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José Luis Pantoja Vallejo

Encarnación Uceda Morales. Mujer trabajadora que se volcó con su familia

Encarnación Uceda Morales. Mujer trabajadora que se volcó con su familia

Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

El recuerdo vivo de Encarnación Uceda Morales sigue muy presente en sus familiares, amigos y vecinos de Lopera a pesar de que su fallecimiento tuvo lugar ya hace tres años. Encarnación murió a los 96 años en su casa sita en la popular calle del Paseo de Colón. Encarnación fue una mujer de gran vitalidad que dedicó su vida al cuidado de su marido y al cuidado de las dos hijas (Francisca y Faustina) fruto del primer matrimonio de su marido, a las cuales siempre consideró como hijas suyas propias. Fue la más pequeña de una familia de 5 hijos (Antonio, Carmen, Luisa y Gines), sus padres fueron Joaquín Uceda y Marina Morales. La Guerra Civil Española la pasó junto a su familia. En 1953 se casó con Manuel Castillo Cámara, que fue un gran colaborador en la recuperación de la historia de Lopera, pues de todo sabía y nada se le resistía y en particular también gracias él se pudieron recuperar las canciones del carnaval de la II Republica, las cuales a pesar de ser un hombre de aspecto serio las entonaba bastante bien. De soltera trabajó y duro en la confección de capachos para las bodegas, las cuales utilizaban para molturar la uva que se cosechaba en los pagos loperanos. También estuvo un tiempo sirviendo con la familia de Muñoz-Cobo en Madrid. Siempre que pudo  ayudó al sustento de la economía familiar trabajando en la campaña de la recolección de la aceituna en los pagos del “Caño”, “Carretera Madrid”, “Coamalo” y el “Cortijillo”. Sus ratos libres además de dedicárselos a su familia, también los empleaba en el rezo del Santo Rosario, en el cuidado de sus flores y en escuchar las novelas de la televisión. Fue una mujer de profundas raíces religiosas. Fue una mujer participativa dispuesta siempre a ayudar dentro de sus posibilidades a todo aquel que lo necesitaba y sobre todo muy trabajadora, cariñosa y generosa. Le gustaba que le visitaran sus 8 nietos y en especial su nieto Paco que a diario pasaba buenos ratos con sus abuelos Manuel y Encarnación y sus 3 bisnietos, a todos siempre los consideró como su fueran suyos y ellos le llamaban abuela. Su memoria permanecerá siempre viva en el recuerdo más íntimo de todos sus descendientes.

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