militar tras pagar 2.500 Pesetas en el año 1874

El Loperano Cristóbal Merino se libró del Servicio Militar tras pagar 2.500 Pesetas en el año 1874

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy damos a conocer en Cronista de Lopera un documento muy curioso: el Título que se se entregó al soldado del Reeemplazo del año 1874, el loperano Cristóbal Merino el cual entregó a la Comisión Provincial de Jaén la cantidad de 2.500 de las antiguas pesetas (una fortuna que no estaba al alcance de todo el mundo) que se eximía de la suerte de hacer el Servicio Militar en el Reemplazo del año 1874.

¿Te acuerdas del Cartel de Abonad con Nitrato de Chile que había en Lopera en la fachada de Recambios Merino?

¿Te acuerdas del Cartel de Abonad con Nitrato de Chile que había en Lopera en la fachada de Recambios Merino?

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy desde Cronista de Lopera tendremos un recuerdo para un Cartel que fue todo un símbolo de la calle Humilladero y que nos acompañó durante varias décadas en la fachada de Recambios Merino. Su eslogan "Abonad con Nitrato de Chile" perdura aún en la retina de muchos loperanos. Siempre que voy de viaje a Andújar me trae muchos recuerdos el que aún se conserva en la esquina de la Calle Tercia. Realizados con azulejos esmaltados fue obra de un estudiante de arquitectura llamado Adolfo López-Durán. El Colegio Miguel de Cervantes, la ferretería de Julio Merino Alcalá "Recambios Merino" con el cartel de "Abonad con Nitrato de Chile", la panadería en la esquina de la calle Humilladero de Antonio Alcalá Girón "Chico el Panadero" junto a los tres eucaliptos que había donde hoy está el puesto de Paco "El Cantica" con los hierros de los depósitos del antiguo surtidor de gasolina del médico D. Vicente Rey formaban un triángulo mágico y una estampa muy entrañable de nuestra querida Lopera. Hoy ya sólo nos queda el viejo Grupo Escolar, Comercial Merino muy cambiado y el recuerdo de muchas vivencias con el sonido inconfundible de los cientos de pájaros que se posaban en las ramas de los eucaliptos que por estos días nos anunciaban cada mañana la primavera y el buen tiempo.

“Los Chopos” un bosque encantado de olivos en el término de Lopera.

“Los Chopos” un bosque encantado de olivos en el término de Lopera.

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Un bosque encantado con treinta y ocho olivos en el término de Lopera. En el pago denominado de “Los Algarrobos” junto al Camino de Jaén, emerge un olivar con treinta y ocho olivos, conocidos popularmente como "Los Chopos", de la variedad picual con más de 300 años que destacan, en relación con los de su alrededor fundamentalmente por la frondosidad de sus ramas y por sus troncos retorcidos que parecen haber sido sacados de una película de terror. Los más viejos del lugar aseguran el haber visto siempre a "Los chopos" con muy buenas cosechas de aceituna y se dice que fueron plantados por una mujer que apodaban en el pueblo como “la pantalona”. Dada la grandeza de este pago de 38 olivos, han sido muchos los ingenieros agrónomos, no sólo de Jaén, sino llegados hasta desde Granada los que se han interesado por estos ejemplares de olivos de la variedad picual e incluso han tomado muestras de los mismos y del terreno para hacer un estudio

Sabias que en Medellín hay un corresponsal y crítico taurino llamado Alberto Lopera "Loperita"

Sabias que en Medellín hay un corresponsal y crítico taurino llamado Alberto Lopera "Loperita"

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Alberto Lopera “Loperita” " Corresponsal taurino en  Medellín (Antioquia) Colombia. Desde 1968 hasta la actualidad Director Taurino de RCN (Radio Cadena Nacional) Narrador oficial de las corridas de toros. Director del programa semanal "Los Toros" .Director - Editor de la Revista de Toros LA MEJOR. Corresponsal taurino en Colombia de la cadena española COPE. Corresponsal taurino en Colombia del portal taurino MUNDOTORO  Además, colaborador esporádico de los periódicos EL COLOMBIANO de Medellín, EL OCCIDENTE de Cali, EL UNIVERSAL de Cartagena de Indias.  Autor para la Editorial Espasa - Calpe del libro COLOMBIA TIERRA DE TOROS , colección Tauromaquia y co-autor LOS TOROS DE COSSIO ,Tomo XII en lo referente a Colombia.

¿Sabias que hay en Perú un Dúo de Clavecinista y Flauta Dulce que tiene de nombre artístico Dúo Lopera?

¿Sabias que hay en Perú un Dúo de Clavecinista y Flauta Dulce que tiene de nombre artístico Dúo Lopera?

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy nos hacemos eco en cronistadelopera de una curiosidad relacionada con nuestro topónimo Lopera y es la existencia del Dúo Lopera, compuesto por dos peruanas que están pasenado el nombre de Lopera por toda sudamérica con sus conciertos. El Dúo Lopera está compuesto por las hermanas Pilar Lopera (Clavecinista) y Alejandra Lopera (Flautas Dulces) y está dedicado al repertorio para flauta y clavecín de los siglos XVII al XVIII. Formado en 1991, se ha presentado en los principales auditorios de Arequipa como el Instituto Cultural Peruano Alemán y la Pinacoteca del Monasterio de Santa Catalina, el Centro Cultural y Auditorio de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, el Instituto Cultural Peruano Norteamericano de Lima, el Complejo Cultural Dardo Rocha de la Plata, Argentina entre otros.

"El Rincón Taurino de Lopera" un lugar de encuentro para los amantes del mundo del toro

"El Rincón Taurino de Lopera" un lugar de encuentro para los amantes del mundo del toro

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Los amantes del mundo del toro están de enhorabuena. Desde hace unos días el loperano y amante del mundo del toro Mateo Ruiz Gil ha montado en su domicio particular una pequeña bodeguita que ha bautizado como "El Rincón Taurino de Lopera", donde este entrañable loperano puede presumir de tener una amplia colección de carteles taurinos dedicados por primerísimas espadas de las corridas de las ferias de Sevilla, Madrid, Córdoba, Linares, Porcuna, Lopera etc. y un amplia colección de objetos y fotografías  que distintos diestros le han dedicado como Espartaco, Enrique Ponce, Joselito, Morante de la Puebla, Finito de Córdoba, Javier Conde, El Juli, Pepe Luis Vazquez, Pepín Liria etc. Desde hoy el "Rincón Taurino de Lopera", es una cita ineludible para todo el amante de la tauromaquia, no sólo de Lopera, sino de cualquier punto de la geografía nacional.

El Cerro o Pico de Lopera de 1.485 metros de altitud en el Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

El Cerro o Pico de Lopera de 1.485 metros de altitud en el Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Hoy damos a conocer en Cronista de Lopera el Cerro Lopera (pincha aqui 1) con una altitud de 1.485 metros que se encuentra en el Parque natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama (provincia de Granada). Desde su cima se puede divisar incluso el mar mediterráneo. Asimismo hasta acceder a él se puede hacer senderismo a través del Sendero del Pico de Lopera, con una longitud de 2,5 kilómetros, una dificultad baja y una duración de ida de una hora. Una curiosidad más que damos a conocer desde está pagina. En el mismo parque se encuentra otro toponimo relacionado con nuestro pueblo, conocido como Prados de Lopera.