Editadas por la Diputación Provincial de Jaén las Actas del XLI Congreso de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales (Jaén 2-3 y 4 de Octubre de 2015) , en el que se incluye en su II Tomo el trabajo LOS COLEGIOS Y ACADEMIAS PRIVADOS EN LA VILLA DE LOPERA EN EL SIGLO XX de José Luis Pantoja Vallejo, Cronista Oficial de la Villa de Lopera. Abajo reproducimos el trabajo al completo. | José Luis Pantoja Vallejo

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Editadas por la Diputación Provincial de Jaén las Actas del XLI Congreso de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales (Jaén 2-3 y 4 de Octubre de 2015) , en el que se incluye en su II Tomo el trabajo LOS COLEGIOS Y ACADEMIAS PRIVADOS EN LA VILLA DE LOPERA EN EL SIGLO XX de José Luis Pantoja Vallejo, Cronista Oficial de la Villa de Lopera. Abajo reproducimos el trabajo al completo.

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Por José Luis Pantoja Vallejo

Foto ampliada:  1

LOS COLEGIOS Y ACADEMIAS PRIVADOS EN LA VILLA DE LOPERA EN EL SIGLO XX     

Los inicios del siglo XX en materia de educación y enseñanza van a estar marcados en Lopera por una continuidad en cuanto a escuelas y profesores con respecto a finales del siglo XIX. Sin embargo, sí se opera un cambio sustancial en cuanto al número de alumnos que va en franco incremento, lo que sin duda va a perjudicar la calidad de la enseñanza, con una masificación que hace imposible a todas luces, que los resultados que pretende conseguir el magisterio, no lleguen a producirse en el mayor de los casos, a pesar de los desvelos del profesorado. En este marco van a proliferar varios colegios y academias privados en Lopera de los que vamos a tratar de manera pormenorizada en este trabajo que presentamos al XLI Congreso Nacional de Cronistas Oficiales a celebrar en Jaén.

  1. EL COLEGIO PRIVADO DE ENSEÑANZA PRIMARIA DE NIÑOS “PURÍSIMA CONCEPCIÓN”. 1907

El párroco de Lopera D. Manuel Casado Vallejo mandaba el día 11 de septiembre de 1906 una instancia al Rector de la Universidad de Granada en la que le solicitaba el abrir en Lopera un establecimiento de Primera Enseñanza no oficial según el Real Decreto de 1º de Julio de 1902. A esta instancia se acompañó de varios escritos avalando al párroco entre ellos el Director del Instituto General y Técnico de Jaén Gabriel Pancorbo,  alcalde  de Lopera Juan Rueda Valenzuela, el médico de Lopera Andrés Jiménez Ruiz y el Juez Municipal Domingo Dacosta Ortega.

Tras ver todo el expediente presentado por el citado párroco, el Rector de la Universidad de Granada resolvió aprobar el día 7 de Noviembre de 1907 la citada Escuela de Primera Enseñanza no oficial bajo el nombre de “Purísima Concepción” ubicada en el número 4 de la calle Echegaray de Lopera. El comunicado de la aprobación se remitió al alcalde de Lopera y este a su vez se lo comunicó a D. Manuel Casado.

El nuevo colegio se rigió por el siguiente Reglamento:

Colegio de la Purísima Concepción establecido en Lopera (Jaén) bajo la dirección del Presbítero D. Manuel Casado Vallejo.

Este colegio tiene por objeto la educación física, intelectual y moral de la juventud según los principios de la Religión Católica, para que los alumnos puedan un día llegar a ser hombres útiles a la Religión, a su familia y a la sociedad.

Dentro de las condiciones de admisión en el nuevo centro destacaban:

  1. Es indispensable para la admisión que los niños estén vacunados.
  2. Se admiten sólo 20 alumnos que han de ser externos y que tengan de 6 a 14 años de edad.
  3. Los niños serán presentados en el Colegio por sus padres o tutores.
  4. Todos los meses se mandará a los padres de los alumnos  un informe de la conducta y aplicación observada.
  5. El alumno que sin causa justificada faltase a la clase cuatro días al mes será expulsado de ella.

En cuanto a las horas de clase: este colegio tendrá dos clases diarias, una por la mañana y otra por la tarde. Las horas varían según las estaciones del año.

Respecto a las asignaturas que han de estudiar los alumnos eran las siguientes: Lectura, Escritura, Doctrina Cristiana, Gramática, Aritmética, Historia de España, Geografía, Geometría, Historia Sagrada, Urbanidad, Agricultura e Higiene.    

Por último se estipulaba una pensión que el alumno tendría que satisfacer mensualmente en función de las asignaturas que estudiara. El precio ínfimo era de 1,75 pesetas y el máximo de 2,50 pesetas y se realizarían por adelantado. A todos los niños que sepan escribir se les daría papel, pluma y tinta. Los libros son de cuenta de los alumnos.

Este Colegio tendrá clase todos los días del año a excepción de los domingos, días festivos. Semana Santa, Pascua de Navidad, día de S.M. y fiestas populares.

El colegio estaba ubicado en un solar de la calle Echegaray número 4 y contaba con unos servicios y una única sala de 6,50 metros de largo por 4,50 de ancho y 4,20 de alto.[1]

 

  1. COLEGIO PRIVADO DE ENSEÑANZA  “DON BOSCO” 1922

 Sobre este colegio sólo disponemos de unos datos muy parcos que se recogen en una reseña del Diario de Córdoba LA VOZ fechado el día 26 de noviembre de 1922, en la misma se nos revela que en Lopera había un 75 % de analfabetos y que la localidad contaba con 400 niños entre los 6 y 12 años y que sólo había dos escuelas públicas. Ante esta situación el loperano Rafael Partera García. Antiguo alumno de Colegio Salesiano D. Bosco de Córdoba,  montó en la villa de Lopera en junio de 1922 un colegio al que asistían en torno a 70 alumnos de 6 a 12 años. Dado el interés de la nota de prensa a continuación la reproducimos en su totalidad:

 DESDE LOPERA

“Pedagogía. Voy a ocuparme hoy del lamentable estado en que se encuentra este pueblo con relación a la instrucción primaria y temo que mi pluma al deslizarse por las  cuartillas no pueda ahogar el grito de protesta que de mis labios se escapa y tener que lanzar a la voz pública duros anatemas contra los culpables, que no son otros más que nuestros representantes en Cortes, a quienes no conocemos más que por el nombre que se nos dio en la lista oficial, los cuales sólo se ocupan de cobrar las dietas, importándoles un bledo que los pueblos de su distrito permanezcan en un estado tal de analfabetismo como el de este pueblo, que arroja un 75 % de analfabetos y es que ellos saben que mientras que el pueblo permanezca en este estado podrán continuar abrogándose una representación que solamente se las dio la voluntad de unos cuantos agradecidos.

            En este pueblo habrá una población infantil de unos 400 niños de 6 a 12 años de edad y como solamente hay dos escuelas públicas, a ellas acude un número superior de niños al que cada maestro puede educar, y como estas cosas no las sabe ni el Ministro ni el señor Director General de Primera Enseñanza, por eso solamente culpo a nuestros representantes en Cortes que no se ocupan de decirles a dichos señores, que en Lopera faltan más escuelas.

            Comprendiendo esta insuficiencia de la enseñanza, por parte de los poderes públicos, el antiguo alumno de Don Bosco de la escuela Salesiana Cordobesa, D. Rafael Partera García, hijo de esta localidad, desde primero de Junio se decidió dedicarse a la enseñanza y abrió un Colegio en el cual adquieren instrucción unos 70 niños con arreglo a las enseñanzas adquiridas por el ilustre profesor Don Bosco. También los educa eficazmente enseñándoles a hacer ejercicios de gimnasia sueca, y hay que ver lo que disfrutan los pequeñuelos con estas lecciones al aire libre a la vez que adquieren desarrollo sus pequeñas musculaturas.

            Ayer con motivo de celebrar su fiesta onomástica, reunió a los pequeños en el colegio y en una correcta formación los llevó a la iglesia parroquial, donde después de oír la Santa Misa dedicada al Arcángel San Rafael, regresaron al colegio, en donde el profesor obsequió a los pequeñuelos con un espléndido lunch, siendo indescriptible el júbilo y la alegría que irradiaba en el rostro de los pequeñuelos al verse tan espléndidamente obsequiados por su querido maestro.

            Desde las columnas de LA VOZ dedico al señor D. Rafael Partera mis más justas alabanzas por la obra meritoria que esta llevando a cabo en beneficio de la infancia de hoy, para que en el día de mañana puedan ser hombres útiles a la sociedad y le aliento a que persevere en su obra emprendida”.[2]

                       

                                   EL CORRESPONSAL 

  1. 3.      EL COLEGIO PRIVADO DE ENSEÑANZA DE NIÑAS POBRES “SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS”.

 

Las primeras noticias que disponemos sobre este colegio datan del día 17 de agosto de 1926[3] y corresponden al informe que del edificio y sus dependencias realizó el médico titular de Lopera D. Pedro Heredia Ruiz de Castañeda. En el informe destacó los siguientes apartados:

Condiciones Generales de las Clases

 Emplazamiento y alrededores: en la llamada calle Jesús, que es higiénica, como sus alrededores.

  1. Orientación del edificio: Norte-Sur
  2. Dimensiones de las escuelas: Son dos clases con tres metros, veinticinco centímetros de ancho, por nueve metros de largo y cuatro metros de altura.

Condiciones de las aulas

  1. Capacidad: Tiene 117 metros cúbicos cada clase.
  2. Ventilación: Tres ventanas cada clase de 1,30 X 0.80
  3. Iluminación: Una por la calle y otra por el jardín.
  4. Calefacción: No existe por hoy ninguna
  5. Muros y Paredes: Buenos muros de 0,55 centímetros de espesor.

Dependencias complementarias.

  1. Retretes: Tiene dos con inodoros higiénicos.
  2. Patios o Jardines: Tiene un jardín que mide 20 metros cuadrados y un patio donde están los retretes.
  3. Dependencias accesorias: Una habitación para el uso de las niñas.

Mobiliario Escolar.

  1. Mesas y asientos: En conformidad con las leyes vigentes relativas a la primera enseñanza.
  2. Libros: los indicados para Primera Enseñanza

Juicio General del Establecimiento.

            Por todo lo expuesto podemos decir que estas escuelas reúnen buenas condiciones higiénicas y que las alumnas podrán estar la horas de clase en buenas condiciones fisiológicas. Fdo. D. Pedro Heredia Ruiz de Castañeda.

El día 2 de Noviembre de 1926 la Madre General de la Congregación Religiosa titulada “Compañía de la Cruz de Sevilla” Sor Ángela de la Cruz Guerrero remitía al Director General de Primera Enseñanza una instancia en la que le solicitaba que le concediera la autorización para legalizar el Colegio gratuito de Primera Enseñanza No Oficial que la congregación iba a inaugurar en breve en la villa de Lopera (Jaén) calle Jesús con el título de Sagrado Corazón. A la instancia se le acompañaba de todos los documentos que se exigían en la Real Orden de 1º de Julio de 1902.

El mismo día 26 de noviembre de 1926 la Madre General Sor Ángela de la Cruz Guerrero daba el nombramiento para desempeñar el cargo de Maestras en el Colegio Gratuito de Primera Enseñanza de Lopera a las religiosas Pilar López Trigo (en religión Sor María del Socorro de la Cruz) y a Josefa Manota Tamayo (en religión Sor María Santa Inés de la Cruz).

El alcalde de Lopera Juan A. Rueda Carrillo dio el visto favorable a la petición de la Hermana General de abrir en Lopera un Colegio gratuito el 17 de Enero de 1927, toda vez como indica el alcalde en su escrito “que examinados cuantos datos obran en esta en esta alcaldía, así como los particulares obtenidos y comprobados por mi autoridad, resulta ser meritísima la conducta que han observado y observan las Hermanas de la Compañía de la Cruz Pilar López Trigo (en religión Sor María del Socorro de la Cruz) y a Josefa Manota Tamayo (en religión Sor María Santa Inés de la Cruz) vecinas de esta villa y domiciliadas hace 8 meses en la calle de San Sebastián y entre los beneficios que reparte su santo Instituto de visitar a los enfermos, socorrer a los necesitados etc. entra el dar enseñanza gratuita a la clase humilde, pero obrando con rectitud, no quieren dichas hermanas dar principio a su enseñanza hasta no recibir la debida autorización y por lo tanto como su enseñanza no se opone a las Ordenanzas Municipales en cuanto a las condiciones de salubridad, seguridad e higiene del edificio, no habrá inconveniente en que se le conceda la legalización para abrir sus clases que tanto desea esta villa, para recibir su cristiana y moral educación”.

Por su parte la Directora General de Primera Enseñanza María del Sagrario Carrascosa tras examinar la instancia presentada por la Hermana General  Sor Ángela de la Cruz Guerrero el día 29 de Enero de 1927, dio el visto bueno para que se le otorgara a la Congregación Religiosa de la Compañía de Jesús la apertura del colegio del Sagrado Corazón de Jesús en Lopera.  

            El 7 de febrero de 1927 el Director General de Primera Enseñanza en su sección central remitía todo el expediente instruido a petición de Sor Ángela de la Cruz Guerrero en petición de permiso para el legal funcionamiento de un Colegio de Primera Enseñas Privado en la Villa de Lopera, al Rector de la Universidad de Granada, el cual tras examinarlo y encontrándolo ajustado a las disposiciones vigentes y completada su documentación el Rectorado en uso de la autorización concedida por la Superioridad tuvo a bien prestar su aprobación al funcionamiento del Colegio Privado de niñas pobres establecido en Lopera con el título de “Sagrado Corazón de Jesús” el día 8 de Mayo de 1927.

 

REGLAMENTO PARA LAS ESCUELAS QUE SOSTIENEN Y DIRIGEN LAS HERMANAS DE LA CRUZ

            Nuestras escuelas como dedicadas a la clase más humilde de la sociedad, serán elementales y enteramente gratuitas. El sistema de enseñanza es mixto basado sobre el simultáneo de D. Joaquín de Avendaño.

Siendo el final principal que nos proponemos, la educación religiosa y moral de las niñas pobres, las Hermanas Maestras pondrán un especialísimo cuidado en la enseñanza de la Doctrina Cristiana, fuente única de toda moral y elemento educativo de incalculable trascendencia. Darán, por tanto, la primacía a las asignaturas de Religión y Moral, sin descuidar por esto, las que como la Lectura, Escritura y Labores, revisten verdadera importancia para formar mujeres útiles a la sociedad.

             Teniendo en cuenta que el trabajo es, después de la Religión, el más firme sostén de la virtud, sobre todo para las jóvenes de clase humilde, las Maestras se esforzarán  por inspirar a sus alumnas, un grande amor al trabajo, enseñándoles con esmero el arte de coser, que es el más genuinamente propio de la mujer, y no permitiéndoles labores de adorno, sino como incentivo y premio, para hacerles agradable tan importante, cuanto dificilísima y mal estimada parte de la enseñanza.

Para la de la Gramática y Aritmética, prescindirán de los libros de texto, que suplirán con sencillas definiciones, explicaciones razonadas y ejercicios prácticos, adecuados a las necesidades y aptitudes de sus discípulas.

En atención a la pobreza de éstas, las Maestras les facilitarán los libros que juzguen necesarios para la Lectura, eligiéndolos con sumo esmero entre sus similares, al objeto que sean, no sólo morales, sino educativos e instructivos.

Con el fin de que los premios y castigos puedan ser regulados por la más estricta justicia y sirvan, por lo tanto, de verdadero estímulo para el adelantamiento moral y material de las niñas, las Maestras anotarán diariamente la asistencia, aplicación y conducta de sus alumnas; y con arreglo a estas notas, les distribuirán los vales o billetes de mérito a que se hayan hecho acreedoras. Dichos vales serán la norma más segura para una acertada distribución de premios, puesto que representan el resultado práctico de una clasificación, tan exacta como imparcial, ellos darán opción para los puestos más honoríficos, y en la distribución trimestral de premios, serán como una especie de papel moneda, con el que las niñas podrán comprar los objetos que deseen, empezando a elegir por riguroso turno, las que hayan obtenido mayor número de vales, durante el curso.

Los castigos consistirán principalmente, en la privación o multa de vales, y cuando estos y otros análogos que pueden emplearse, no den resultado alguno, por ser la niña refractaria a éste género de educación, se la expulsará del colegio, para que con su mal ejemplo no perjudique a las demás. Los castigos penales o aflictivos, están terminantemente prohibidos en nuestras escuelas, por considerarlos, no sólo inútiles, sino contraproducentes.

Como el fin de nuestras escuelas, es más moralizador que pedagógico, en el sentido que actualmente se da a esta palabra, no tendremos exámenes públicos; pues que interrumpirían nuestro sistema de enseñanza y el especial de premios, porque nos regimos y sobre todo, porque tampoco dicen con el espíritu de nuestro instituto.  

Las horas de clase serán a tenor de las que rijan en la localidad, siempre que estas no bajen de seis, sin incluir en ellas, el tiempo destinado al descanso y a los ejercicios preliminares.

En la distribución del tiempo y del trabajo, se tendrá en cuenta la importancia, utilidad y dificultad de las materias, para asignar a cada ejercicio el tiempo conveniente.

El cuadro de las asignaturas que enseñamos en nuestras escuelas, es tan sumamente modesto, que no merece consignarse, y está además incluido en el mismo Reglamento: esto no obstante por respeto a la autoridad que así lo exige, lo trascribimos a continuación, aún a riesgo de que pueda parecer algo extraño, por no estar colocadas las asignaturas en el orden corriente, sino por su importancia moral y sociológica.

Nota 1. En el tiempo canicular se darán vacaciones en nuestros colegios, por lo menos en el mes de agosto.

Nota 2. No se admitirán en nuestras clases niñas que no estén vacunadas o que padezcan enfermedad contagiosa moral o física, que pueda perjudicar a las demás alumnas.

 

 

Fdo. La Madre General

                                                           Sor Ángela de la Cruz Guerrero.  

Cuadro de Asignaturas

           

El colegio “Sagrado Corazón de Jesús” estableció un cuadro de  asignaturas que la Madre General Sor Ángela de la Cruz Guerreo dividió en tres categorías:

  1. 1.                               De suma trascendencia: Religión y Moral, Labores de utilidad.
  2. 2.                               Importantes: Lectura y Escritura.
  3. 3.                               Complementarias: Gramática, Aritmética, Urbanidad, Higiene y Economía e Historia Patria.

Para la lectura se recogían los siguientes libros:

  1. La Buena Juanita de S. Calleja.
  2. Instructor de párvulos de S. Calleja
  3. Catecismo Histórico de Fleuri.
  4. Cuentos Morales de D. Vidal
  5. Santo Evangelio de Cerradillos
  6. Manuscrito 1º de Flores
  7. Manuscrito 2º Geografía de C. Fernández
  8. Fabulas ascéticas
  9. Catecismo explicado de S. Mazo.

Libros para estudio

  1. Doctrina de Ripalda.
  2. Historia Sagrada de Fleuri
  3. Historia Sagrada Lámina de S. Calleja
  4. Gramática de E. Solana
  5. Aritmética de E. Solana
  6. Urbanidad de Calleja
  7. Higiene y economía de Calleja
  8. Historia Patria de Calleja[4]

Las instalaciones del Colegio Sagrado Corazón de Jesús

             El Colegio se distribuía en un plano realizado por el loperano Bienvenido Melero y contaba con plataforma con esa y silla para la Maestra, bancos alrededor del local para las niñas, tableros giratorios para las escrituras, bancos pequeños para las instructoras, Historia Sagrada en láminas, Máximas Morales, Mapa de España, Dos encerados, una colección de carteles y 18 pizarras pequeñas[5]. 

La fundación del convento de Santa Teresa de Jesús de las  Hermanas de la Cruz el 3 de mayo de 1927, trajo consigo la creación en Lopera de un nuevo centro de enseñanza regentado por las mismas, que se unió a la oferta pública existente en el convento-hospital de San Juan de Dios y en las casas de las maestras.

Gracias al libro «La sierva de Dios Sor Ángela de la Cruz. Fundadora y primera Superiora General de la Compañía de Hermanas de la Cruz de Sevilla» (1934: 370-371), conocemos algunos pormenores sobre el fundador y funcionamiento de este convento creado en Lopera:

«Se inauguró el 3 de mayo, fiesta de la Santa Cruz, tan celebrada en nuestra Compañia. Las Hermanas sintieron mucho que no asistiera a ella nuestra Madre, pero las acompañaron en aquella solemnidad varias de las más caracterizadas de la Casa-Matriz y de la próxima de Arjona, asistiendo también el señor cura párroco de esta población, que les predicó en la función principal.

            De momento empezó a funcionar con 4 Hermanas, que ha sido preciso aumentar hasta 7, dedicadas a los pobres y enfermos, teniendo además un numeroso y bien organizado colegio de niñas y adultos. También ha sido muy provechosa la actuación de las Hermanas en la clase dominical, donde explican la doctrina cristiana y preparan para recibir los Santos Sacramentos, consiguiendo que hagan su Primera Comunión muchos jóvenes de uno y otro sexo, que por ignorancia y descuido no la hicieron en su más tierna edad.

            Es fundador de la casa el señor D. Vicente Orti, como ejecutor testamentario de una su hermana difunta, que dejó la cantidad necesaria para esta modesta fundación. Se puso bajo la protección de la gran Santa española, Santa Teresa de Jesús».

Una vez instaladas en el convento  de Santa Teresa de Jesús, las cuatro Hermanas de la Cruz, fundadoras del mismo, Hermana Aurora (Superiora), las Hermanas Santa Inés, Socorro y San Isidro, decidieron, además de atender a los enfermos, montar una 1ª clase para niñas mayores, al frente de la cual estuvo la Hermana Socorro. Más adelante deciden abrir una nueva clase para niñas pequeñas, que tuvo al frente a la Hermana Santa Inés. Ambas clases estaban en una misma aula, pero separadas entre sí. Por la noches también daban clases de analfabetismo a personas mayores, a las que instruían en lectura y escritura.

Con estas dos clases se va a seguir durante un tiempo, hasta la llegada de nuevas Hermanas, con lo que se aumentó tanto la asistencia a los enfermos, como el número de niñas que asistían al colegio. Según algunas alumnas de las primeras generaciones de niñas que asistieron a las clases en el Colegio «Sagrado Corazón de Jesús», ya fallecidas (Patrocinio Gómez, Benita Alcalá, Paca Moreno, Carmen Valenzuela, Paca y Angustias Alcalá), un día normal de clase transcurría de la siguiente manera:

«Por la mañana se rezaba el ángelus y la copla de entrada, a continuación se daba Doctrina, Urbanidad, Historia, Láminas, Gramática y Aritmética, Sistema métrico, etc. Las tardes se dedicaban a labores de coser, bordar, etc., y se aprendían algunas canciones como la que a continuación hemos podido recuperar, gracias a la gentileza de estas loperanas. Dice así:

 

            A la batalla vamos,

            niñas tener valor

            antes perder la vida

            que ofender al Señor.

            Fuera, fuera protestantes

            fuera, fuera de nuestra nación,

            que queremos ser amantes

            del Sagrado Corazón.

            ¡Viva Dios, que nunca muere,

            y la santa religión,

            y las Hermanas de la Cruz,

            que nos dan la educación!.»

 

            Con el transcurso de los años fueron llegando nuevas Hermanas al convento y se ampliaron el número de clases del colegio. La llegada de la contienda civil trajo consigo el cierre del Colegio «Sagrado Corazón de Jesús». Las Hermanas de la Cruz se ausentaron del pueblo durante dos días, que estuvieron refugiadas en el Cortijo de Inés Coronado. Pronto volvieron a Lopera y a su querido convento, realizando una gran labor social, pues convirtieron las aulas del colegio en un hospital militar improvisado y con la ayuda de algunas loperanas llegaron a cuidar de muchos de los heridos del Frente de Lopera.[6]

El Colegio Privado “SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS” tras la Guerra Civil.

El colegio privado “Sagrado Corazón de Jesús” pasa por buenos momentos tras la contienda civil. El régimen potencia todo tipo de iniciativas de la Iglesia y permite que ésta pueda maniobrar en sus centros educativos de forma independiente. Como se dijo en el Capítulo III, se trata de un centro exclusivo de niñas, al que padres y madres enviaban a sus hijos, no porque en él se impartiera una enseñanza de calidad, sino porque las monjas conseguían de sus discípulas ese “modico” e impronta que da la enseñanza religiosa, siempre tan cerca del espíritu conservador y tan distante de planteamientos innovadores. Lo cierto es que el centro instruye a cientos y cientos de loperanas, algunas de las cuales han llegado a cursar estudios universitarios, mientras que otras descubrieron su vocación de monjas. En este último grupo podemos citar a Mª Alférez, Pepa Uceda, Rafaela Cobo, Beatriz Bellido, Carlota Gallo, Carmelita Palomo, Juana Casado, Bartola Alcalá y Luisa Bruna.

El centro en sí sufre diversas reformas y remodelaciones para adaptarlo a las exigencias de una matrícula alta de niñas, aunque, en esencia, se mantiene la estructura de tres aulas, en principio, dos dentro y una en el patio, y, más tarde, cuando se realiza la obra de los patios y la pista de baloncesto, se traslada al patio donde se construyen las aulas en dos plantas. Pero esto será al final de este periodo, cuando se comienza a implantar la LGE.

Tras la guerra civil, el colegio vuelve a su marcha normal de la mano de tres monjas: Hermana Coronación, Hermana Santa Fe y Hermana Mª de la Purísima, estas dos últimas dedicadas a las niñas mayores. Las clases se organizaban en torno a la mesa de la monja, que estaba sobre una gran tarima para dominar mejor la clase y para imponer respeto entre el alumnado. Al principio existen sólo dos secciones -en 1963 se amplían a tres- en las que se agrupaban niñas de todas las edades. Desconocemos la preparación de las monjas, aunque nos inclinamos en pensar que no poseían titulación de magisterio alguna.

En años de la postguerra destacan, entre otras, las Hermanas Aura, Santa Inés, Socorro, Teresita del Niño Jesús, Iniesta, Mª Amalia y San Rafael. A continuación recogemos algunas de las Monjas que pertenecieron y fueron partícipes del   Colegio “Sagrado Corazón de Jesús”:

Dolores Martos Rubio                              1930

Dolores Rodríguez Gutiérrez                    1930

Josefa Martínez Tamayo                           1930

Josefa Romero García                               1930

María Vázquez Barcena                            1930

Trinidad García Marcos                             1930

Hermana Sor Mª Rafaela de la Cruz          1949

Hermana San Isidro                                    Bordadora de la clase

Hermana María del Refugio                       Pianista

Hermana María de la Aurora                      Supervisora

Hermana Celia

Hermana Constanza

Hermana Corazón Eucarístico

Hermana Coronación

Hermana Iniesta

Hermana Mª Socorro

Hermana María de Borja

Hermana María de la Antigua

Hermana María de la Purísima

Hermana María Engracia

Hermana Mediadora

Hermana Miriam

Hermana Providencia

Hermana Modesta

Hermana San Rafael

Hermana San Ramón

Hermana Santa Fe

Hermana Santa Inés

Hermana Serafina

Hermana Teresita del Niño Jesús

Hermana Yolanda

Dentro de los textos utilizados, al típico Catón se unieron las clásicas enciclopedias de primer, segundo  y tercer grado, junto con textos como Hemos visto al Señor y diversos de Gramática, Aritmética, Biblia Infantil, Geometría, Geografía e Historia, y la Religión.

Tratándose de un colegio de niñas, las tardes eran dedicadas a las labores, costura, calados, bordados en tul, a las clases de urbanidad católica y lógicamente, al rezo del rosario en la ermita anexa al convento. También se solían inculcar en las niñas hábitos de limpieza e higiene, para lo que se hacían turnos voluntarios para dejar las clases limpias y recogidas.

Una de las hermanas más polifacéticas que pasaron por el convento fue la hermana Corazón Eucarístico, que era una excelente pianista. Ella se encargó de formar una auténtica escuela de canto y música.

Como hemos comentado anteriormente, algunas de las alumnas salidas de las aulas de este centro han cursado estudios universitarios. En casi todos los caso se trata de Magisterio, como Pilar y Conchi Bellido, Ana Coca, María Luisa y Mª Josefa García, Mari-Chon y Anita Melero, Marisa Casado, Ana Valenzuela o Mari Carmen Pérez, por citar sólo algunas.

El colegio tenía un servicio de comedor, que favorecía la permanencia de las niñas en el centro durante todo el día, al igual que el colegio público[7].

      4. LAS ACADEMIAS DE ENSEÑANZA

Resulta difícil delimitar con claridad el número de academias existentes en este periodo, dado que en muchos casos se denomina popularmente academia a todas las clases particulares que dan los maestros, sean funcionarios, parados o estudiantes de magisterio. Es más, tras la guerra encontramos a auténticos aprendices de maestros, casi sin estudios primarios, dando en su sus mismas casas clases de lectura, escritura y cálculo. A ellos no haremos mención, más por no hacer la lista interminable por otra razón.

A inicios del siglo XX funciona en Lopera una academia, que regentaba el ex-seminarista Carlos Barberán, en la cual se instruía en Latín a un número pequeño de alumnos.

En 1944 se crea la primera academia de enseñanza, fundada por Pedro Palop Fuentes, que fuera catedrático de Lengua e hijo de Matilde Fuentes. El director se llama Rafael Fernández Luque y es el director de la academia, a la que acuden informalmente bachilleres y otros maestros a ayudarle en su tarea. Esta academia que no tenía nombre conocido se encontraba situada en la Plaza Bernabé Cobo (casa del sacristán) y, posteriormente, en la calle Feria o Alfonso Orti nº 5. Las clases eran de pago y cada niño aportaba la cantidad de 60 ptas. al mes, que supone una cifra prohibitiva para la mayoría de las familias loperanas, si tenemos en cuenta que el alquiler de una casa en aquellos tiempos era de 30 ptas. También existía la fórmula de pagar sólo los días que el niño iba a clase, pero esto provocaba que el rendimiento en  las mismas fuera mínimo.

En los años 1943-1945 el maestro y funcionario del ayuntamiento, Antonio Melero Campos, dio clases particulares en su casa, sito en el número 8 de las antiguas casas de maestros.

Hacia 1953 aparecen dos nuevas academias. La primera la formaron Luis Gámiz Pasadas, Juan García Priego y D. Manuel Galán, coadjutor de nuestra parroquia. Se denominó Academia de Santo Tomás de Aquino. Una vez trasladados Manuel Galán a Cazalilla como párroco, ocupó su lugar como maestro de Latín, Religión y Lengua el también párroco D. Miguel Luque Pardo. En 1951 se incorporó a esta academia Adolfo Ortega Mazuecos y un año después Francisco Sánchez Martínez, nuevo director del colegio público. Al trasladarse en 1964 a Guadalajara Francisco Sánchez, ocupó su puesto Francisco Valenzuela Haro Jiménez, los cuales pasaron a prestar sus servicios en la academia. En 1968 se unió a éstos, Cayetano Gutiérrez Gracia, maestro del colegio público.

La segunda academia se conoció por el nombre de Academia de Dñª Rosa y fue creada por Rosa Mª Santiago Velasco, teresiana, que ejerció de sustitución en la Escuela Graduada de niñas en 1956.

En 1954 entró a formar parte de esta academia Alfonso Cruz Carmona, quien se ausentó en marzo de 1955 por incorporarse al servicio militar, incorporándose de nuevo en el año 1956.  Ese mismo año también este mismo maestro presta sus servicios en la Academia de Santo Tomás de Aquino, en sustitución del párroco D. Miguel Luque Pardo. Esta academia desapareció en 1958, año en el que Rosa Santiago marcha a Córdoba.

Los alumnos de ambas academias iban a examinarse por libre al Instituto de Córdoba, después lo hicieron en el instituto de Baeza y, fundado el Instituto de Bachillerato de Andújar “Nuestra Señora de la Cabeza”, todos fueron a éste.

Como datos más significativos del profesado cabe destacar las enseñanzas que impartían.

  • Rosa Mª Santiago: Ciencias.
  • Alfonso Cruz Carmona: Latín, Griego, Lengua, Religión, Literatura y Música.
  • Luis Gámiz: Matemáticas (cursos superiores), Ciencias e Historia.
  • Juan García: Matemáticas (cursos inferiores), Francés, Ingreso. Su esposa Dñª Rosario impartía clases de Hogar.
  • Adolfo Ortega: Historia, Ciencias Naturales y Dibujo.
  • Francisco Sánchez: Matemáticas superiores, Ciencias, Francés e Historia.
  • Manuel Gutiérrez: Francés, Matemáticas y Dibujo.
  • Manuel Gascón: Literatura, Ingreso y Física y Química.
  • Francisco Valenzuela: Matemáticas Superiores y Ciencias.
  • Francisco Haro: Matemáticas y Francés.
  • Cayetano Gutiérrez: Matemáticas de 3º de Bachiller, Geografía e Historia, Trabajos Manuales, Formación del espíritu nacional.

La Academia de Santo Tomás de Aquino pasó a denominarse Academia de San Fernando a partir de los años 60.

            Creado en 1970 en Porcuna el Instituto de Bachillerato “Nuestra Señora de Alharilla”, dependiente del Instituto de Andújar, los alumnos comenzaron a asistir de forma oficial al mismo trasladándose al pueblo vecino en autocar, motivo por el cual, dejó de tener sentido el estudio en academias y la Academia de San Fernando desapareció.

Entre los años 1954 a 1960, Francisco Valenzuela Haro también dio clases particulares. Es justo reconocer aquí la labor desarrollada a lo largo de este tiempo la preparación de futuros maestros y guardia civiles.

También en estos años, el párroco D. Manuel Casado Vallejo daba clases en una especie de academia improvisada en su casa de la calle Daoiz y Velarde, preparando alumnos para el Bachillerato. D. Joaquín Parras González daba charlas preparatorias a los “quintos” que se incorporaban a filas[8].

                                                                       José Luis Pantoja Vallejo

                                                  Cronista Oficial de la Villa de Lopera

 

 



[1] Archivo Universitario de la Universidad de Granada. Expediente de aprobación del Colegio Privado Purísima Concepción de Lopera (1906). Caja 01037/010  

[2] Diario LA VOZ. Córdoba  26 de noviembre de 1922

[3] Archivo Universitario de la Universidad de Granada. Expediente de aprobación del Colegio Privado Sagrado Corazón de Jesús de Lopera (1926-27). Caja 08277/013

[4] Ibidem

[5] Ibidem

[6] PANTOJA VALLEJO, A. y J. L. (1998) Doscientos cincuenta años de magisterio en Lopera (1748-1998). Graficas Cano. Lopera

[7] Ibidem

[8] Ibidem


Miércoles, 21 de Septiembre de 2016 10:10 Autor: José Luis Pantoja Vallejo. cronistadelopera #Cronista de Lopera. Educación en Lopera




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