APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA FÁBRICA DE GASEOSAS “MIS NIÑAS” DE JERÓNIMO RELAÑO GONZÁLEZ. (1944-1968). | José Luis Pantoja Vallejo

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APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA FÁBRICA DE GASEOSAS “MIS NIÑAS” DE JERÓNIMO RELAÑO GONZÁLEZ. (1944-1968).

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Carmen Relaño vendiendo gaseosas en la Calle del Pilar junto a la Familia Quero. Año 1964

Por José Luis Pantoja Vallejo

Foto ampliada: 1

A lo largo del pasado siglo XX llegaron a funcionar en Lopera varias fábricas de sifones y gaseosas. La primera de ellas fue la de Valencuela y Moreno, si bien desconocemos su ubicación y tiempo de funcionamiento. En el año 1926 comenzaron a funcionar la de Francisco Bellido González[1] en la calle Jardines y la más conocida la de Antonio Peña Coba en la Plaza, no en vano estuvo en funcionamiento hasta los años 70. Entre 1929 y 1932 habría que destacar la de Lorenzo Casado Martínez, que nos inclinamos en pensar que era la misma de Francisco Bellido González, pues estuvo ubicada en el mismo domicilio de la calle Jardines. A partir del año 1933 y durante un año más aparece en los listados de Contribución Industrial del Archivo Municipal de Lopera otra nueva fábrica de gaseosas que regentó Francisco Martínez Alcalá y que estuvo ubicada en la calle Francisco Ferrer[2]. Tras la guerra siguió funcionando la Fábrica de Gaseosas de Antonio Peña Coba, ahora ubicada en la calle San Diego y otra fábrica que regentaba Antonio Aguilera Comino en la calle San Sebastián. Esta última fue traspasada en el año 1959 a Jerónimo Relaño González con la marca “Mis Niñas” registrada con el número de fabricante 2010. La patente de esta fábrica la adquirió de un señor de Cañete de las Torres llamado Román. La fábrica estuvo funcionando hasta el año 1968. Las botellas tanto de sifón como de gaseosa con su membrete grabado a fuego se elaboraron en una fábrica que había en Barcelona conocida como Viudas de Vilella y Cía, su fundador, Ramón Vilella, estaba ya establecido en 1865, a él se le unieron sus hijos, Adolfo y Ramón, a la muerte prematura de éstos, fueron sus viudas y después sus hijos, los que se hicieron cargo del negocio, de ahí el nombre comercial de Viudas Vilella y Cía.  En esta fábrica además de los sifones, se elaboraron gaseosas de 1/3 y de litro blancas, de naranja, limón, cola y fresa. Los jarabes o esencias para la elaboración de la gaseosas los adquiría Jerónimo Relaño de una fábrica que había en Barcelona llamada Cosmoflor. El anhídrido carbónico (gas) para los sifones y gaseosas venían desde Barcelona en unas botellas de la empresa Coromina Industrial S. A. y llegaban hasta Lopera en el Correo de Ureña. Tanto los sifones como las gaseosas se embotellaban a mano con una maquinaria. La elaboración de las gaseosas y sifones era familiar, en ella participaban Jerónimo Relaño y sus hijas Ana y Carmen Relaño Sánchez, las cuales también eran las encargadas de lavar a diario las gaseosas con un cepillo largo con cerda en dos barreños metálicos con un detergente especial.

         La distribución de las gaseosas y sifones corría  cargo de la hija de Jerónimo Relaño, Carmen Relaño Sánchez, la cual en cajas de madera de 6 unidades y después metálicas de 10 unidades, transportaba la mercancía en un carro con ruedas giratorias que había realizado el carpintero Serafín Quero.  La gaseosa de 1/3 se vendía por docenas a 7,20 pesetas la de tapón corona, las de bola la docena a 5,50 pesetas y las de 1 litro se vendía 2 pesetas la unidad de blanca y a 2,50 las gaseosas de color, los sifones se vendían al principio a 0,80 la unidad y se finalizó a 1,50 pesetas. La distribución de las gaseosas y sifones se hacía en dos partes por el pueblo, primero se hacía por los bares de Augencio Pérez Ojeda, Augencio y Luis Pérez Cabezas “El Picaor”, Tomás Ruiz “Tomás el de la taberna”, Antonio Alcalá “Cigarrillo”, Manuel Montilla, Rosario “La Chereca”, Enrique Garrote “El Casino”, Juan Martínez “Juan XXIII”, los Kioscos de verano, el salón de bodas en MaryLoren, Bodegón de Torres, los Cines Colón y Cervantes. Y una segunda parte eran tiendas de comestibles como la de Antonio Madero y Luisa Gil “Marmito”, Francisca Artero “Paca de Artero”, “Macentina”, Alonso Coca, Francisco Cobo “Paco el Municipal”, Amalia,  José Valenzuela… y por último por los domicilios  particulares.  Dentro de los reclamos publicitarios que Carmen Relaño Sánchez utilizaba a diario para vender sus Gaseosas “Mis Niñas” por las calles de Lopera, uno decía lo siguiente:

 

“Comprar gaseosas Relaño

y tendréis salud todo el año”

 

Hoy a sus 68 años Carmen  recuerda con añoranza sus años como vendedora de gaseosas “Mis Niñas” por Lopera, sus múltiple vivencias y como cada mañana a la altura del Bar del Picaor, el loperano Carlos Barberán Valcárcel, le ayuda a subir las cuestas hasta llegar al Paseo de Colón con el carrillo cargado de gaseosas.

 

 

                                                              José Luis Pantoja Vallejo

                         Dr. en Historia y Cronista Oficial de la Villa de Lopera

 

 



[1] Archivo Histórico Municipal de Lopera. Sección Intervención. Renta y Exacciones. Contribución Industrial. Años 1826-1952. U. I. nº 540

[2] Ibidem


Miércoles, 17 de Agosto de 2016 12:41 Autor: José Luis Pantoja Vallejo. cronistadelopera #Cronista de Lopera. Tradiciones loperanas




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