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El Cortijo como vivienda en el término municipal de Lopera.

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Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de Lopera


De casi un centenar de cortijos y caseríos habitados a principios del siglo XX, con un montante máximo de casi 400 habitantes en 1930, hemos pasado en la actualidad a una decena de ellos habitados, con poco más de una veintena de habitantes. Basta darse un paseo por cualquiera de los caminos y carreteras del término municipal de Lopera, para comprobar que son muchas las construcciones abandonadas y otras de las que sólo quedan algunos restos de su construcción tras ser saqueadas por desaprensivos, un hecho este lamentable, que si nadie lo remedia en poco tiempo todo será un cúmulo de cascotes entre el inmenso mar de olivares. De aquí se desprende, que el cortijo loperano tenga un futuro incierto y tendente a su desaparición, salvo en casos excepcionales. Quizás su salvación para los pocos que aún se mantienen en pie, pase por su reconversión y rehabilitación como reclamo de turismo de interior, si bien en la mayoría de los casos esto es una utopía, dado la situación lamentable en la que se encuentran y se necesitaría una gran inversión para su acondicionamiento.

1.- Emplazamiento y orientación del cortijo loperano.-

No existen unos condicionamientos rígidos sobre su emplazamiento, si bien es habitual que estos se sitúen en los puntos más altos de las lomas (Casería del Cerro Peralta, La Albariza etc.) dominando gran parte de sus tierras. Otro condicionante más importante es el que impone la necesidad de agua, de aquí que casi la totalidad de los caseríos y cortijos loperanos, cuenten con uno o varios pozos de agua en sus inmediaciones (Casería La Sociedad, Cortijo el Morrón etc.). Aunque la posición de la vivienda es algo aleatoria, son muchos los casos donde la vivienda aparece lo más centrada dentro de la finca y en otros se va a desplazar buscando la cercanía de alguna de las vías de comunicación (Granja Santa Teresa, Los Pinos, El Cortijo Almazán etc.). En cuanto a la orientación es variable, generalmente se afirma que deben de mirar hacia el Este para defenderse del frío en invierno y para protegerse de las lluvias que generalmente vienen del Oeste. Si bien, en nuestra Comarca de Andújar los inviernos no son demasiados rigurosos, de tal manera que esto, no influye demasiado a la hora de plantear la construcción de un cortijo.

2.- Organización externa e interna del cortijo loperano.

Externamente se tratan de viviendas de una gran simplicidad arquitectónica, donde predominan los conjuntos austeros con superficies planas y lisas. En el término municipal de Lopera se pueden encontrar caserías o cortijos de una planta (Casería de La Sociedad), con dos plantas (Casería del Confitero) o de tres plantas (Cortijo Borrego o Villa Concepción. En cuanto a las decoraciones, suelen reducirse a un azulejo con la imagen de un santo (San Rafael, San Sebastián etc.) en otros casos aparece reflejado el nombre del cortijo (Villa Concepción, Villa Alvear etc.) y en otros se resalta los zócalos y esquineros de piedra con pintura (Consuegra, Peralta etc.). En todos suele resaltar el blanco continuo de la cal, que viene alegrar la visión, escondiendo a veces la pobreza de algunas de sus construcciones. Un elemento que se repite en las portadas son la abundancia de ventanas, imprescindibles para defenderse del calor y suelen corresponder con la cocina u otros lugares de habitación. En cuanto la estructura interna, son muchos los cortijos en los que el núcleo principal es una casa de patio cerrado más o menos compleja a la que después se le han ido añadiendo una serie de construcciones independientes, destinadas a diversos usos: ganado, cocheras para maquinaria etc. Dentro de las dependencias, el lugar principal de habitación ha sido tradicionalmente la cocina, que era donde se "hacía la vida" por las noches, especialmente durante el invierno, cuando las temperaturas eran bajas y no era posible la estancia en el exterior, las mismas suele aparecer en el cuerpo delantero del cortijo (Borrego, Montaner etc.) teniendo un gran tamaño y de forma rectangular. Junto a la puerta se encontraba la cantarera de obra o de madera, con los recipientes para el agua. A continuación, adosados a todos los muros libres, aparecen poyos corridos para sentarse (también utilizados como improvisadas camas para los trabajadores, cuando el cortijo no disponía de habitaciones), delante de los cuales se colocaban largas mesas de madera para comer. Sobre los asientos a unos dos metros de altura, había clavadas sendas filas de estacas de palo a modo de percheros para colgar enseres de todo tipo. El muro del fondo es el lugar asignado al fogón, siempre bajo la inmensa campana de la chimenea, este era el lugar donde la casera cocinaba, aunque también había costumbre de utilizar paja en hornillos de forma cilíndrica construidos con ladrillo ( Casería El Confitero).
Otra dependencia era la cuadra para el ganado caballar (mulos, burros et.) que se situaban en los cuerpos laterales ( Casería de La Sociedad) o bien en la parte trasera (Caserío El Cambrón) y constituían largas naves corridas o compartimentadas por tabiques de poca altura y con gran cantidad de pesebres, éstos podían estar adosados a los muros y hechos de obra (Casería de La Sociedad) o bien exentos formando largas filas divididas en comedores en forma cuadrada (Casería El Confitero). En cuanto al pajar o granero, éste solía estar junto a las cuadras o bien en segundas plantas o sobre las habitaciones de los animales, a las que se accedía por una escalera en el interior de éstas.
Otras dependencias casi desaparecidas en la actualidad, eran las zahúrdas, donde se criaban uno o varios cerdos para el autoconsumo (Casa Morales) o los gallineros, ya que en todos los cortijos o caserías era normal la cría de gallinas y pavos para abastecer las necesidades de los inquilinos del cortijo (Casería de los Plateros) o el caso de un palomar, donde se criaban multitud de palomos ( Cortijo de Borrego). Otra dependencia que conservan algunos cortijos son los mulares y estercoleros, que eran lugares donde permanecía el estiércol hasta que era esparcido por los campos como abono. Por último una de las dependencias más interesantes que tenían los cortijos eran los molinos de aceite y lagares, los cuales están prácticamente desaparecidos y como testimonio de los mismos todavía se conservan sus esbeltas chimeneas (Hacienda el Saetal, Cortijo El Morrón, Ascobat, etc.)

3.- Materiales y Técnicas utilizadas en su construcción.-

Comenzaremos por los muros, que durante siglos han sido de tapial, realizado amasando y apisonando la tierra con un poco de cal para darle más consistencia. También se utilizaba el adobe procedente de los tejares de Arjonilla y Bailén, que servía para perfeccionar los huecos de las ventanas y puertas. Y por último la piedra procedente de Porcuna y Montoro que se utilizaba para zócalos y esquineros. En cuanto al enlucido de las paredes de ha pasado del yeso, al cemento y arena. Lo que si ha permanecido inalterable ha sido el uso reiterado de la cal, como una herencia de la cultura musulmana y a la adaptación del blanco a los fuertes calores estivales. En cuanto a las cubiertas, suelen ser a dos aguas, con vigas de madera, con una inclinación de 45 grados y recubiertas con teja árabe, el empuje lateral se contrarresta mediante grandes tirantas de hierro, por encima de las vigas lo más corriente era que se colocase una superficie de cañizo, formada por cañas atadas con cuerdas de esparto y compactadas mediante una lechada de yeso. A veces el cañizo quedaba a la vista, pero casi siempre se enlucía con yeso o escayola, quedando sobre todo en las viviendas con un techo raso. La pavimentación, suele ser de ladrillo macizo. En algunas caserías aún se conserva un pasillo central empedrado con chinas pequeñas, que era utilizado para que las bestias pudieran pasar por medio de la casería sin resbalar hasta llegar a la cuadra. También hay pavimentos de cemento y algunos enlosados con terrazo. Las puertas suelen ser de una o dos hojas, según las dimensiones del espacio a cerrar y suelen tener también grandes cerrojos de hierro y aldabones de seguridad en el interior. Por regla general se pintaban de verde.. Finalmente nos haremos eco de otros elementos que conservan algunos cortijos como los molinos de viento (Cortijo Mari Santa, Granja Mª Auxiliadora) y la veleta, tan importante en toda sociedad agraria, además de tener un cierto valor decorativo (Cortijo de San José). Y no podemos olvidarnos de algunas heráldicas que presidían la entrada principal de los cortijos (Hacienda del Saetal) que fueron expoliadas hace unos años por unos desaprensivos.

Viernes, 24 de Noviembre de 2006 17:38 Autor: José Luis Pantoja Vallejo. cronistadelopera #Cronista de Lopera. En tiempo pasado




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