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José Luis Pantoja Vallejo

Gracias a la generosidad de nuestro pregonero aquí reproducimos EL PREGÓN DE LA FERIA DE LOS CRISTOS LOPERA 2015 en su totalidad para todos aquellos loperanos que por algún motivo no pudieron asistir y ahora lo podrán disfrutar con su lectura. ¡GRACIAS MANOLO!.

Gracias a la generosidad de nuestro pregonero aquí reproducimos EL PREGÓN DE LA FERIA DE LOS CRISTOS LOPERA 2015 en su totalidad para todos aquellos loperanos que por algún motivo no pudieron asistir y ahora lo podrán disfrutar con su lectura. ¡GRACIAS  MANOLO!.

Por José Luis Pantoja Vallejo

 

Sra. Alcaldesa, distinguidas Autoridades, Comisión de Festejos, Reina y Damas de Honor de nuestras Fiestas de los Cristos, loperanos, loperanas, y visitantes, muy buenas noches. Y Ustedes dirán ¿quién es este hombre?, pues aunque no haya nacido aquí, no me siento forastero, ni mucho menos, siempre he sentido la cercanía y la pertenencia a Lopera. Soy hijo de José Hurtado, hermano de Gregoria, que trabajó en los comedores de los Grupos Escolares y primo de Nicolás, maestro carpintero. Y de Leonor, hija de Manuel Quero, el del Castillo, y hermana de Manuel, Valle, Pepe, María y Felipe. Qué gran familia tengo, raíces vigorosas de mi vinculación con el pueblo que me brindó una infancia y una adolescencia extraordinaria. Y Qué orgullo siento de representarles en este importante acto!!.

La llamada de Isabel Uceda para que leyese el pregón me supuso una gran emoción por lo inesperado e inmerecido. Después de agradecerle su confianza, la satisfacción y el inmenso honor que significaba llamé a Begoña, mi mujer para compartir la gran noticia y con Héctor y Celia, mis hijos, con la familia y los amigos, el wasap echaba humo y en las redes sociales me ilusionó y satisfizo sobremanera pregonar lo especial y maravillosa que es Lopera.

En esta noche única de pregón, coronación y divertimento quiero manifestar el reconocimiento y admiración a todos los pregoneros y las pregoneras de años atrás que han puesto en valor nuestra Feria de los Cristos y las esencias de nuestro pueblo.

         Gracias José Luis Pantoja, el sin par Cronista de La Villa, y me permito decirlo en nombre de todos, tu blog es una verdadera máquina del tiempo, recomendable para la salud por las endorfinas que libera su visión, rejuvenece y tan bueno para la memoria como las nueces.

La Lopera que yo recuerdo es fantástica con dos magníficos tribunas, la maravillosa postal desde el ibérico Cerro de San Cristóbal y esta balconada consistorial, el kilómetro cero de su Historia, el triángulo mágico de la villa, con el Castillo, la joya de la Corona, la iglesia parroquial que cobija a su patrona, donde se casaron mis padres y hace 12 años celebraron sus bodas de oro y en la esquina, el palacete, primigenio ayuntamiento, punto de información cinematográfica en mis años mozos y hoy La Taberna donde se encuentran algunos de los amigos de la pandilla de los épicos y homéricos años 70.

Todos los veranos hasta los 18 años cumplidos están vinculados con Lopera. En San Roque 33 mis tíos Manolo y Valle, mis primas Mary, Marivalle, Toñi y Magnolia nos acogían durante la canícula loperana. Y como en el camarote de los hermanos Marx, aún nos acoplábamos más con la llegada de mis tíos Juan Antonio y María y los primos de Madrid.

Qué gratos recuerdos!! Gracias Familia!!! Al principio llegábamos en tren a Villar del Río y más adelante veníamos en un Seat 850 y era especial, como los viajes, una auténtica aventura, el duermevela de la noche de marras previa a la salida vacacional (ya sea desde Burgos, Segovia, La Granja de San Ildefonso, Ciudad Real o Soria, tantos lugares, evocaciones tan dispersas que forman un maremágnum en mi cabeza) y también las averías por la rotura de la famosa correa del ventilador en el arcén de la N-IV sin sombras, y con las chicharras retumbando a 40º, (¿habría comenzado el cambio climático ya entonces?).El skai del coche cuando se calentaba era  un auténtico horno, afortunadamente, mi hermano Pepe traía el casete Philips con la columna sonora y su programación musical  hacía más liviano el viaje a Juan Carlos y a mí.

 

Una vez llegados al pueblo, lo primero que hacía era salir pitando hacia el Castillo a ver a mi abuelito Manuel, y a todos los amigos que trabajaban en las Bodegas Sotomayor que contaban con un personal cualificado y diversificado:entre otros, el camión que cargaba y descargaba las botellas de vino con mi tío Manolillo, Rafael y Cantero como conductores, en la bodega Juan, Julián, mis tíos Manolo, Felipe y Pepe, en el despacho de vinos Manolo, mis primos Fali y Manuel, en las cubas de agua caliente, embotelladora y etiquetaje veía a mi tía Valle, mi prima Marivalle y también a mi primo Pepe Luis que lo recuerdo haciendo caligrafía en las garrafas de arroba de plástico gris. Y Excepcional era su vino de Raya que si lo mezclabas con el dulce era como el bálsamo de Fierabrás que te quitaba  todos los males.

Recorrer la fortaleza calatrava era un sueño, en mi cabeza bullían miles de ficciones, me encantaba el Capitán Trueno y el Jabato y también me hechizó el tesoro escondido en el castillo, tantas veces buscado y que mantiene la leyenda viva de su futuro descubrimiento. En Córdoba estudié Historia Medieval, aún recuerdo los entretenidos viajes a la Facultad con Pepe Huertas. En El Castillo  brotó sin yo saberlo, la vocación de ser profesor de historia e historiador.

         Al pasear por el pueblo, mis recuerdos evocan los sonidos que se han quedado grabados en mi memoria: los pajarillos de las arboledas del llanete junto a la ermita de San Roque, el susurro del agua del pilar viejo, los mulos y caballerías avanzando de madrugada por los empedrados de las calles, los grillos y las chicharras, el silencio de la siesta, las radionovelas, la voz del Moreno con su carrito del helao, el  pito de la Becerra, las conversaciones nocturnas en las mecedoras, las balas de las pelis del oeste y la música de Ennio Morricone en el Cervantes o en el Colón, las motos Puch amarillas a todo gas, el repique de las campanas de la iglesia, el claxon del panadero cuando nos dejaba las tortas de aceite o el sonido del hierro cuando se llamaba para trabajar en Regiones Devastadas me apuntaba mi padre.

Trigo, vid y olivo, la Tríada Mediterránea, son los cultivos fundamentales de las antiguas civilizaciones del Mediterráneo. Y Lopera no es ajena a ella, de su pasado agrícola da cuenta el Antiguo Pósito y la presencia de Miguel de Cervantes, que pasó noche en la Posada de la Cruz, como recaudador de fanegas de trigo y cebada para la Armada Invencible. El vino loperano dase la mano con el riojano dice un refrán popular. Hoy las Bodegas Herruzo nos ofrecen sus mejores caldos en su variedad de vinos olorosos. La recogida de la aceituna sigue siendo una de las tareas agrarias más duras por el mal tiempo imperante en estas fechas y por la dureza del trabajo. En el Bajo Aragón se está convirtiendo en un reclamo turístico y aquí hay que poner en valor las herramientas y enseres que se utilizaban en otros momentos para que la recogida de aceituna sea recordada y valorado el trabajo desarrollado por los hombres y mujeres de Lopera.

 

Cómo ha cambiado Lopera en los últimos años, a mejor por supuesto, la nostalgia no está reñida con la modernidad y las conquistas sociales: el instituto Los Gamonares (1998), una moderna Biblioteca, el centro de salud y una ambulancia 24h, un comedor social y el centro de adultos Luparia, un polideportivo, pistas de padel...

 

La apuesta que realiza el Ayuntamiento para acercar el arte y la cultura a la villa se evidencia en la Casa de la Tercia convertida en una magnífica Sala de Exposiciones, pero también en su rico y variado talento local como la Banda de Música “Pedro Morales”, que nos acompaña esta noche, las Bandas de Tambores y Cornetas de Juan Alcalá, la Escuela de Danza y Canto, y muchos artistas y artesanos, emergentes y emprendedores, de todas las edades.

El protagonismo de la mujer en la sociedad loperana es patente en sus nombres propios como Elisa Alcalá Marín, primera concejala de este Ayuntamiento, o Agueda Ruiz Luque, Rocío de Lopera, la belleza de sus mujeres, como las que las representan esta noche. La Asociación La Paz, Bascena y Amul son ejemplos de su participación e implicación. Y qué decir de Angelita una artista a la que todo el pueblo quiere y lleva en su corazón, pues a sus 97 años sigue transmitiendo todas las costumbres y tradiciones con su arte y pintura, un honor para el pueblo de Lopera.

Agosto es un mes intenso en tradiciones, festividades, competiciones deportivas y actividades musicales. Los niños han sido protagonistas con sus farolas de sandías o melones para alumbrar la procesión del patrón. Por cierto, de niño le tenía pavor a las salamanquesas, especie protegida y más efectiva con los bichos que el FLIT, porque mi tía Valle decía que si te escupían te quedabas calvo y yo quería darle trabajo a los peluqueros.

Cuántos amigos de la Pandilla, nuestro club, las carreteras, el Paseo, los guateques con la selección musical del deejay Pepe, allí estaban Sixto, Luci, Chica y Grande, Chacho Lolo, Mª Pilar, Alfredo, Alonso, Mª Gracia, Rafael, Ana Pilar, Nono, Leonardo, Alfonso, Inma, Pedro, Manolo … Aquellos maravillosos años.

En Lopera se han hecho siempre las cosas a lo grande y podemos presumir de ellas, no hay que irse a Madrid o a Bilbao: tenemos una Escuela de Revolear Banderas, tuvimos un Parador, que tendríamos recuperar ya sea como  Fonda, Posada o Casa Rural, se hacen películas a las mulas, no existe una gasolinera, tenemos dos, en los   obradores   no   se   fabrican  madalenas, qué   va!   se   hacen   mantas   de   madalenas, aquí no hacía falta abrir el melón, había que saber su nombre mauros o avispaos, cobrizos, coronilla, escritos, arrugaos, negro de listas o de piel de sapo, etc., etc. En casa de mi tía la televisión de blanco y negro, la veíamos en azul con una pantalla psicodélica. Las Bodas eran festines multitudinarios y pantagruélicos (ya sean en los Grupos Escolares, el Picaor, Mariloren, Bascena o El Encanto). Y con una Peña Galguera estamos a galgos y no a podencos.

Pero es que nuestros antepasados no se quedaron atrás, don Bernabé Cobo Peralta trajo a España la quina o quinina, planta medicinal, potenciador de la famosa tónica que a su vez  combina con otras. Y don Francisco de la Cruz García Chiquero, no sólo fue Papa, sino también Emperador de Perú, eso sí la Inquisición lo prendió en ambos sentidos.

Lopera ha sido un pueblo de Emigrantes y no olvida a los suyos, un Monumento le rinde homenaje con la Escultura de Pedro Monje. Mis padres se convirtieron en otros emigrantes, como los cientos de loperanos que salieron del pueblo en busca de trabajo. Y en nombre de todos los hijos quiero dar las gracias a mis padres y hacerlo extensivo a todos los que se fueron buscando lo mejor y un futuro para su familia. En cierto sentido, seguimos esa diáspora familiar, mis padres en Jaén, Mary y Pepe en Madrid, Sonia y Juan Carlos en Tenerife y nosotros en Málaga. Pero hoy estamos todos juntos en el pueblo.

Finalizo ya queridos amigos y amigas, Lopera no necesita “pregonero” de su grandeza ya que sus gentes y sus rincones hablan por sí solos de la nobleza y singularidad de esta histórica villa: pacífica, abierta, solidaria y participativa. He sido muy afortunado conociendo y conviviendo en esta bendita tierra. Y antes que el resistero acabe con nosotros gritad conmigo:

VIVA LA GENTE DE LOPERA!!!

VIVA LOPERA!!!

VIVAN LOS CRISTOS!!!

HASTA SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS!!!


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