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Emotivo Pregón de Marcos Corpas Ruiz que sirvió para dar comienzo las XX Fiestas Patronales de Lopera

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Por José Luis Pantoja Vallejo - Cronista Oficial de la Villa de Lopera

Para todos los que por un motivo u otro no pudieron estar anoche en el XIX Pregón de San Roque Patrón de Lopera, que pronunció nuestro paisano Marcos Corpas Ruiz, aqui te lo ofrece cronistadelopera en primicia para que lo puedas leer:

XIX PREGÓN DE LAS FIESTAS PATRONALES EN HONOR A SAN ROQUE, PATRÓN DE LOPERA

 Autoridades, Señor Cura-párroco, Sr. Presidente de la Cofradía de San Roque, Hermanos Mayores, devotos todos de nuestro patrón,  queridos amigos, vecinos de Lopera y de otras latitudes. Buenas noches a todos: Me gustaría en primer lugar, aunque suene a tópico, agradecer a la Junta Directiva la oportunidad que me brinda de poder dirigirme a mi pueblo, y que ha supuesto para mí el gran honor de compartir con ustedes un momento tan señalado: el de pregonar las Fiestas Patronales que esta magnífica villa celebra en honor de su Patrón San Roque. En especial quisiera dar las gracias a Francisco Martínez por la confianza depositada en mí para las varias encomiendas que realizamos juntos, ya que aunque permaneciera aquí dos días homenajeando su persona, no acabaría de reseñar su buen ser. Dar las gracias a familiares y amigos por su apoyo, porque con su confianza han logrado hacer que esté aquí hablándoles esta noche a todos ustedes. Me imagino que como buenos loperanos que son, conocerán sin duda alguna la historia de nuestro gran Patrón. Pues bien, no les aburriré con datos históricos sino que daremos unas pinceladas en la historia de San Roque: San Roque nace por el año 1295 en la ciudad francesa de Montepellier. En el momento del nacimiento, llevaba como marca una cruz roja en el pecho prefigurando su destino. Nació en la abundancia ya que su padre Juan era uno de los magnates del reino de Pedro I el Grande, rey de Aragón. Sus padres, que se dedicaban a la caridad, cultivaron en San Roque una ejemplar religiosidad. Quedó huérfano muy pronto y vendió toda la herencia familiar para entregar los beneficios a los pobres. De alguna manera, nuestro santo habría hecho realidad aquella cita del evangelio de San Mateo que dice: "Vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en el cielo, y luego; vente conmigo". ( Mateo 19, 16-22). Se convirtió entonces en peregrino. Su primer objetivo fue Roma, donde paso tres años ayudando a los desdichados.  En su paso por Plasencia ayudó a los infectados de la peste que asolaban el lugar, como consecuencia quedo infectado y los propios que habían sido curados por él lo expulsaron de la ciudad refugiándose en un bosque cercano, moribundo. Pero cuando ya veía la muerte cerca apareció el amor de su dios, a través de una fuente de agua cristalina que brotó a sus pies y de la aparición de un perro que cada mañana le llevaba un trozo de pan. Con esta ayuda pudo recuperarse de sus yagas y regresar a su patria. De vuelta en Montepellier, ya nadie recordaba al joven caballero que desapareció años atrás. Ahora, con sus largos cabellos y su ropa hecha jirones, lo tomaban por espía y se negaban a manifestar su calidad y origen; en consecuencia, fue encarcelado y condenado a reclusión perpetua. Un día pidió que llamasen a un sacerdote, porque el cielo le había revelado el día y hora de su muerte, y quería confesar y recibir los santos sacramentos. El sacerdote llegó y se encontró con una luz que emanaba de nuestro santo, y no tardó en difundir que en la cárcel padecía pena un siervo elegido de Dios. Su muerte se produjo en un sombrío calabozo después de cinco años de penitencia, encontrándole muerto con unas palabras en una tablilla que citaba lo siguiente: “Los que tocados de la peste invocaren a mi siervo Roque, se librarán de esta enfermedad por su intercesión.” El sagrado cuerpo de Roque fue expuesto para la veneración de los fieles. El gobernador de la ciudad, por su parte, con gran remordimiento, le tributó las mayores honras y costeó su sepelio. Este fue el detonante para que hoy en día estemos celebrando nuestras fiestas patronales, cuando llega el momento en el que el calendario estalla de alegría y rompiendo el monótono curso del año, los loperanos tenemos la ocasión no sólo de honrar a nuestro Patrón, sino de compartir con nuestras familias y vecinos el placer de unos días festivos. Pero esta fiesta como hoy la conocemos no hubiese sido posible sin todos los hermanos que forman la cofradía, y muy especialmente sin esta magnífica calle que como podemos ver es un enclave muy abierto, pero no solo hablo por el valor arquitectónico que en él habita sino también en el sentido humano. Estos vecinos siempre al servicio de su patrón San Roque, mostrando una convivencia ejemplar, son en gran medida, los responsables de que en casi dos décadas todo haya cambiado con una mejoría sin precedentes. Son más de cuatro siglos de devoción a San Roque en Lopera pero en estas dos últimas décadas un grupo de vecinos ambiciosos e ilusionados comenzaron a luchar por restaurar la devoción a nuestro Patrón en Lopera. Para ello, en 1991 se crea un Grupo Parroquial con  devotos de San Roque; en 1992 se inician las primeras obras en la ermita y además se vuelve a procesionar la imagen del patrón por las calles de nuestro pueblo, y cumpliendo el papel que hoy realizo, encontramos al primer pregonero:  Francisco Martínez Expósito. Desde niño he podido ver la gran evolución de esta cofradía, siempre luchando por sacar hacía adelante al patrón. En varias ocasiones me han contado mis padres que no siempre tuvo esta ermita el resplandor que hoy le atañe, sino que pasó por tiempos sombríos al igual que los pasó San Roque. Durante años, su uso estuvo destinado al de cochera para los pasos procesionales, guardar los aperos del trabajo en el campo o incluso de escuela para los niños. Comparando el antes con el ahora, el ayer con el hoy, podemos ver aún mejor el esfuerzo de la cofradía de San Roque en estas dos décadas por volver a traernos el esplendor de nuestro patrón, ese que nunca debió perder. Hoy se cuenta con un patrimonio en la ermita imposible de imaginar por aquellos que comenzaron el camino, pero poco a poco fueron llegando logros. Dos últimos muy importantes y que no quisiera dejar de mencionar fueron la adquisición de la reliquia de San Roque y la restauración de la Virgen del Amor Hermoso que el pasado año volvió a procesionar por las calles de Lopera al cabo de más de setenta años.  Para finalizar me gustaría concluir con esta oración que dice así:

 

San Roque, cumple

en nosotros la dulce

promesa que el Cielo

dejó escrita en aquella

misteriosa tabla que

apareció sobre tu

cadáver: “los que, to-

cados de la epidemia

invoquen a mi siervo

Roque, se librarán por

su intercesión de esta

cruel enfermedad”.

Dános la salud y un

Corazón bondadoso

Con quienes sufre.

Amén.

No deseo extenderme más en este pregón que ya va llegando a su fin, para que el protagonismo de la fiesta pase al baile, hasta que el cuerpo aguante y sobre todo a la barra, para ayudar a la cofradía. Sin más, me despido dándoles las gracias por su atención y deseándoles Felices Fiestas patronales, ¡VIVA SAN ROQUE!

 Marcos Corpas Ruiz

Lopera 14 de agosto 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lunes, 15 de Agosto de 2011 17:23 Autor: José Luis Pantoja Vallejo. cronistadelopera #Cronista de Lopera.




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